Piglia dijo que la lectura es un freno ante el vértigo actual

El autor de "Respiración artificial" pronunció el discurso de apertura de la muestra. El escritor destacó que han cambiado los espacios en los que se lee, pero que lo que permanece es "el espacio de reflexión".

FRAGMENTADOS. Piglia destacó que ya no existe el “lector en la isla desierta”, que leía todo de un tirón. FOTO TELAM
FRAGMENTADOS. Piglia destacó que ya no existe el “lector en la isla desierta”, que leía todo de un tirón. FOTO TELAM
25 Abril 2008
BUENOS AIRES.- La 34ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires abrió ayer sus puertas con un llamado a recrear el espacio del lector y un sentido homenaje al escritor argentino Juan Gelman, ganador esta semana del Premio Cervantes.
El escritor argentino residente en los Estados unidos, Ricardo Piglia, fue el orador central de la inauguración. En su discurso sobre el lema de este año, "El espacio del lector",  el autor de “Respiración artificial” consideró que éste espacio  "de la construcción de la subjetividad", representa "esos momentos en que se piensa, se levanta la vista y mirando el horizonte se reflexiona sobre el párrafo leído".
Piglia consideró que frente a los tiempos acelerados que vive hoy la sociedad, "uno de los pocos espacios donde podemos establecer una temporalidad propia es la lectura y el único género que puede cambiar ese ritmo es la poesía". El autor de "Respiración artificial" recordó que "para (Theodor W.) Adorno, después de Auschwitz es imposible escribir poseía, pero no es ése el caso de la experiencia rusa y la argentina, que a pesar de haber vivido sus pequeños Auschwitz, continuaron escribiendo poesía".
Esa tradición, continuó Piglia, "viene del Martín Fierro de José Hernández, esta posibilidad de decir lo imposible". Y leyó un párrafo de la obra gauchesca: "Es un telar de desdichas cada gaucho que usted ve".
"Ese tipo de emoción, ese pequeño movimiento del lenguaje es lo que la poesía nos ha enseñado. El poeta no habla de su propia pena y si lo hace es para hablar del penar, como decía Gelman".
El espacio del lector, según Piglia, es tanto social como privado, un momento en que el lector está inmerso en otro mundo, en un instante de aislamiento. Sin embargo, subrayó, actualmente se dejó atrás al "lector en la isla desierta" para pasar a un "lector salteado", una lectura que se fragmenta y circula. "Agradecemos que podemos acelerar el acceso a la cultura, pero la lectura no se puede acelerar porque está ligada al lenguaje que establece la temporalidad", destacó el autor de "Ciudad ausente". "El tiempo, que es intolerable, venera al lenguaje", citó Piglia a un poeta inglés.
Piglia retrató diversos espacios en los que se puede practicar la lectura, pero aclaró que "los tiempos siguen siendo los mismos que los de la época aristotélica" . "En la librería se arma un espacio social - se conversa con el librero, se recorren estantes y pasillos, se busca algo que no se sabe- pero hay otro personal, privado, del aislamiento, donde se puede ver a un joven leyendo abstraído en el subte o en el bar", graficó.
Recordó a Roberto Arlt leyendo por la avenida Corrientes, el "aislamiento de Kafka, que quería vivir y leer en un sótano y le dejaran la comida sin que nadie lo interrumpiera", hasta nuestros días "que estamos leyendo con la TV, hablando por teléfono, con la PC prendida, y ya no es el rito sagrado, es una escena contemporánea de lo nuevo, de la nueva tecnología donde tenemos todo disponible".
El escritor hizo un recorrido sobre las atribuciones del lector, la lectura y los cambios que se están produciendo entre la noción de autor y el acto de leer, por efecto de la tecnología digital.
Sin embargo, aclaró que nada del hábito cambió en el tiempo, ya que "hoy la velocidad de la lectura es la misma que la de la época de Aristóteles" y citó a George Orwell, quien sostenía que "el tiempo que destruye todo se somete al lenguaje".
"Es imposible construir un lenguaje con las matemáticas, y la lectura no es otra cosa que una experiencia", señaló para concluir que la "más perfecta combinación de la rapidez y la lentitud en la literatura la dieron los poetas (que) supieron construir comunidad, hablar por otros y describir las realidades con sus elipsis". (DYN , Télam y DPA)

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