Inquietud por datos hospitalarios sobre violencia

02 Febrero 2023

La noticia de que los ingresos por lesiones causadas por agresiones en 2022 aumentaron un 54% con respecto a 2021 ha sido un llamado de atención. En especial porque se presume que implica una suba en los niveles de violencia –lo cual, por cierto, debe corroborarse- y porque las víctimas son en su mayoría jóvenes (un promedio de 26 años) y varones, y porque en el 62% se concentran en fines de semana, especialmente en las madrugadas de domingo. Estudiar estos informes a pleno podría ser muy útil para desarrollar políticas de seguridad, del tipo de “pacificación”, para atenuar los excesos previsibles de violencia.

Al comentar acerca de las cifras, el director del Hospital Padilla aclaró que la comparación se hace entre los datos de 2022 y los de 2021, año este que estuvo atravesado, como 2020, por la pandemia, y por lo tanto no puede saberse si hubo un crecimiento real del nivel de agresiones o si, en realidad, se ha vuelto a la “normalidad”. Es decir, sería importante, para trazar un verdadero perfil del fenómeno, tener un estudio de los últimos cinco años en lo que hace a ingresos por lo que llama “agresiones”. Por cierto, en este informe, si bien se distingue en las lesiones los elementos usados, se ha clasificado todos estos casos como “sin especificar”, que el funcionario conjetura que puede traducirse como “peleas”.

Al respecto, sería útil una investigación más profunda al respecto, por ejemplo, en lo que hace a momentos y lugares, así como una determinación clara del origen de la agresión, así como un pormenorizado registro de la incidencia de drogas o alcohol involucrados en esa emergencia, ya que el 80% de estos pacientes están bajo los efectos del estos elementos.

No obstante, cabe señalar que, así como se registra un aumento de heridas por agresiones, en esta provincia ha habido un sustancial descenso de las cifras de violencia homicida: de los 105 homicidios de 2021 han descendido a 78 en 2022, por lo que sería útil estudiar la relación entre violencia que deriva en crímenes y la que deriva en heridas.

Además en el informe se da cuenta de la prevalencia de varones jóvenes en las emergencias, lo que ha llevado a vincular la juventud con la violencia, lo cual ha sido observado como confuso por expertos consultados por nuestro diario, quienes advierten que los jóvenes están “insertos en un contexto histórico determinado, son hijos de una cultura”, que siguen de algún modo ejemplos absorbidos de su entorno.

Por ello, el informe bien puede ser la punta de lanza de un estudio más completo: conocer lugares de ocurrencia de los incidentes, circunstancias (dentro o fuera de boliches, locales bailables, fiestas de carnaval u otros lugares de reunión de fines de semana). Conocer estos datos permitiría, en primer lugar, a la Policía diseñar políticas de pacificación y cuidado de la gente que sale los fines de semana, cuidar a la sociedad en general y aliviar de gastos y emergencias al saturado hospital. Asimismo, ayudaría a tener una idea más precisa de lo que sucede en nuestra comunidad.

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