A nueve días de la desaparición de Raúl Moyano, el operativo en el cerro Ñuñorco atraviesa una nueva etapa con la instalación de un campamento de avanzada, la incorporación de un helicóptero y la intensificación de los rastrillajes en los sectores considerados prioritarios actualmente. Mientras se reorganiza el operativo, la familia cuestiona tanto la intensidad inicial de la búsqueda como la comunicación de los responsables.

La nueva estrategia busca resolver una dificultad central: el tiempo que demanda llegar a los puntos de búsqueda desde El Mollar. El ascenso hasta la zona de cumbre puede llevar unas cinco horas con el equipamiento a cuestas. Sin una base en altura, los rescatistas disponían apenas de una o dos horas para revisar el terreno antes de emprender el regreso. Por eso, se preparó un campamento que permitirá que las patrullas permanezcan varios días en la montaña y trabajen durante más tiempo.

La búsqueda de Raúl Moyano: cómo es el plan para llegar a los sectores más difíciles del Ñuñorco

La llegada del helicóptero provincial a El Mollar agregó una herramienta para acelerar los traslados.

Avanzada

“En esta etapa se va a emplazar en la zona de cumbre un campamento de avanzada en el cual van a permanecer durante varios días las patrullas de búsqueda y rescate”, explicó a LA GACETA el ingeniero Hernán Parajón, presidente de la Fundación Cumbres Andinas y especialista en rescate de montaña. La avanzada cuenta con carpas, cuerdas, arneses, mosquetones, poleas, camillas y suministros para permanecer en altura. También tiene elementos para descender por barrancos y realizar eventuales evacuaciones, tanto de Moyano como de algún rescatista que necesite asistencia.

Seis voluntarios con experiencia y equipamiento especializado integrarán el grupo que permanecerá en el campamento. La dotación podrá renovarse mientras la infraestructura siga instalada. A ellos se suman montañistas y deportistas, entre ellos integrantes de la Asociación Argentina de Montaña, que colaboran desde los primeros días. Según Parajón, ya había equipos trabajando en el área crítica, pero la nueva disposición permitirá sumar efectivos y revisar el terreno con mayor detalle.

Una de las pistas principales es la señal del teléfono de Moyano detectada el miércoles de la semana pasada, dos días después de la última comunicación conocida. De acuerdo con la información de los especialistas del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales, una antena ubicada en la zona de Los Sarmientos captó el dispositivo. El registro no permite establecer una ubicación exacta, pero orientó los rastrillajes hacia el sureste y el sur del cerro, en dirección a la ruta provincial 307 y al paraje El Indio, en la Quebrada de los Sosa.

Sectores

Parajón aclaró que la conexión aporta una referencia para delimitar sectores, aunque no confirma que Moyano haya estado físicamente en un punto determinado. La hipótesis de trabajo es que podría encontrarse aislado, sin posibilidades de desplazarse, en una zona difícil de la montaña. Hay quebradas profundas, sectores blandos y pasos complicados, pero también lugares con agua y reparos naturales que podrían favorecer su supervivencia. “Siempre la búsqueda es con vida”, remarcó el especialista.

La búsqueda de Raúl Moyano en el Ñuñorco sumó un helicóptero para llegar a las zonas críticas

La reconstrucción indica que Moyano habría llegado a la cumbre, a unos 3.300 metros sobre el nivel del mar, alrededor de las 17.30. A las 13.40 había enviado una captura de pantalla que mostraba un 40% de batería en su teléfono. Parajón consideró que al iniciar el descenso podría haber tenido poca carga para usar la aplicación de navegación. A eso se suma la niebla, que en la cumbre puede reducir la visibilidad a apenas dos o cinco metros. Como los senderos no están claramente marcados en todo el recorrido, una persona puede desviarse incluso si tiene experiencia.

El operativo combina rastrillajes terrestres con drones equipados con cámaras infrarrojas, binoculares y perros especializados. La Policía y Gendarmería trabajan en distintos sectores, incluidas las quebradas, mientras un grupo de montaña recorre el área prioritaria. Parajón advirtió que ninguna herramienta garantiza por sí sola el hallazgo: la vegetación densa puede impedir que los drones detecten a una persona y la autonomía de vuelo es limitada. Los perros necesitan llegar con sus guías hasta el sector y comenzar el rastreo en condiciones adecuadas para conservar su eficacia.