Trampa en el solitario

Por Gustavo Wallberg - Especial para LA GACETA.

22 Enero 2023

El riesgo país baja y sube. El precio del dólar MEP bajó y subió. Nada que sorprenda tras el anuncio de recompra de deuda pública por más de 1.000 millones de dólares. Para ver por qué puede comenzarse con una explicación sobre el riesgo país, que es un indicador de la probabilidad de incumplimiento de los pagos de la deuda pública.

Uno de los métodos para medirlo es la comparación de las tasas de interés que pagan los títulos públicos. No las prometidas en los papeles sino las surgidas de las operaciones. Muchas veces los gobiernos no negocian con un prestamista como lo hace un particular con un oficial bancario sino que venden promesas de dinero. Lo que interesa es comparar la promesa del gobierno, como sea que se conforme el valor final en los papeles, con lo recaudado por ella. Por ejemplo, si un gobierno promete pagar mil millones de dólares dentro de diez años y recauda 950 millones la tasa de interés es 5,26 por ciento por década, no importa si el contrato de deuda habla o no de algún tipo de interés nominal o su periodicidad. Lo relevante es comparar lo debido con lo obtenido. ¿De dónde sale el precio pagado? Esencialmente de la confianza en que el gobierno cumplirá, aunque también de las alternativas de inversión.

Ahora, supóngase que otro gobierno promete pagar 1.000 millones de dólares dentro de 10 años y vende esa promesa por 800 millones de dólares. La tasa de interés consecuente es de 25% por la década. El segundo gobierno pagaría 19,74 puntos porcentuales más que el primero. ¿Por qué? Si la promesa es la misma, la diferencia puede estar en la calidad del promitente.

En la práctica se toma como referencia la deuda del gobierno de los Estados Unidos, que se supone que tiene riesgo cero, y se comparan las tasas de interés de los diversos países con aquella. En el fondo, se compara confianza. En el ejemplo, si el primer país fuera EEUU se diría que el riesgo país del segundo es de 1.974 puntos básicos (los puntos porcentuales se multiplican por 100). Como en el mercado financiero se opera con títulos públicos de manera permanente siempre se hacen comparaciones de precios. Esto es, la estimación no se realiza sólo cuando ocurre la colocación original sino también cuando interactúan los operadores privados entre sí, pues en todas las transacciones está presente la evaluación de confianza.

Sin embargo, en el día a día influyen muchos factores. Un grupo de acreedores podría querer vender rápido su bono y lo cobra barato no por desconfiar del gobierno emisor sino por una oportunidad no relacionada con el mismo. Si se tomaran sólo sus operaciones el día que ocurren se vería un alza del riesgo país, pensando en que si se valora poco una promesa se pretenderá pagar poco por ella y comparando lo pagado con el valor nominal del título surge una tasa de interés mayor. Pero bien podría ser que no haya habido cambio en la confianza sino eventualidades ajenas. Por eso lo recomendable es ver la tendencia, no el movimiento del día, aunque ante un cambio interno o externo que sin dudas influiría en la calidad de la política económica mirar la respuesta inmediata del mercado es válido.

Pero nada de lo que ocurra en el mercado entre particulares influye en la deuda ya emitida. No afecta la promesa ya realizada. Sí es un indicador para la deuda futura. Da una idea de cuánto se podrá recaudar en una próxima colocación. Un riesgo país alto le dice al gobierno que conseguirá poco dinero por cada dólar que prometa devolver y que el esfuerzo futuro para pagar será grande. Un título público barato significa deuda nueva cara.

Y ahora, Sergio Massa. Dijo que aprovechaba una ventana de oportunidad cuando el riesgo país estaba bajando. Lo mejor era comprar cuando estaba subiendo, porque eso significa papeles baratos. Tal vez quiso decir que recompra antes de que siga disminuyendo. ¿Y por qué lo haría si eso es una buena señal? Igual los bonos están baratos y tal vez valga la pena recomprarlos, pero es dudoso. Argentina tiene muchas necesidades hoy mientras que los títulos a recomprar vencen de 2029 en adelante (aunque comenzarán a pagar capital en 2025). ¿Vale la pena gastar mil millones de dólares en una deuda que no pesa por ahora?

Pero el riesgo país bajó tras el anuncio. Claro, porque los operadores compran bonos para cobrar rápido, sube el precio y parece bajar el riesgo. Pero es una expresión de la voluntad oficial, no de la percepción privada. ¿Qué pasará con todos los títulos, no sólo los involucrados, cuando la recompra se haya concretado? Ayudaría si aliviara de manera relevante el esfuerzo de pago, pero los vencimientos sólo en títulos públicos en moneda extranjera para los próximos cinco años son por unos 36.000 millones de dólares. La recompra no llega al tres por ciento de este valor.

Por último, también se intentaría influir en el precio de los dólares financieros, como el MEP. Quienes quieren dólares compran los títulos públicos en pesos y los venden en dólares. Pagan con dólares quienes quieren invertir en esa moneda para revender luego en pesos. La cotización surge de dividir el precio pagado en pesos por la cantidad de dólares conseguidos. Todo movimiento privado. Si el gobierno pagará dólares a precio creciente del bono, quien compró títulos en pesos cobrará más dólares que antes de que apareciera el gobierno. Bajaría la cotización del dólar MEP. Suena bien, pero significa que el gobierno vende dólares baratos a los operadores financieros, no que los particulares valoran más los pesos. Y por supuesto, quienes compren títulos hoy para aprovechar la recompra pagarán un precio más alto en pesos para recibir la misma cantidad de dólares, con lo que para ellos el dólar MEP sube. En resumen, el gobierno gastará dinero para fabricar números que significan poco y nada.

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