Creen que la tragedia del Totoral es más grave que lo sucedido en Cromagnon

En 2002, 49 personas murieron al desbarrancarse, en Catamarca, un ómnibus. El propietario del colectivo dijo que le duele lo sucedido. Irá a juicio en noviembre por presunto cohecho. Nunca estuvo detenido.

15 Sep 2005
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SOLO HIERROS RETORCIDOS. El vehículo tenía capacidad para 48 pasajeros, pero llevaba 70. Quedó destrozado tras precipitarse 30 metros. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL

CONCEPCION.- "Me voy a presentar ante la Justicia, pero cualquier otra consulta se la tienen que hacer a mi abogado. Me recomendó que los derive a él". Nervioso, Raúl Alfredo Oyola finalmente habló con LA GACETA luego de mantenerse en silencio durante tres años.
El hombre era el propietario del ómnibus que, cargado con peregrinos tucumanos, cayó a un barranco el 15 de setiembre de 2002 en la Cuesta del Totoral, Catamarca, causando la muerte de 49 personas. Ayer habló poco; lo suficiente como para salir del paso.
"Ya no tengo ómnibus; ahora me dedico a juntar y vender chatarra", fue una de las pocas frases que dijo, mientras se apresuraba a cerrar el portón del nuevo local comercial que tiene en Alberdi. Los pasajeros del ómnibus accidentado regresaban de una peregrinación desde San Fernando del Valle de Catamarca. A bordo del micro iban 70 personas, incluído el conductor, Juan José Soberón.

En el puesto fronterizo
Hoy, cuando se cumple el tercer aniversario, se lo recuerda como uno de los accidentes terrestres más graves de Argentina.
Oyola, pese a ser considerado el principal responsable del trágico hecho, nunca estuvo detenido. Inclusive hasta se demoró un mes en presentarse a declarar ante la Fiscalía de Instrucción de la IV Nominación, en el marco de la causa que se le inició por "cohecho".
También están acusados dos policías que estaban en el control fronterizo de Huacra. El juicio se iniciará el 14 de noviembre en la Sala I de la Cámara Penal del Centro Judicial de este municipio. Además, se iniciaron demandas civiles contra el Estado tucumano (en ese entonces el gobernador era Julio Miranda y el director de Transporte Enrique Romero) y contra el de Catamarca.
El abogado Julio César Herrera, que impulsó sin éxito una demanda por homicidio culposo contra Oyola, no dudó en comparar lo sucedido en la Cuesta del Totoral con el terrible siniestro de Cromagnon, en el que perecieron casi 200 personas a fin del año pasado.
Pero fue lapidario respecto de la culpa del dueño del ómnibus desbarrancado: "Oyola tiene 10 veces más responsabilidad en la tragedia acaecida en Catamarca que Omar Chabán en el incendio de Once" dijo. Y a pesar de ello -advirtió el abogado- el empresario porteño está procesado por homicidio y el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, enfrenta un pedido de juicio político. En cambio, Oyola sólo carga con el delito secundario de "cohecho".
Existen testimonios que aseguran que el dueño del ómnibus fue a lo largo de la ruta pagando coimas a los controles policiales para que permitieran el paso del ómnibus. Se habría visto obligado a utilizar ese recurso porque la unidad carecía de los permisos reglamentarios y de seguro, y no había sido sometida a control técnico. Además transportaba a 70 pasajeros, cuando tenía capacidad sólo para 48 personas.

No declaró
La Justicia catamarqueña archivó el caso al morir el chofer Soberón, quien estaba acusado de "homicidio culposo". Oyola ni siquiera fue citado a declarar en esa causa. Herrera intentó trasladar ese cargo al empresario, pero la Justicia local se declaró incompetente.
Oyola hace poco tiempo abrió una chatarrería 200 metros al este de la ruta 308, que nace en Alberdi. Allí yacen algunos antiguos ómnibus desmantelados. "No me puedo sentir bien cuando murió tanta gente", apuntó con insistencia tras ser consultado sobre su estado emocional y de salud, y dijo inmediatamente que no iba a responder más preguntas por recomendación de su abogado, Víctor Pintos, el mismo que patrocinó a Guillermo Luque en el caso María Soledad.

Transferencia de bienes
"Ese hombre es un sinvergüenza. Lo primero que hizo tras la tragedia fue entregar los ómnibus para que los exploten otros y poner a nombre de empleados y de parientes los bienes que posee. A mí me prometió casa y ayuda, que nunca me llegaron.
En cambio, se quedó con las herramientas de trabajo de mi esposo" aseguró Graciela Maldonado, esposa de Soberón. "Para eludir a la Justicia hasta se hizo el enfermo. La cuestión es que a mi marido lo mandó a la muerte por los $15 que le pagaba. Es un explotador, y no le importó ese día el hecho de que mi marido había llegado a las 4 de un viaje. Volvió a enviarlo a Catamarca cerca de las 5, desvelado. Lo único que le preocupó fue recaudar", añadió la mujer con indignación.
Graciela reniega de la Justicia. "Ni un día estuvo preso. A la jueza catamarqueña María del Milagro Vega, que archivó la causa, me gustaría verla, para preguntarle por qué Omar Chabán estuvo preso y Oyola no" añadió.
La mujer consiguió una vivienda a través de una organización de desocupados de Alberdi. Actualmente sobrevive junto a sus tres hijos menores como beneficiaria de un plan social por el que cobra $150. (C)