Enrique Muiño conquistó al público con sus creaciones actorales

Su pública adhesión al peronismo lo condenó al ostracismo tras la caída de Perón. Fue creador de Artistas Argentinos Asociados.

24 May 2006
1

HISTRIONICO. Muiño, en una escena de “Donde mueren las palabras” (1946)( ARCHIVO LA GACETA)

Formó una pareja artística inolvidable con Elías Alippi; fundó Artistas Argentinos Asociados; murió casi en la miseria y olvidado, porque su pública adhesión al peronismo lo condenó al ostracismo tras la caída del gobierno de Perón. Se cumplen hoy 50 años de la muerte de Enrique Muiño, uno de los actores más representativos de su época, que dejó inolvidables composiciones actorales tanto en el teatro como en el cine.Vino al mundo el 5 de setiembre de 1881, pero no está definitivamente determinado el lugar de su nacimiento, que algunos ubican en Galicia, España; y otros, en el porteño barrio de Congreso.
Pasó siete años embarcado como grumete de la Armada, adonde su padre lo mandó ante su negativa a desempeñarse como ayudante en un almacén. Pero aún en la temprana juventud, la pasión de Muiño por el teatro ya había marcado el rumbo de su existencia.
Debutó en un papel mudo en "Las tres Marías" (1902), junto a Jerónimo Podestá, y luego pasó por las compañías de Pepe Podestá y de Florencio Parravicini, con quien estuvo cuatro años.
Sus primeros éxitos lo encontraron encasillado en el personaje del compadrito, al que enriqueció y sacó de los gestos ampulosos y poco creíbles que caracterizaban las actuaciones teatrales de la época. "Hasta entonces era un elemento antipático, compuesto de todas las villanías y las miserias con que la ficción puede dotar a un personaje", comentó el actor. "Yo lo modifiqué; puse en él otra sangre, otros sentimientos, otro lenguaje, otro rostro, y justamente en ese instante comenzó mi martirio, porque todos querían que lo interpretara y tardé mucho tiempo en desprenderme de él", declaró.
El gran año fue 1916: en el teatro Nuevo debutó la Gran Compañía de Comedias Muiño-Alippi, con la obra "Guerra en tiempo de paz", dirigida por José González Castillo y con el dúo Gardel-Razzano en los intermedios musicales.
Los problemas personales llevaron a una marcada enemistad entre Muiño y Alippi, que determinó la ruptura de la compañía en 1925, aunque siete años después los ánimos se habían aplacado y los dos astros volvieron juntos a los escenarios.
Desde 1932 se sucedieron los éxitos y las giras nacionales e internacionales con títulos tales como "Así es la vida", "Los tres berretines", "Los mirasoles", "Pan criollo" y "Lo que le pasó a Reynoso", hasta la muerte de Alippi, en 1940. Además de su amigo y hombre de la noche, Alippi era una persona culta y un director severo, que logró pulir los excesos que aquejaban a su socio, frutos de años de un teatro popular y sin demasiados requisitos estéticos.
El doloroso trance de la muerte de Alippi marcó, sin embargo, el verdadero ingreso de Muiño al cine, desde el que consolidó la fama obtenida en el teatro y logró llegar al corazón del público de todo el país. (TELAM-Especial)