Pedro Saborido: “Hay que desnaturalizar el capitalismo”

En su último libro, el escritor y humorista fantasea sobre situaciones “capitalistas” como un modo de exorcizar el sistema.

PEDRO SABORIDO. El autor afirma que el  humor existe porque están los problemas. PEDRO SABORIDO. El autor afirma que el humor existe porque están los problemas.

Pedro Saborido ganó varios Martín Fierro, algunos premios Clarín y un Konex y trabajó siempre en el detrás de cámara de programas de humor político en radio y televisión. De guionar a Tato Bores pasó a escribir para programas clásicos del humor argentino como “Magazine For Fai”, “Delikatessen” y “Todo x 2 pesos”. Desde 2006 junto con Diego Capusotto hace el programa “Peter Capusotto y sus videos”, que en algún momento tuvo su prolongación en radio, libros y hasta una película en 3D.

Desde 2017 a esta parte escribió cuatro libros de cuentos en tono humorístico sobre temas como el conurbano, peronismo, fútbol y ahora “Una historia de la vida en el capitalismo” (todos de editorial Planeta). “Son temas que, invariablemente, están ahí. Son como lugares a donde uno se asoma y se va a pasear un rato. Es como viajar a Tucumán y ver la diferencia entre San Miguel con un pueblo. De pronto me pasa que me pongo a mirar eso y están ahí estos lugares y me pongo a pensar sobre ellos”, dijo Saborido –a quien algunos comparan con Fontanarrosa- en diálogo con LA GACETA.

Cuando uno lee cada uno de sus relatos cortos, la voz del guionista de Diego “Peter” Capusotto surge inevitablemente en el imaginario. Su capacidad de observación y descripción resuenan como cuando describe a cada uno de los personajes del programa de TV y su accionar.

Su último libro, explica, es el qué más se acerca a la mirada del programa “Peter Capusotto”: “Este último libro y el programa es una manera de convivir con toda esa pesadez que nos puede venir de la existencia del sentir, de analizar la existencia pero mirándola de frente y ver cómo lo podemos sacar adelante. No es negar sino divertirse con eso. Al menos eso siento muchas veces con el estilo de humor que hacemos con Diego”. Sobre los límites que se pueden rozar haciendo humor, alguna vez dijo que es el contexto: “El límite del humor es el contexto, no podés hacer el mismo chiste con tus amigos que en la casa tus suegros”.

-¿Es difícil hacer humor en Argentina, con este país que va como un péndulo de un lado a otro?

-No sé cómo sería hacer humor en Bélgica… Creo que el humor existe porque están los problemas. Probablemente si no los hubiera recurriríamos menos al humor que es una herramienta, una expresión de alegría, que nos hace sobrellevar un mal momento o puede ser la expresión de amor con alguien cuando se ríen o se hacen bromas.

- ¿En qué se diferencia tu trabajo con Diego Capusotto con la escritura de estos libros de cuentos?

-En el fondo terminan siendo lo mismo porque vos tenés que generar una narración y después verás los detalles y características si es para televisión o para ser leído. Siempre pienso primero en lo que quiero contar y en armar una historia. Quiero generar un hecho que sea atractivo, interesante. La única razón por la cual uno escucha una historia es para que te movilice algo en el cerebro.

Mientras que, cuando se trabaja en equipo, hay otra dinámica porque aparece la sorpresa que te genera el otro. Vos estás siendo fascinado por lo que el otro hace y entonces vos devolvés y ahí se va generando algo inesperado.

-Tu nuevo libro, “Una historia de la vida en el capitalismo” narra pequeños cuentos sobre las peripecias de vivir dentro de este sistema, ¿podemos escapar del capitalismo?

-Se puede escapar estando adentro o saliéndose pero si estás escapando quiere decir que te va a perseguir, que va a estar siempre ahí, es decir, tu forma de vida está definida por el escape.

Hay formas de vida más humanas, no sé si el capitalismo es algo inevitable pero sí lo es su salvajismo, sus partes más enfermas o crueles para poder darnos una vida mejor sin culpas. Tratemos de ser más felices, intentando dar una mano a los demás. No comparto que sea un orgullo tener dos laburos -aunque me encanta que el tipo lo pueda asumir- pero ojalá pueda tener uno solo así tiene más tiempo para estar con la familia, con los amigos, con sus padres. Hay que desnaturalizar el capitalismo, poder mirarlo de frente y decir: “¿qué me están vendiendo con esto?”. Sin paranoias, simplemente revisando para ver si hay algo mejor para hacer.

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