
El miércoles de la próxima semana el tribunal integrado por los jueces Sergio Dante Altamirano, Rodrigo Sebastián Martiarena y Roberto Eduardo Flores escuchará los alegatos de las partes, la última palabra de los acusados y el viernes dará a conocer el veredicto en el juicio por el crimen del arquitecto Sergio “Checho” Juárez.
El violento episodio ocurrió el 11 de junio del 2021 en circunstancias en que el profesional trotaba por orilla de la ruta nacional 65 que conduce a Las Estancias (Catamarca). Recibió en el abdomen el impacto fulminante de un proyectil disparado por un delincuente que, al bordo de una moto en la que iba de acompañante, huía luego de arrebatar una bicicleta a una pareja de deportistas. Los principales sospechosos de haber efectuado el tiro mortal con un arma calibre 22 son L.I.S. (quien era menor de 17 años al momento del hecho) y Leandro Maximiliano Villafañe. Ambos están acusados del delito de “homicidio agravado con criminis causa” y robo agravado. Se determinó que también intervinieron en el robo Luis Armando Guerrero y José Alexis Díaz, imputados por robo a mano armada y en poblado. Ayer el único de los detenidos que quiso declarar fue Guerrero, quien, en tono apagado, reconoció haber participado en el robo de una bicicleta, pero aclaró que nada tuvo que ver con el asesinato de Juárez. “No tenía la intención de hacer daño a nadie. No estaba planeado lo ocurrido”, aseguró. Contó que el día del hecho sus amigos lo buscaron en su casa para salir a dar una vuelta en motos. Desde ahí, según relató, fueron hasta Alpachiri. Luego de departir un rato en la plaza de ese pueblo y al empezar a caer la tarde, resolvieron regresar a Concepción. Dijo que él avanzó adelante en su moto con Alexis y ya cerca de la ciudad y en proximidades del río Chirimayo observaron una bicicleta tirada a orilla sur de la carretera. “Nos detuvimos. Se bajó Alexis y enseguida desde unos cañaverales salieron unos chicos con los que se puso a discutir. En eso pasaron Villafañe y L.I.S. Al avanzar unos metros regresaron”, agregó. Contó que Alexis cargó la bici en el hombro y siguieron camino a Concepción. “L.I.S., mientras tanto, tironeaba otra bici a una chica”, contó el hombre. “Cuando avanzamos nos dimos con un hombre en medio de la ruta que intentó detenernos. Lo esquivé y seguimos. Villafañe y el otro chico venían por atrás”, agregó. Aseguró que el grupo se juntó en la casa de Villafañe. Ahí dejaron la bicicleta. Guerrero dijo que luego se fue a su casa a descansar. Cuando dormía llegó su hermano, Oscar Troncoso, quien lo despertó para preguntarle qué había hecho porque por las redes sociales lo estaban “escrachando” como el homicida de Juárez. “Negué. Le dije que no sabía nada y enseguida con mi madre me llevó a presentarme en la comisaría”, dijo. Confesó que en la plaza de Alpachiri Alexis sacó a relucir una pistola negra que, supuestamente, era de juguete. A la vez L.I.S. exhibió un revolver chico cromado que dijo que tampoco funcionaba.
Aunque el testigo Rodolfo Casen, quien acompañaba a Juárez al momento del ataque, asegura que, de acuerdo a lo que el alcanzó a ver, el disparo mortal habría partido desde los hombres que huían cargando una bicicleta, las pericias se orientarían a consolidar la hipótesis del Ministerio Público: el proyectil calibre 22 habría sido disparado por el menor que iba en la moto que conducía Villafañe. El perito Cristian Contreras precisó durante la audiencia que las pruebas de parafina practicadas a las vestimentas de los acusados solo arrojaron la presencia de una partícula residual de pólvora en una campera del menor L.I.S. El jefe de la división criminalística de la Regional Sur, Ramón Martínez, se refirió a los estudios de balística y otros practicados en el lugar del hecho y el cuerpo de la víctima. Confirmó que el proyectil que segó la firma del arquitecto era de un revólver calibre 22 que no fue encontrado durante las investigaciones. En la audiencia también testimoniaron Mónica Nieva, madre de Alexis, y su tío Jesús Nieva. Ambos enfatizaron que el joven es “un chico inteligente y sin maldades, pero víctima de amistades que lo perjudicaron” dijeron. La mujer denunció sufrir violencia por parte de su esposo y consideró que su hijo padece la impotencia de no poder hacer nada ante esos hechos. Eso lo habría llevado a alejarse de su hogar y apegarse al consumo de drogas. “Solo quiero que ayuden a mi hijo a salir de su adicción” imploró. El ministerio público exhortó a la mujer a formalizar ante tribunales la denuncia por violencia de género de la que es víctima. También testimoniaron María Hortencia Aguilar, madre de Guerrero. Defendió a éste asegurando que no tiene ningún tipo de adicción, no tener antecedentes delictivos y ser sostén de su casa. La próxima audiencia se reanudará el miércoles a las 9.







