En medio de las luces, las cámaras y el clima festivo de la alfombra roja de los Premios Martín Fierro de Radio 2026 en Parque Norte, la emoción quebró la voz de Guido Kaczka. Consultado de manera exclusiva por las cámaras de LAM, el célebre conductor reabrió el cofre de sus recuerdos más íntimos para homenajear a Romina Yan, la inolvidable actriz fallecida en septiembre de 2010 con quien tejió una hermandad entrañable. Su testimonio cobró un peso aún mayor al producirse tras la conmoción pública desatada por las recientes revelaciones de la familia Yan.
Qué pasó con la herencia de Romina Yan y cuál fue el reclamo de Darío GiordanoLa reaparición del nombre de la protagonista de Chiquititas en la agenda mediática ocurrió semanas después de la dolorosa denuncia realizada por su hijo, Valentín Yankelevich. El joven relató públicamente los presuntos episodios de violencia y maltrato que él y su hermano mayor, Franco Yankelevich, habrían sufrido durante su infancia a manos de su padre, Darío Giordano. En paralelo a este complejo escenario, trascendió que el reconocido productor Gustavo Yankelevich inició una batalla judicial para obtener la custodia de sus nietos.
El vacío de una mirada inolvidable
Evidentemente movilizado al evocar la memoria de su amiga, el presentador de televisión abrió su corazón y dejó al descubierto la verdadera dimensión del afecto que los unía. "Romina era una amiga mía tan querida… No tuve otra amiga como ella. Nos divertíamos y nos queríamos mucho. Era muy buena", confesó con la voz impregnada de nostalgia ante los micrófonos.
Al profundizar en esa ausencia física que ya lleva más de tres lustros, Guido Kaczka reflexionó sobre la naturaleza del duelo y la singularidad del vínculo que construyeron juntos. "De Romina extraño la manera que tenía de quererme. Tenía una manera de mirarme y quererme que extraño mucho", expresó emocionado. En el mismo sentido, añadió una profunda mirada sobre la pérdida: "Uno piensa que extraña no ver al otro, pero muchas veces uno extraña que esa persona que uno quiso tanto no lo vea a uno".
La marea de recuerdos no solo conmovió a los televidentes, sino también al propio conductor, quien admitió ante las preguntas de la nota: "Me hiciste caer". Asimismo, Kaczka reveló que tras la repercusión de los dichos de Valentín Yankelevich se mantuvo en contacto directo con Gustavo Yankelevich. "Con Gustavo nos mandamos mensajes de amor, como muchas veces solemos hacerlo, de cariño. Es una relación de muchos años, lo quiero", remarcó al destacar su gratitud por todo lo que el productor aportó en su vida.
La verdad detrás de la entrevista en "Trip"
El impacto de las denuncias recientes trajo consigo la reaparición en plataformas digitales de un antiguo fragmento televisivo grabado en el programa Trip. En aquel archivo, Guido Kaczka entrevistaba a Romina Yan y le preguntaba sobre su incipiente romance con Darío Giordano, diálogo que en los últimos días fue reinterpretado por algunos usuarios como una supuesta advertencia anticipada del conductor sobre el comportamiento de la pareja.
Frente a las especulaciones desatadas en las redes sociales y las observaciones del panel periodístico, el presentador fue categórico y prefirió descartar cualquier atribución de presciencia o intuición trágica. "No puedo adjudicarme semejante cosa. Estábamos en una nota en la que me pidió por favor que la hiciera con ella. Me impactó verlo en este marco, pero no advertí algo, sino lo diría", explicó con firmeza para disipar los rumores sobre aquellas imágenes del pasado.
Qué decía Romina Yan sobre Darío Giordano: el video que resurgió tras el testimonio de Valentín YankelevichFinalmente, al referirse al intrincado momento que atraviesa el entorno íntimo y los hijos de la fallecida actriz, Guido Kaczka optó por la prudencia periodística y el respeto hacia la privacidad familiar. "Ella en ese momento estaba muy contenta, era muy incipiente la relación de ellos. No quiero hablar porque no quiero decir algo que no corresponda y que sea inconveniente", concluyó el conductor, cerrando su participación con la delicadeza que la memoria de su amiga exige.