La reciente IIª Cumbre del Bioetanol dejó aclarados muchos aspectos  que hacen más que nada a definiciones políticas sobre los biocombustibles. Obviamente, se puso más énfasis en el bioetanol (razón de la cumbre) y en la sentida necesidad de contar (de una buena vez) con una legislación de fondo que avale y empuje esta orientación, que hace a la economía del país y especialmente del NOA (con las destilerías azucareras) y aquellas otras dedicadas a destilar el etanol del maíz, con asiento principal en Córdoba, luego Santa Fe y San Luis, etc.

Diferencias

Todo el enfoque político del tema fue brindado a través de los panelistas, coincidiendo, sin dudas, en cuanto a subir la mezcla para tener el 15% de etanol con las naftas. Lo que no se conocía cabalmente, aun cuando surgió el tema del biodiésel por cuanto -al estar contenido en el principal proyecto presentado ante el Senado de la Nación por la senadora Patricia Bullrich- se pudo apreciar que tiene una situación y dinámica distinta al bioetanol, dado que entre las empresas que producen ese biodiésel las hay pequeñas PyMES y grandes elaboradoras, y que no se ponen de acuerdo, cosa que no acontece con la producción del bioetanol y entonces se observó -desde la Cámara del Bioetanol de Maíz- una lógica preocupación acerca de esas desavenencias, en el sentido de que hagan postergar el tratamiento final de lograr una ley.

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Con el bioetanol hay varios proyectos presentados (uno es de la senadora por Tucumán, Beatriz Ávila), pero con el biodiésel no hay ninguno específico. Uno de los proyectos presentados (el de la senadora Bullrich) cuenta con el aval del Centro Azucarero Argentino (CAA) y de la Cámara del Bioetanol de Maíz. De allí la comprensiva advertencia de este sector, en el sentido (y como bien se dijo en un panel) de que “un biocombustible no puede frenar a otro”. Entonces, desde el sector del bioetanol se formularon el interrogante acerca si no sería conveniente desdoblar aquel principal proyecto, es decir, uno para bioetanol y otro para biodiésel, de tal forma que no haya interferencias y se avance rápidamente en cuanto al bioetanol.

Vale como antecedente explicar que en 2008 hubo necesidad de promulgar la Ley 26.334, específica para bioetanol porque no estaba debidamente expuesto en la anterior ley del 2006, la 26.093, y su Decreto Reglamentario. Pero lo que deseo exponer ahora está en relación directa con que -al parecer- todos los proyectos presentados aspiran a llevar la mezcla desde el pobre 12% actual al 15%. Es lógico opinar que aspiremos a un porcentaje mayor, porque así camina el mundo, buscando de esta forma disminuir las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero) que afectan seriamente al Cambio Climático.

Superar el 15%

En un panel se explicó de experiencias en motores con mezclas del 17% en Córdoba, con buenos resultados y exponiendo lo realizado con alcohol anhidro, cosa que no se aclaró. Desde esta nota pretendemos elevar algunas sugerencias con el ánimo de dar cabida a porcentajes mayores de mezcla, como lo tienen actualmente nuestros países vecinos: Bolivia y Paraguay con 30%, y Brasil con 32% y va al 35% con su plan “RenovaBio”. Visto así, con el 15% nos quedamos cortos.

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¿En qué consisten las sugerencias? En primer lugar y dado que de su lectura no surge con claridad si el valor propuesto del 15% en la mezcla -y que todos aspiran- es un tope o deja alguna puerta abierta para llegar a mezclas mayores. ¿Por qué ello? Porque está demostrado técnicamente que con mezclas mayores al 15% se pueden emplear los dos tipos de alcoholes conocidos, ya sean el Hidratado que posee 96% etanol y 4% de agua y el Anhidro que posee 99,5 y 0,5% respectivamente.

Actualmente en Argentina usamos el anhidro, que viene de vieja data, unos 48 años aproximadamente, que Tucumán hizo punta en ello con el plan Alconafta y ya entonces con el 15% de mezcla. Es decir no estamos descubriendo nada nuevo si nos mantenemos en ese 15%. Además el anhidro es más caro que el hidratado, porque las destilerías deben agregar una columna “deshidratadora”.(Ver LA GACETA 15/11/2025). Por ello creo estar a tiempo de avanzar en conceptos que avalen las sugerencias. Por ejemplo, no estaría de más agregar una sola palabra en el Art. 13 (Proyecto Bullrich) y que diga así: “En el producto final comercializado será (agregamos) ‘con un mínimo del 15% de Bioetanol y con 4,5 de oxígeno % peso.

“Diagrama de Dispersión”

¿Por qué esto? Lo explicamos varias veces y lo hicimos conocer a Tucumán, en 2022, el tema del llamado “Diagrama de Dispersión” y que había sido un trabajo realizado en Italia -por el ENI- para Brasil y así con esa herramienta en la mano, nuestro vecino país tuvo un despegue fenomenal en cuanto a su política con los % de mezclas con las naftas. Aquel Diagrama señala con toda claridad que “a partir del 15% de mezcla y con temperaturas medias de 20 grados C, no existe la ‘separación de fases’” en el etanol hidratado de su 4% de agua y así se puede emplear ese etanol con las naftas, sin afectar los motores.

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Bajo estas condiciones, la mezcla puede llegar a E-85 (según Diagrama) y entonces el 15% queda lejos. Tanto es así, que hoy en día en Brasil, con su enorme flota de 30 millones de vehículos con motores “Flex”, emplean sin problemas aquella gran mezcla. Viene bien recordar este paso: nuestro país ya autorizó la importación de estos vehículos y así ellos emplean un combustible más barato. ¿Acaso no sería bueno algo similar en nuestro país? Así crecería también la actividad sucro-alcoholera.  Ante lo expuesto vale recalcar que será necesario que en la nueva legislación se adopte para emplear los dos tipos de alcoholes (hidratado y anhidro) como hizo Brasil con su plan “Renovabio”, después de conocer aquel Diagrama.

Para tener mayor claridad en lo expuesto, veamos ahora el tema “precios” del producto. Como no tenemos datos locales, hemos seguido la información de Brasil y que puede ser útil para tomarlo como ejemplo. Con datos a junio 2026 y según Cepea, en el Estado de San Pablo el alcohol hidratado sale de los ingenios a reales 2,05/litro y el anhidro a reales 2,31/litro (aquel 12,6% más barato). En dólares son U$S 0,39 y 0,44/litro, respectivamente. Luego vienen los impuestos, etc. y el precio en surtidor (según consultora “Global Petrol Price”) llega (en promedio de ambos) a U$S 0,77/litro. Para aclarar: un dólar son 5,12 Reales y así un Real son U$S 0,19. Recientemente nuestra Secretaría de Energía, por Resolución 189/2026 del 3 de agosto, fijó los nuevos precios para el Bioetanol de caña de azúcar y del maíz. Con $ 1.061,87/litro y $ 973 respectivamente -sin IVA- y con el impuesto van a $ 1.283,87 y $ 1.117/litro. Con un cambio oficial (Bco. Nación) de $ 1.510, surgen U$S 0,84 y 0,78 en cada uno. Visto así el etanol promedio azucarero de Brasil es un poco más bajo. Según la Consultora, nos indica que el etanol de maíz en los EE.UU. está en U$S 0,77/litro (agosto 2026), es decir con el mismo valor del etanol de maíz argentino. Interesante. Avala más lo expuesto, si consideramos ahora la comparación entre el valor de un litro de nafta súper YPF aquí en Tucumán vs. los precios actuales del Bioetanol. La súper en $ 2.176/litro serían U$S 1,44/l, en tanto el etanol a U$S 0,84/litro. Amplia diferencia. Entonces cuanto mayor la mezcla, habrá un combustible más barato.

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La otra sugerencia sería agregar en ese Art. 13, que: “en todos los casos no se admitirá el agregado de elevadores del octanaje de naftas en base a metales pesados como el MTBE” (de origen fósil) y así se pone a tono con el Art. 6°, en el cual el término “Biocombustible” tiene su origen en la Biomasa. Para finalizar, al día de hoy, la incidencia de los 120 cc de etanol dentro del litro de nafta (12%), valen $154 o sea sólo alcanza un 7,09%, valor muy bajo. Ojalá estas sugerencias sean útiles a sus fines.