San Martín dejó escapar una victoria increíble ante Temperley

San Martín dejó escapar una victoria increíble ante Temperley

El equipo ganaba gracias a un gol de penal anotado por Dening, pero al final “durmió” en una pelota parada y el "gasolero" se llevó un justo empate.

   la gaceta / foto de diego aráoz la gaceta / foto de diego aráoz

El fútbol no tiene lógica, pero muchas veces es justo; y si San Martín no pudo sumar su segunda victoria de la temporada jugando en casa fue sencillamente porque no lo merecía. Sobre la hora la justicia se dio una vuelta por Bolívar y Pellegrini.

El zapatazo de Facundo Kruger cuando el partido se moría y mientras los defensores “santos” miraban qué pasaba en el medio del área, castigó la falta de juego del dueño de casa, sentenció su suerte y le agregó un toque de realidad al resultado por lo que había pasado durante todo el partido.

Pero lo más preocupante del caso para San Martín es que lo que pasó contra el “gasolero” fue una especie de confirmación de que lo que había sucedido hace dos semanas contra Nueva Chicago no había sido únicamente producto de una mala tarde o de un paso en falso.

Si al momento del gol visitante (se jugaba el minuto 89) el “santo” estaba arriba en el marcador era únicamente por una avivada de Federico Bravo y por la buena ejecución de Emanuel Dening en el penal. Nada más, simple y llanamente.

En el fútbol actual es muy difícil superar al rival sólo con ganas. Todo está muy parejo y más en una categoría en la que nada es sencillo y en la que los partidos se traban demasiado, la pelota viaja mucho por el aire y encontrar dos pases seguidos es realmente complicado.

También, el gol de Kruger es un llamado de atención y una alarma que se enciende en La Ciudadela; porque si tanto le cuesta al equipo generar peligro y encontrar una ventaja, es imperdonable que no sepa cuidar un resultado a su favor. Y esa fue una de las tantas falencias que el equipo mostró durante la tarde-noche de ayer.

Pero antes de ese yerro, San Martín había mostrado una falta de ideas que debe trabajar y mucho de cara al futuro. Temperley le manejó la pelota durante gran parte del partido.

El medio campo estuvo como ausente. A Bravo se lo nota muy solo en la contención y el resto de sus compañeros del sector tampoco aportan de tres cuartos de cancha en adelante; porque las jugadas más claras del equipo durante casi todo el partido fueron producto de pelotazos largos que dejaron a los delanteros cara a cara con Matías Castro.

Los cambios que Iván Delfino metió en el complemento esbozaron una pequeña reacción. Gervasio Núñez y Enzo Martínez aportaron un poco de juego y algo de ideas en ofensiva, pero con sólo eso no alcanza.

“No estuvimos finos ni efectivos. A nadie le gusta perder puntos de esta manera; por lo que no queda otra que seguir trabajando, mejorar y tratar de ganar el próximo partido. Tenemos que entender la camiseta que estamos representando”, dijo el entrenador en rueda de prensa; dejando en claro que no le gustó casi nada de lo que vio.

San Martín tenía la oportunidad de acortar la brecha con la cima (Almirante no pudo ganar como local), pero no pudo conseguirlo. Jugando de la manera en la que lo hizo ayer conseguir victorias le resultará complicado.

Encontrar el juego y sobre todo mostrar efectividad en los últimos metros es la cuenta pendiente de un equipo al que por ahora todo le cuesta demasiado.

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