Que la pirotecnia causa lesiones y quemaduras ya lo sabemos; y que el uso de fuegos de artificio ruidosos afecta a las poblaciones más vulnerables (personas con autismo y/o con discapacidad intelectual, entre otras) también. Por eso es tan importante que en cada fin de año se vuelva a hacer énfasis en el no uso de los elementos estruendosos que hasta hace poco eran furor en Navidad y en Año Nuevo. “Más luces y menos ruido” es el lema que se vuelve protagonista en estas fechas; y con cada año que pasa, se hace más palpable.
Prohibiciones de venta, regulaciones más rigurosas y nuevos tipos de elementos -menos nocivos- empiezan a llenar la cancha. En nuestra provincia se sancionó en septiembre de 2020 la ley 9.303, que regula el uso y la comercialización de material pirotécnico en el territorio provincial. Con ella, la autoridad de aplicación -el Ministerio de Seguridad de Tucumán- debe coordinar el control y realizar “campañas de concientización sobre el uso responsable de artículos de pirotecnia y sobre los perjuicios que ocasiona la pirotecnia de alto impacto sonoro en las personas, animales y en el medio ambiente”, entre otras medidas.
En la misma línea, desde 2021 -según aseguró el Sindicato Único de Empleados la Industria de la Pirotecnia y Afines- paulatinamente se empezaron a dejar de producir bombas y petardos de altos niveles sonoros por el daño que producen en personas con sensibilidad auditiva; sólo se fabrican ahora fuegos artificiales de bajo impacto. A pesar de ello, la producción ilegal de este tipo de artificios sigue en pie; prueba de ello son los festejos por la victoria de la Selección Argentina en el Mundial de Qatar. Ese acontecimiento, además, ya mostró un aumento del 10% en la venta de estos productos, a diferencia del año pasado.
Más saludables
Con la puesta en práctica de la ley, de un tiempo a esta parte el nivel sonoro de este tipo de productos ha bajado; no pueden superar los umbrales tolerables de la audición humana. “Todo lo que vendemos es de bajo impacto sonoro; todo se ha reducido, se ha adaptado y se ha readaptado para estar dentro de lo permitido”, advierte a LA GACETA María de los Ángeles Hervás, a cargo del local céntrico de la empresa Fuegolandia y alerta: “no existen fuegos artificiales sin ruidos, a excepción de alguna bengala de humo o alguna chispa fría”. Según cuenta, las ventas se mantienen dentro de lo normal y, a diferencia del año pasado, el movimiento está “más tranquilo”; sí afirma que ha aumentado el consumo este fin de año, por lo que ella define como “efecto Mundial”. “Normalmente vendemos más en Navidad que en Año Nuevo, pero ahora con el fútbol se ha generado un efecto de cuello de botella... la venta está encaminándose; veremos qué pasa para el 31”, dice.
Y en lo que respeta a los precios, los fuegos artificiales han tenido este año un aumento de entre el 60 y 65%, muy por debajo de la inflación. Con este panorama, varios municipios llevan a cabo sus propias campañas de concientización, para proteger la salud de animales y de todas las personas que sufren ante estos ruidos.
Más solidarios también
La Municipalidad de San Miguel de Tucumán, sigue llevando a cabo su campaña “Más luces, menos ruido” para promover el uso de pirotecnia luminosa en reemplazo de los cohetes estruendosos. En el municipio -por la ordenanza 5.037- está prohibida la comercialización y el uso de cohetes que generen ruidos de más de 70 decibeles. De hecho, hoy seguirán concientizando en la peatonal Muñecas, de 19.30 a 21. La misma prohibición rige en el municipio de Yerba Buena, ya desde 2019. En la Ciudad Jardín no se pueden comercializar petardos, volcanes y fuentes con carga explosiva mayor a un gramo y bombas de estruendo superiores a una pulgada. Y durante estas semanas, la Dirección de Seguridad y Defensa Civil y Saneamiento Ambiental y Bromatología controlará el cumplimiento de la ordenanza. Similares medidas se han tomado en otros municipios como Concepción, Las Talitas y Aguilares. En Monteros, por ejemplo, desde el 1 de enero de 2020 está totalmente prohibido el uso y la comercialización de todo tipo de fuegos artificiales para lograr Pirotecnia 0.
En Tafí Viejo, en cambio, el municipio invita a los vecinos a una Navidad con pirotecnia cero, que consiste, en realidad, en promover el uso de fuegos luminosos y eliminar todo vestigio de fuegos artificiales estruendosos “ya que estos ocasionan daños a personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y a los animales”. En ese municipio, una ordenanza permite ruidos de hasta 84 decibeles.
Y la venta ilegal...
Según también informaron en un comunicado difundido por el Municipio de Tafí Viejo, hasta el 31 de diciembre se realizarán en todo su territorio controles integrales para verificar el cumplimiento de los lineamientos establecidos por la Ley Nacional N° 20.429 sobre fabricación, venta, transporte, almacenaje y comercialización de fuegos pirotécnicos. El objetivo es neutralizar y erradicar la venta clandestina que, en rigor, todavía es mucha. Estos fuegos -traídos de países limítrofes- van por encima de los decibeles aprobados y en su mayoría no cumplen con los estándares de calidad; pueden fallar o pueden ser peligrosos para los consumidores quienes, finalmente, son los responsables de que este comercio continúe.








