El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó una actualización de sus Perspectivas Económicas Globales (WEO) con un sabor agridulce para la Argentina. El organismo corrigió a la baja sus proyecciones de crecimiento para 2026, situándolas en un 3,5% (frente al 4% previsto en octubre), pero el dato más alarmante fue el salto en la inflación: el FMI ahora estima un 30,4% anual, casi el doble del 16,4% proyectado hace apenas seis meses.

Este "baño de realidad" respondió a un escenario externo hostil. Según el organismo, el "choque de oferta negativo" derivado de la crisis en Medio Oriente disparó los costos de energía y transporte, factores que en la Argentina actúan como multiplicadores de la inercia inflacionaria. 

Con estos números, el Fondo descarta una desinflación rápida hacia niveles cercanos al 15% y plantea un escenario de estabilización mucho más complejo.

A pesar del recorte, la Argentina sigue mostrando un desempeño superior al promedio regional. Mientras que América Latina crecerá un magro 2,3%, Brasil (1,9%) y México (1,6%) quedarán rezagados frente al rebote argentino. 

En el resto del continente, destaca la corrección al alza de Venezuela (del -3% al 4%) y la mejora de Paraguay, que se posiciona como uno de los líderes regionales con un crecimiento del 4,2%.