Los trabajos en El Buen Pastor estarán terminados, a más tardar, a fines de enero

Las obras para remover el derruído primer piso del histórico edificio -que es Patrimonio de la Provincia- ya están en marcha. Cuidados y alternativas de refuncionalización de todo el espacio.

ABANDONADO. El histórico edificio de El Buen Pastor sufre el paso del tiempo y hay áreas irrecuperables. municipalidad san miguel de tucumán ABANDONADO. El histórico edificio de El Buen Pastor sufre el paso del tiempo y hay áreas irrecuperables. municipalidad san miguel de tucumán

El derrumbe de un techo en la planta alta de El Buen Pastor obligó a las internas y a la comunidad que lo manejaba a abandonar las instalaciones. Y con el pasar de los meses se cerró definitivamente; 100 años de historia quedaron guardados tras sus puertas.

El tiempo no fue nada bueno con el predio: luego de la clausura en 2002, El Buen Pastor sólo se deterioró. Pero, por fin, las obras de refacción han iniciado y -según adelantó a LG Play Alfredo Fredy Toscano, secretario de Obras Públicas de la municipalidad capitalina- los trabajos estará listos, a más tardar, a fines de enero.

Pero volvamos un poco en el tiempo. Una vez que el hogar cerró, no volvió a abrir jamás. En 2018 el Arzobispado de Tucumán hizo un informe estructural y confirmó que había riesgo de colapso en la estructura. Cuando la Iglesia tuvo la autorización para demoler el edificio, se lo declaró Patrimonio de Interés Cultural de la Provincia. Y las obras se frenaron. Hubo un proceso judicial de varios años y la comisión de Patrimonio hizo un análisis histórico para identificar la edificación de origen (que data de 1889). Finalmente, se autorizó al Arzobispado a demoler sólo la planta alta, que es la que corre riesgo y que no forma parte de la edificación original.

“La demolición de la planta alta es a efectos de poder garantizar la seguridad pública -contó a LA GACETA Toscano-; conversamos con el padre Pablo Dip y con el Arzobispado para gestionar los fondos. El intendente Germán Alfaro tomó la decisión de ayudar a la Iglesia para que se puedan pagar estos trabajos, que ya empezaron hace dos semanas, y esperamos que para la primera quincena o para fines de enero estén terminados”.

Tránsito a media calzada

Toscano adelantó cuáles son los pasos a seguir. “Hay que demoler toda la planta alta, y el muro sobre calle Salta. Vamos a tener que hacer toda la cerca de obras sobre la vereda; no va a poder circular el tránsito peatonal por ahí. Vamos a hacer una pasarela sobre Salta y a quedar con el tránsito limitado a mitad de la calzada. Esto es necesario porque, para poder avanzar, necesitamos resguardar la seguridad pública”, explicó el funcionario, que pidió a peatones y a automovilistas “un poquito de paciencia”.

LA DEMOLICIÓN. Las tareas ya han comenzado en zonas del primer piso. LA DEMOLICIÓN. Las tareas ya han comenzado en zonas del primer piso.

Dip, que es económo del Arzobispado, quiso destacar que la demolición es parcial. “No vamos a demoler El Buen Pastor, de ninguna manera; sólo el primer piso que es el que está en riesgo. A la capilla no se la va a tocar, porque es Patrimonio Histórico y porque consideramos que es muy querida por todos los tucumanos -aseguró-; queremos eliminar los riesgos. Lo primero que hay que cuidar es la vida, y estamos trabajando todos en conjunto para llegar a ese objetivo”.

¿Nueva función?

Lo que todavía no se sabe es qué se hará con el predio cuando las obras terminen. A lo largo de los años ese lugar fue utilizado de diversas maneras: el terreno fue primero un cementerio, luego se convirtió en una casa-hogar que albergó a “las personas más necesitadas, más abandonadas, más faltas de amor”; con los años se reconvirtió en cárcel de mujeres para luego volver a ser un hogar hasta su cierre en 2002. Por ahora, Dip no quiso adelantar las posibles opciones para refuncionalizar el edificio. “Lo primero que estamos haciendo es tratar de eliminar los riesgos; ideas se han conversado, pero más en el tiempo las iremos contando”, dijo.

Lo importante, por lo pronto, es mantener el edificio. En conversaciones con LA GACETA hace pocas semanas, Mercedes Aguirre, directora de Patrimonio Provincial, hizo énfasis en la importancia histórica del inmueble: “es absolutamente emblemático, no sólo por el valor arquitectónico de la época, sino porque además tiene mucha vida histórica y simbólica; es patrimonio inmaterial de los tucumanos. Y es una de las pocas propiedades que todavía tiene ese ámbito de claustro, dónde hay un patio con árboles, algo que debemos festejar y cuidar en el centro”.

DESHABITADO. Hace dos décadas que nadie ocupa el predio centenario. DESHABITADO. Hace dos décadas que nadie ocupa el predio centenario.

La historia del piso comprometido

La Comisión de Patrimonio de la Provincia y el Instituto de Historia llegaron a la conclusión de que el primer piso no formaba parte de la edificación original. 

Esa segunda planta fue añadida por la necesidad creciente de albergar más internas en ese predio y, por ello, la importancia histórica recae sobre la planta baja, que tiene una antigüedad aún mayor. El edificio que recibieron las hermanas de El Buen Pastor era una “versión” ampliada de una pequeña capilla que se había construido cuando allí había un cementerio, que cerró en 1857. 

Esa capilla quedó allí y fue reestructurada en 1880 por el presbítero Gregorio Zavaleta, que quería que allí funcionara el seminario. Sin embargo, más tarde él mismo impulsó la llegada de la congregación a Tucumán, y por ello las religiosas se hicieron con el edificio.

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