Juicio contra el peluquero: pidieron protección para la ex pareja de una víctima

Dos testigos declararon que sufrieron amenazas. Uno de ellos acusó a una adolescente -que sería familiar de uno de los querellantes- de amedrentar a los vecinos. Denuncias y respuestas

DEBATE ORAL. Uno de los policías que intervino tras el hecho en Wenceslao Posse al 1.000 declara como testigo ante el juez Matías Graña. DEBATE ORAL. Uno de los policías que intervino tras el hecho en Wenceslao Posse al 1.000 declara como testigo ante el juez Matías Graña.
08 Febrero 2023

Los testigos presenciales del hecho, familiares de la víctima, del imputado y algunos vecinos que conocían a ambos fueron los que declararon ayer en el juicio por el homicidio de Miguel Alejandro Jiménez (32 años). En la audiencia se presentaron dos momentos tensos en los que el juez Matías Graña debió intervenir, primero para explicarle a un testigo que tenía la obligación legal de declarar y segundo para aplicar medidas de protección hacia otra testigo, que era pareja de la víctima y prima del imputado, el peluquero Diego Roberto Álvarez (41 años).

Al momento de presentar el caso no hubo desacuerdo entre las partes para relatar los hechos del 23 de julio. Ese día cerca de las 20, Jiménez llegó a la casa de Álvarez, donde además está la peluquería, en Wenceslao Posse al 1.000. Miguel Jiménez fue a buscar a su pareja, R.R, que estaba tomando mates con sus tíos. Cuando ella salió del local estalló una discusión. Álvarez y su padre salieron a intervenir y Miguel se fue amenazándolos con que volvería.

Pocos minutos después Jiménez regresó con un palo, amenazando con atacarlos y con destruir el local del peluquero. En ese contexto Álvarez subió a su auto, aceleró y embistió a Jiménez contra un portón, causándole la muerte.

Sobre ese hecho hay dos teorías. La Fiscalía de Homicidios II, representada por el auxiliar Miguel Fernández, al igual que los querellantes Humberto Castaldo y Luis Velárdez, sostuvieron que se trató de un hecho deliberado y doloso. Los defensores, Augusto Avellaneda y Benjamín Visuara, sostuvieron que se trató de un desenlace accidental y que Álvarez no había querido causar una muerte.

Testigo protegida

El testimonio de R.R. fue solicitado por la Fiscalía y por la defensa. La joven no dudó en defender a su primo y reveló que su relación con Jiménez habría sido violenta. Según dijo, la víctima de este proceso solía golpearla. También contó que el día del hecho fue a buscarla a casa de sus tíos, la agredió y le exigía que volviera a su casa cuando sus familiares salieron a defenderla.

Ante la consulta de las partes, R.R. aseveró que había denunciado 15 días antes del hecho a Jiménez por violencia de género. También dijo que teme que la familia de la víctima tome represalias contra ella. Ante esa cuestión, aplicando la perspectiva de género, el juez Graña actuó de oficio y pidió que se le proporcione inmediatamente una consigna policial a la joven.

“La testigo manifiesta que es perseguida por uno de los hermanos de la víctima y que la tiene amenazada de muerte. Hay cinco denuncias realizadas en la comisaría 11”, le dijo a LA GACETA el defensor Avellaneda. La familia de Jiménez negó rotundamente la denuncia de R. R. y también la de otro testigo que manifestó tener temor de sufrir represalias por parte de esa familia (ver destacado). “Quiero aclarar que solo venimos a pedir justicia. En ningún momento amenazamos a nadie; sabemos bien que actuar mal solo nos traerá problemas. Esta mujer también dijo que mi hija la amenazó mientras esperaba en Tribunales para pasar a declarar. Eso es mentira, todo el tiempo estuvieron presentes los policías y los demás testigos”, le dijo Gladys Basualdo, la madre de Miguel, a nuestro diario.

“No quiero declarar”

Flavio Padilla, vecino de la cuadra donde ocurrió el hecho se mostró aterrado. “Señoría, vine a decirle que no voy a declarar. Tengo familia y temo que nos hagan algo después si yo declaro”, sostuvo.

El juez le explicó a Padilla que al ser testigo no tenía opción de abstenerse porque estaría cayendo en un delito (falso testimonio). Le consultó también a quiénes les temía y el hombre respondió que a la familia Jiménez, pero luego aclaró que en realidad nunca lo amenazaron directamente. Reveló que una adolescente (la nombró), que sería familiar de uno de los abogados querellantes, habría estado amenazando a los testigos.

Finalmente Padilla declaró y respondió lo que le preguntaron las partes, luego Graña le dijo que denunciara en la Fiscalía de turno si llegaba a sufrir alguna amenaza y pidiera medidas de protección.

Otros testigos

A lo largo de las audiencias también se planteó que luego de la muerte de Miguel la gente salió corriendo a los pocos minutos porque comenzaron a escucharse tiros. Algunos de los peritos que declararon en el juicio confirmaron que en el frente de la peluquería encontraron vainas servidas y restos de proyectiles. Según algunos testigos, uno de los hermanos de la víctima habría disparado contra el local, sin embargo hay otros testigos que dijeron no haber escuchado detonaciones.

Hubo testigos que se presentaron como amigos en común entre la víctima y el imputado. Ayer además declaró una hermana de la víctima que presenció el hecho. “No puedo olvidar que me tocó declarar apenas salí del cementerio. Yo vi cómo actuó este hombre después de atropellar a mi hermano. Me dio un ataque de nervios al escuchar cómo mentía en la primera audiencia”, indicó Rocío Jiménez. En respaldo de la acusación también declaró Pablo Abel Amaya, que dijo que vio las peleas y que luego ayudó a mover el auto. “Miguel no tuvo tiempo de reaccionar ante la embestida”, aseguró.

Denuncia: un testigo acusó a una menor por amenazas

El querellante Luis Velárdez se sintió perjudicado luego de que uno de los testigos planteara que una adolescente -que sería familiar del abogado- habría amenazado a los vecinos para que no declararan en contra la víctima. “Esto no es más que una forma de entorpecer con dichos del barrio lo que fue la muerte de Miguel Jiménez. Si de verdad a este hombre lo hubieran amenazado habría denunciado como corresponde en vez de tomar esta actitud”, sostuvo el profesional, que negó la acusación. “Pediré la grabación de la audiencia y, en su momento, accionaré contra esos dichos. Fue algo fuera de lugar y que no tenía nada que ver con el caso. Si tiene elementos de prueba que los presente. Si habla de una persona homónima, pues no lo aclaró. Debo defender a mi familiar ante este agravio”, concluyó.

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