La Confederación General del Trabajo (CGT) endureció su postura y confirmó que llevará a cabo una huelga nacional de 24 horas el día en que la Cámara de Diputados sesione para convertir en ley la reforma laboral

En una reunión virtual de urgencia, el Consejo Directivo cegetista votó de forma unánime la realización de la medida, aunque descartó -por el momento- una movilización conjunta al Congreso, apostando a una demostración de fuerza basada en el cese total de actividades.

La clave del impacto de esta protesta radica en el apoyo de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Tras negociaciones reservadas, el gremio de Roberto Fernández confirmó que se plegará al paro, al asegurar que no habrá servicio de colectivos en todo el país. 

Esta adhesión es estratégica, ya que la UTA se había ausentado de huelgas anteriores, y se suma al compromiso de ferroviarios, camioneros y aeronavegantes para garantizar un país virtualmente detenido.

El malestar sindical escaló tras la incorporación en el Senado del polémico artículo 44, que reduce el pago de salarios por licencias médicas al 50% o 75%. 

Para la central obrera, este punto representa un "retroceso inconstitucional" que nunca formó parte de las mesas de diálogo. Mientras el Gobierno analiza corregir el punto mediante la reglamentación para no demorar la ley, la CGT ya prepara una ofensiva judicial basada en los principios de progresividad de la OIT.