Neuquén atraviesa una compleja emergencia climática por un temporal de lluvias intensas, granizo y actividad eléctrica que saturó los suelos, reactivó cañadones que permanecían secos y provocó graves daños en caminos, viviendas e infraestructura. Las precipitaciones afectaron a distintas localidades y parajes rurales, dejaron familias aisladas y obligaron a desplegar operativos de evacuación y asistencia.
“El Niño”, protagonista del Parlamento del Norte GrandeAunque hoy comenzó a restablecerse parcialmente la circulación tras los cortes preventivos dispuestos anoche, las autoridades mantienen la vigilancia ante la continuidad de las alertas meteorológicas. El escenario genera especial preocupación en el escenario de la posible incidencia del fenómeno de "El Niño" durante los próximos meses, que, según las previsiones mencionadas por funcionarios provinciales, podría afectar a todo el territorio neuquino.
La Nación monitorea los posibles escenarios ante el fenómeno El NiñoEl punto más crítico es Rincón de los Sauces, en el área de Vaca Muerta, que quedó aislada por vía terrestre debido a la intransitabilidad simultánea de sus dos principales accesos: las rutas provinciales 5 y 8.
“Resulta indispensable anticiparse a las lluvias”La situación más grave se registró sobre la ruta 5, a la altura del arroyo Carranza. Allí, una violenta crecida arrastró materiales y estructuras de la obra del nuevo puente, destruyó desvíos y se llevó vehículos. La fuerza del agua también impidió avanzar con los trabajos viales y prolongó el aislamiento de la localidad petrolera.
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El corte de las rutas encendió las alarmas en el hospital local, cuyas reservas de insumos comenzaron a disminuir. La falta de conectividad puso en riesgo el abastecimiento de áreas esenciales, como Oncología, Laboratorio y Enfermería, y obligó a organizar un operativo de emergencia para garantizar la continuidad de la atención médica.
Ante la imposibilidad de utilizar los medios habituales de transporte terrestre, el gobierno provincial coordinó puentes aéreos con aviones y helicópteros para trasladar medicamentos y reactivos. También se realizaron derivaciones sanitarias urgentes, entre ellas la de un paciente con fractura de pelvis.
Otro de los problemas fue garantizar la continuidad de los tratamientos de diálisis, que requieren traslados tres veces por semana. Para responder a esa necesidad, el hospital público articuló acciones con la clínica del Sindicato de Petroleros y las autoridades provinciales, que organizaron traslados sanitarios y alojamientos preventivos en Neuquén capital.
El aislamiento también afectó al personal de salud: un ambulanciero y un enfermero quedaron varados en la capital provincial después de trasladar a una mujer embarazada.
La secretaria de Emergencias y Gestión del Riesgo de Neuquén, Luciana Ortiz Luna, definió a Rincón de los Sauces como el sector más comprometido por el temporal.
“Rincón de los Sauces es el punto crítico, el punto rojo de nuestra provincia”, afirmó la funcionaria, quien confirmó que el caudal de agua impide continuar con las tareas en la obra del puente sobre el arroyo Carranza.
Cañadones secos convertidos en corrientes de agua
Ortiz Luna explicó que la saturación del suelo agrava los efectos de las precipitaciones y favorece la formación de corrientes repentinas en zonas donde los cauces permanecían secos o tenían poco caudal.
“Esta lluvia lo que hace es saturar los suelos y ya el agua tiende a buscar un curso natural, ya no se absorbe en el suelo. Arroyos que estaban secos, ríos que estaban con bajo caudal, hoy se volvieron cursos de agua muy importantes”, señaló.
La funcionaria describió, además, el comportamiento de las tormentas convectivas, que descargan grandes volúmenes de agua en áreas relativamente pequeñas y pueden avanzar con rapidez. “Descargan en un radio de unos 5 km, 2 km, no más que eso; descargan con muchísima agresividad agua, granizo y electricidad, a veces una o a veces las tres y se van, pero dejan a su paso una destrucción de todo lo que encuentran: infraestructura, viviendas, todos los caminos”, advirtió.
La preocupación oficial se extiende a los próximos meses. Según el reporte meteorológico transmitido por la funcionaria, la posibilidad de que el fenómeno de El Niño tenga incidencia en la provincia durante los próximos cuatro a seis meses alcanza el 100%. “Son cinco o seis meses de acá en adelante que nos van a poner a prueba a todos los organismos de respuesta y a los habitantes”, sostuvo.
Ortiz Luna defendió los cortes preventivos de circulación dispuestos durante la noche del viernes en rutas provinciales y nacionales. Explicó que las condiciones impedían garantizar un tránsito seguro y que la acumulación de barro y agua en las banquinas todavía representa un riesgo importante.
“Sabemos que no fue agradable para todos cortar la circulación en toda nuestra provincia, tanto en rutas provinciales como en nacionales, porque no se daba abasto. Ahora se empieza a circular con extrema precaución”, indicó.
“Hay lugares donde el barro acumulado es muy importante, donde las banquinas quedaron como lagos. Entonces, si alguien despista por esas banquinas, realmente es muy peligroso”, agregó.
Evacuaciones y familias aisladas en distintas localidades
Los daños se extendieron a zonas urbanas y rurales de Neuquén. En Añelo, el escurrimiento de agua, barro y piedras desde las bardas afectó especialmente a los barrios Nuevo Añelo, El Mirador y Nueva Esperanza.
Cuatro familias debieron ser evacuadas de manera preventiva, mientras que otras 32 recibieron asistencia con nylon, chapas, leña, ropa de abrigo y alimentos. En la ruta provincial 7 también se detectaron socavones cerca del tendido eléctrico y acumulaciones de sedimentos que complicaron la circulación.
En Puente Picún y Bajada de los Molles, cerca de 20 familias quedaron aisladas después de que la crecida de un cañadón arrasara con los accesos viales. Los equipos de Protección Civil realizaron sobrevuelos en helicóptero, evacuaron a una pareja de adultos mayores y distribuyeron víveres, agua potable, medicamentos y forraje para animales.
Los operativos incluyeron también el traslado aéreo de pobladores que no podían atravesar los cursos de agua crecidos.
En Zaina Yegua y Piedra del Águila se efectuaron relevamientos aéreos para localizar a habitantes de parajes rurales incomunicados. En Sañico, varias familias fueron evacuadas y alojadas temporalmente en una escuela.