El ingreso al Club El Nogal, en Bogotá, exige sortear controles de seguridad similares a los de un aeropuerto. No es para menos. A las 8.15 del 7 de febrero de 2003, un Renault 9, cargado con 200 kilos de explosivos, derrumbó el edificio del club y dejó 36 muertos y casi 200 heridos. Ese atentado de las FARC forma parte de un pasado muy distinto del presente colombiano, aunque es un vigente fantasma de lo que puede generar la violencia irracional.
Periodistas y directivos de medios de todo el continente se reunieron durante esta semana allí, en la sede reconstruida de El Nogal, en el marco del congreso latinoamericano de Wan-Ifra, para repensar sus desafíos. El tema que se repitió en las exposiciones de los especialistas y referentes del sector fue el impacto de la IA y la velocidad del cambio tecnológico.
Brecha generacional
En la primera mañana del evento, los celulares de varios de los participantes argentinos, provenientes de diversos distritos del país, recibieron mensajes similares de sus familiares. En los distintos colegios de sus hijos aparecieron pintadas anunciando tiroteos.
La simultaneidad de las advertencias, protagonizadas por alumnos unidos por una etapa vital y separados por la geografía, me llevó a comentar a mis colegas las reflexiones del psicólogo social Jonathan Haidt en su libro La generación ansiosa. Ninguna otra generación de adultos como la nuestra vigiló tanto los movimientos de sus hijos en el mundo exterior. Pero, al mismo tiempo, ignoramos lo que estos hacen -y las lógicas detrás de ello- en las redes, donde acechan peligros mayores.
La estrategia de audiencias de El País de EspañaLa jefa de innovación de El País de Uruguay nos habló de MrBeast. ¿Usted -y le hablo a los mayores de 40- sabe quién es? Probablemente no. Es una de las mejores “piedras de toque” para exponer la magnitud de nuestra brecha generacional. Una amplia mayoría de los mayores de 40 años no ha oído hablar de él. Paradójicamente, es difícil encontrar a alguien por debajo de ese límite etario que no lo conozca. Según ciertas métricas, es el mayor influencer del mundo, el rey de la viralidad. Nadie tiene tantos seguidores como él en YouTube. Si se suman todas sus audiencias en distintas plataformas, se estima que uno de cada tres chicos y jóvenes de entre diez y treinta años del planeta está registrado en alguna de sus redes.
Medios de comunicación: se realizó el congreso de Wan-Ifra en BogotáEl influencer, seguido por más de 700 millones de usuarios, se dedica a montar desafíos físicos y psicológicos: resistencia al calor o al frío, al encierro, a la ambición, a la presión de los pares. El ganador puede llevarse un millón de dólares, una mansión o una popularidad que se mide en millones de vistas o likes. La propuesta es animarse a ir más allá. ¿No fue un desafío de naturaleza similar el que parece haberse viralizado entre los chicos que irresponsablemente jugaron con una idea siniestra y psicológicamente indigerible para los adultos?
Eventos y medios periodísticosEl mayor temor del mundo adulto se alimenta de la posibilidad de una desgracia inasimilable, gestada por una combinación de irracionalidad, absurdo y azar. A cualquiera de nuestros hijos, cualquier día y sin motivo alguno, le puede tocar. Esa es la consigna implícita detrás del macabro juego viral que, en estos días, ha minado la tranquilidad de millones de padres en todo el país. En estas horas, el periodismo cubre los hechos, los contextualiza, busca interpretaciones con especialistas, advierte sobre los peligros y plantea la necesidad de ciertas reacciones de las autoridades públicas y escolares. ¿Cómo sería un mundo sin ese periodismo, regido solo por las reglas algorítmicas de las redes?
Daniel Dessein fue reelecto en la Junta asesora de Wan-IfraConversé con un consultor inglés que acaba de participar en un experimento que parece sacado de la serie Black Mirror (o de un programa de MrBeast). Venía de pasar cinco días en una casa propiedad de una de las empresas de Elon Musk, conviviendo con humanos asistidos por un robot humanoide, prototipo de uno de los proyectos más ambiciosos del dueño de SpaceX. El robot los despertaba, les hacía la cama y el desayuno, conversaba con ellos y los orientaba en sus actividades. En pocos años, sostiene Musk, todos tendremos uno de ellos para que cuide a nuestros hijos y padres, limpie nuestras casas y nos ofrezca asistencia laboral y apoyo psicológico. “Eso sí -me advirtió el consultor-, el café llegaba frío”.
La IA no es una herramienta más. No es como la rueda que, según quien la maneje, puede servir para trasladar a una persona o para pasarle por encima a otro. Es un agente con capacidad de decisión, que puede optar por una u otra acción.
El periodismo hoy aporta un tercio de los contenidos con los que se alimentan los distintos modelos de IA. El problema es que estos derivan muy poco tráfico a los sitios de los medios y, salvo casos puntuales, no remuneran a los creadores. Los medios, por su parte, deben usar estas herramientas que se nutren de ella para agilizar y potenciar sus procesos, siempre con supervisión y criterio humano. En sociedades que se deshumanizan aceleradamente, los contenidos con intervención humana explícita adquieren un valor creciente.
Juan Señor: “Internet, tal como la conocimos, se está muriendo”Más allá de lo instrumental, el gran desafío del periodismo es cubrir adecuadamente la expansión de la IA en nuestras vidas. “La IA es una revolución que supera a la industrial”, advirtió durante el congreso Víctor Estrugo Rottenstein, creador de Kaia, a su juicio la “más humana de las IA”. Un abordaje posible es uno segmentado por áreas: cómo impacta en la medicina, el derecho, la educación, etc. Otro es transversal, apoyado en distintos enfoques: cómo nos afecta desde el punto de vista psicológico, sociológico o filosófico.
Influencers y periodismoEl periodismo, como tantas otras veces -ante guerras, pandemias o crisis económicas o políticas-, debe examinar el presente mientras este se transforma y trastoca la vida de todos, incluidos los propios periodistas. Las sociedades, por su parte, deben preguntarse qué pasaría si no contaran con esa herramienta para procesar una realidad cada vez más vertiginosa, compleja y desconcertante.