La Unión Industrial Argentina (UIA) destacó la iniciativa del Gobierno nacional y de los gobiernos provinciales de impulsar rondas de negocios que permitan vincular a las empresas que desarrollan proyectos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) con las cadenas de valor industriales de todo el país.
Según un comunicado de la central empresaria, estas rondas representan un primer paso fundamental para construir una integración productiva que debe sostenerse en el tiempo. El desarrollo de proveedores nacionales no es un proceso automático ni se resuelve con encuentros comerciales aislados. Es un trabajo de años, que requiere planificación, intercambio permanente de información, capacitación, financiamiento, incorporación de tecnología y un compromiso conjunto entre las grandes empresas inversoras, sus proveedores y el sector público.
Durante el evento, la UIA participó de la segunda reunión de la Mesa Minera, junto con las autoridades del gobierno nacional, los gobernadores de varias provincias argentinas y los representantes de cámaras y empresas. Los presentes firmaron un acuerdo para consolidar la minería como política de Estado e impulsar el desarrollo nacional integrando a proveedores argentinos en toda la cadena de valor y creando empleo formal capacitado en nuevas tecnologías. Para asegurar resultados medibles, se fijó un esquema de compromisos concretos y seguimiento con revisión pautada para febrero de 2027.
El FMI alertó por el riesgo país y el freno de la economía, pero pidió a Milei mantener el rumboMartín Rappallini, presidente de la UIA, afirmó en su discurso que Argentina tiene una oportunidad histórica con la minería, la energía y los grandes proyectos de inversión. “El verdadero desafío es transformar esa oportunidad en nuevas capacidades productivas, más empresas competitivas, empleo de calidad y conocimiento que permanezca en nuestro país”, dijo.
Para que la minería y la energía argentinas puedan competir con los mejores estándares internacionales, necesitan estar rodeadas de proveedores de última tecnología, altamente eficientes y capaces de ofrecer productos y servicios de calidad global. La competitividad se construye de manera sistémica: desde los insumos industriales y los componentes tecnológicos hasta la logística, los servicios especializados, los tiempos de entrega y la capacidad de innovación.
En este sentido, dijo el presidente de la UIA, la integración de proveedores locales no debe entenderse solamente como una oportunidad para la industria nacional, sino también como un factor estratégico para la competitividad de los propios proyectos de inversión.
El FMI elogió las reformas de Milei y anticipó una recuperación de la economía argentina en 2027“Un proveedor nacional que alcanza estándares internacionales, que trabaja sobre su productividad y que está cerca de los proyectos puede convertirse en un socio estratégico. La cercanía, la capacidad de respuesta, la logística y el desarrollo conjunto de soluciones pueden generar ventajas competitivas muy importantes. Se trata de construir una relación en la que todos ganen”, afirmó Rappallini.
La experiencia internacional demuestra que los ecosistemas industriales más exitosos se desarrollaron a partir de relaciones de confianza entre grandes empresas y proveedores. Esa confianza permite compartir información, anticipar necesidades, mejorar procesos, desarrollar nuevos productos y alcanzar niveles crecientes de eficiencia y calidad.
Por eso, resulta fundamental que las empresas que impulsan los grandes proyectos compartan sus requerimientos técnicos, estándares de calidad, necesidades futuras y programas de abastecimiento, para que los proveedores nacionales puedan anticiparse, invertir y adaptar sus capacidades productivas.
Al mismo tiempo, es necesario acompañar a las empresas industriales, especialmente a las pymes, con programas de capacitación, asistencia tecnológica, certificaciones, financiamiento e instrumentos que faciliten las inversiones necesarias para integrarse a estas nuevas cadenas de valor. La Argentina cuenta con un entramado industrial de gran capacidad técnica, experiencia productiva y recursos humanos calificados. El desafío es generar las condiciones para que ese potencial pueda desarrollarse plenamente y responder a las nuevas exigencias, subrayó.
“Desde la UIA asumimos el compromiso de acompañar a las cadenas industriales en este proceso de transformación. Queremos contribuir a construir ecosistemas productivos de excelencia, donde las grandes inversiones estén rodeadas de empresas nacionales cada vez más innovadoras, eficientes y competitivas”, sostuvo el presidente de la entidad.
“Nuestro objetivo no es simplemente que las empresas nacionales sean proveedoras por estar en la Argentina. Queremos que sean elegidas porque ofrecen las mejores soluciones, con calidad, tecnología, productividad y competitividad internacional. Esa es la integración productiva que tenemos que construir”, agregó Rappallini.
Estas rondas de negocios constituyen un punto de partida para un trabajo de largo plazo que requiere continuidad, confianza y compromiso de todos los actores. “Tenemos los recursos naturales, tenemos las grandes inversiones y tenemos una industria con enorme potencial. Ahora debemos construir los vínculos, las capacidades y las condiciones para que todo eso funcione como un verdadero ecosistema productivo. La competitividad se construye entre todos. Y cuanto más competitivas sean nuestras cadenas de valor, más competitivos serán los grandes proyectos y mayores serán las oportunidades de desarrollo para la Argentina”, concluyó Rappallini.