Cómo encarar las dificultades para tragar después de un ACV

La mayoría recupera la función deglutoria en el plazo de siete días, pero entre el 11% y el 13% seguirá con el trastorno seis meses después.

DISFAGIA. Ese es el nombre de esta secuela que puede quedar tras sufrir un ACV y que se debe tratar. DISFAGIA. Ese es el nombre de esta secuela que puede quedar tras sufrir un ACV y que se debe tratar.
24 Enero 2023

Una de las condiciones a veces desatendidas de las secuelas de un Accidente Cerebro Vascular (ACV) es la disfagia, un trastorno deglutorio que consiste en la imposibilidad de transportar alimentos sólidos o líquidos y también la saliva desde la boca al estómago.

La prevalencia de disfagia en el ACV agudo reportada es del 50% por interrogatorio y si bien la mayoría de estos pacientes recupera la función de la deglución en el plazo de siete días, entre el 11% y el 13% siguen presentando disfagia a los seis meses.

Este tema, justamente, es abordado por la nutricionista Silvia Patricia Jereb, ex presidenta de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas, en un comunicado de prensa del laboratorio Nutricia Bagón.

“Desde el punto de vista nutricional, se debe de atender al paciente con disfagia e ir más allá: entender si tiene algún grado de malnutrición para revertir esa situación y valorar o evitar que desarrolle grados de deshidratación. Teniendo en cuenta que entre un 48% y un 51 % de los pacientes con disfagia sufre aspiraciones durante la ingesta y está mal nutrido, y que tres de cada cuatro pacientes experimentan deshidratación, se hace necesaria una respuesta desde la nutrición clínica para el abordaje de ambas condiciones. La malnutrición causada por cualquier entidad aumenta la tasa de discapacidad, la morbimortalidad, los costos de salud y la estancia hospitalaria”, afirmó la especialista.

La edad y la localización del ACV se asocian a un mayor riesgo de disfagia y esta afecta la calidad de vida del paciente. Sólo el 45% de las personas con disfagia se sienten cómodas con la alimentación y el 41% experimenta ansiedad o pánico durante la ingesta. La disfagia suele coexistir con la desnutrición y deshidratación después del ACV y los pacientes que persisten por más de siete días con disfagia tienen mayor riesgo de desnutrición, puntualizó.

Evaluación

A partir de la evaluación del estado nutricional del individuo es posible reducir el impacto negativo que la desnutrición tiene sobre la aparición de las complicaciones, la hospitalización prolongada, los resultados funcionales y la mortalidad. Un estudio llevado a cabo en pacientes luego de un ACV mostró que el 57% perdió peso entre la semana uno y los seis meses posteriores al episodio, y el 22% estaba desnutrido a los seis meses, destacó Jereb.

“Por eso es tan importante realizar dicha evaluación en las distintas etapas por las que suele transitar una persona luego de un ACV. Si bien existen numerosas herramientas de screening nutricional, no se ha desarrollado ninguna específica para pacientes con ACV; pero es claro que, como en todo paciente, la evaluación se debe de realizar en las primeras 48 horas y volver a evaluarlo a la semana. Los resultados de este tamizaje sirven para tomar acciones, como por ejemplo una interconsulta con un nutricionista, ampliar la evaluación nutricional y el registro de ingesta e hidratación, entre otras”, sostuvo la licenciada Jereb,

Mala alimentación

La malnutrición en los pacientes con ACV suele ser el resultado de la ingesta insuficiente de alimentos por problemas para tragar o por anorexia. Por otra parte, los afectados tienen generalmente mayores necesidades nutricionales debido a la enfermedad subyacente, situación que determina requerimientos nutricionales aumentados y grandes dificultades para cubrirlos por baja ingesta.

¿Qué hacer?

Una de las principales estrategias nutricionales para alcanzar las consistencias necesarias y cumplir con los objetivos de la dieta es incorporar suplementos espesantes que contribuyen a obtener un grado de espesamiento y cambio de consistencia en las preparaciones. Particularmente, uno desarrollado a base de gomas (específicamente, de la llamada ‘goma xantana’) demostró alcanzar un mayor espesamiento sin modificar el color, olor y apariencia del líquido al cual se lo agrega, sin alterar las características organolépticas del preparado y con una mejor disolución. Estos agentes se suman a las estrategias que utilizan los especialistas para mejorar la nutrición de los pacientes.

“Esta innovación nos proporciona una mayor seguridad durante el proceso de deglución y además permite un espesamiento más rápido, de mayor estabilidad a lo largo del tiempo y que genera en el individuo una menor saciedad, permitiendo aumentar la cantidad de la ingesta. Todo esto con el objetivo de dotar al paciente con secuelas de un ACV de las mejores condiciones posibles para acompañar su rehabilitación”, concluyó Jereb.

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