Los decanos tuvieron un papel determinante en el proceso que terminó con la elección de Sergio Mohamed y Horacio Madkur como rector y vicerrector de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). 12 de los 13 habían respaldado la fórmula oficialista y ese apoyo terminó reflejándose en una contundente victoria en la Asamblea Universitaria.

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Superada la elección, LA GACETA consultó a todos los decanos sobre cómo atravesaron los más de tres meses de incertidumbre, las razones que explican el respaldo obtenido por Mohamed-Madkur y las prioridades que debería asumir la nueva conducción. Gómez, Agüero, López de Martín, Tefaha, Lagarrigue y Rospide respondieron a la consulta.

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Tres meses de espera

María Inés Gómez, decana de Bioquímica, Química y Farmacia, consideró que llegar a la Asamblea significó “mucho más que una elección: fue recuperar la institucionalidad de la Universidad”. Según la doctora, ante las diferencias sobre la interpretación del Estatuto, el Consejo Superior debería haber resuelto la cuestión dentro de la propia UNT. “No logramos que esa convicción se impusiera a tiempo y, cuando el conflicto llegó a la Justicia Federal, ya fue tarde: el proceso electoral quedó judicializado y la definición se demoró más de tres meses”, afirmó.

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Silvia Agüero, decana de Artes, definió esos meses como un período de “intenso intercambio” sobre el rumbo de la Universidad. Destacó que las reuniones permitieron conocer las diferentes aspiraciones dentro de la UNT y sostuvo que esas diferencias son propias de una institución democrática. “Lo más importante, a mi entender, es que finalmente pudimos superar diferencias y poner a la UNT por encima de cualquier controversia personal o sectorial”, afirmó. Y remarcó que el acuerdo alcanzado fue producto “del diálogo con nuestras comunidades universitarias” y no de “ningún disciplinamiento impuesto”.

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La decana de Psicología, Silvia López de Martín, reconoció que fueron “meses de mucha incertidumbre” y ratificó la posición que sostuvo durante la discusión judicial. “Consideraba válida una nueva candidatura porque estábamos ante un nuevo Estatuto y, por lo tanto, ante un nuevo marco institucional”, explicó. Para ella, llegar a la Asamblea significó recuperar “ese ámbito institucional y democrático que es propio de la Universidad”.

Liliana Tefaha, decana de Medicina, señaló que las facultades buscaron concentrarse en la gestión académica mientras se resolvía la cuestión institucional. “Las numerosas actividades que tiene la Universidad en el Rectorado y en cada una de sus facultades no se interrumpieron”, destacó. Además, valoró que las continuas reuniones entre decanos les permitieran conocer con mayor profundidad “las necesidades, fortalezas y debilidades” de cada unidad académica.

Gastón Lagarrigue, decano de Odontología, coincidió en ese punto. “Durante todo este tiempo de transición hubo gobernabilidad y funcionaron todos los órganos de gobierno”, sostuvo, y afirmó que llegar a la Asamblea generó “alegría” porque permitió finalmente expresar mediante el voto la voluntad de los representantes universitarios.

Jorge Rospide, de Ciencias Económicas, dijo que atravesó el proceso con un “profundo sentido de responsabilidad institucional”. A su entender, la realización de la Asamblea permitió reafirmar “que la Universidad tiene la capacidad de ejercer su autogobierno” y cerrar la etapa electoral para comenzar a proyectar el futuro.

El contundente respaldo

Agüero atribuyó la amplitud del triunfo de Mohamed-Madkur a que se logró “poner a la Universidad Nacional de Tucumán en el centro: su prestigio, su enorme potencial y, sobre todo, su futuro”. “La Asamblea expresó una decisión muy significativa: la de confiar la conducción de la UNT a dos personas honestas, con capacidad de gestión, experiencia y, fundamentalmente, disposición para escuchar”, sostuvo.

Rospide también interpretó el resultado como una señal institucional. “Debe entenderse, fundamentalmente, como la expresión de una comunidad universitaria que tomó una decisión y que manifestó con claridad su voluntad de darle a la UNT una conducción legitimada institucionalmente”, afirmó. A su criterio, también existió una valoración de una propuesta que logró “consenso y adhesión” y que proyectó diálogo, pluralidad y transparencia.

Las prioridades

Al mirar hacia adelante, los decanos pusieron el foco en diferentes áreas.

Gómez pidió modernizar los servicios universitarios que tienen impacto directo en la comunidad, particularmente los hospitales y centros asistenciales de la UNT. “Sus equipamientos superaron su vida útil con riesgo cierto de discontinuar el servicio”, advirtió. Además, mencionó la necesidad de actualizar la maquinaria y la infraestructura del Centro de Elaboración y Estudios Farmacéuticos (CEyEF) para fortalecer la formación práctica de los estudiantes.

El fortalecimiento de los hospitales universitarios fue un punto compartido por Gómez, López de Martín y Tefaha. La decana de Psicología planteó como prioridad “seguir fortaleciendo la Universidad pública: su financiamiento, la calidad académica, la investigación y, especialmente, su presencia en el territorio”. También destacó el trabajo del Hospital Escuela en salud mental, consumos problemáticos, prevención del suicidio, infancias y adultos mayores.

Tefaha, por su parte, consideró prioritario “cumplir con el Plan Estratégico que la propia Universidad ha formulado, luego de un proceso de Evaluación Institucional a través de Coneau”. También propuso profundizar el trabajo conjunto de las facultades vinculadas a la salud humana, animal y ambiental. “El fortalecimiento de los Hospitales Universitarios, así como los hospitales y centros de simulación, también son prioridades”, afirmó. A ello sumó las innovaciones tecnológicas y “el gran desafío que significa la IA en la educación superior”.

Lagarrigue señaló que la nueva gestión deberá continuar el Plan Estratégico 2030, avanzar con proyectos de sustentabilidad ambiental y fortalecer los hospitales universitarios. Además, puso el acento en una tarea inmediata: “Seguir trabajando con las unidades académicas y adaptando los planes de estudios a los nuevos estándares”.

Para los decanos, la extensa discusión electoral quedó atrás. El desafío ahora será trasladar los consensos que llevaron a Mohamed y Madkur al Rectorado a las decisiones académicas, presupuestarias y de gestión de los próximos cuatro años.