Hacia fines de 1912 nacía el barrio de Villa Alem

Lotes por cinco pesos mensuales. Remate de 100 terrenos. Empleados y obreros muy interesados

EN LOS AÑOS 1920. Al igual que en los años 1910 el ofrecimiento de terrenos iba en aumento hacia los cuatro puntos cardinales. EN LOS AÑOS 1920. Al igual que en los años 1910 el ofrecimiento de terrenos iba en aumento hacia los cuatro puntos cardinales.

“La principal razón de la extraordinaria demanda de terrenos que se nota fuera de lo que podríamos llamar el radio urbano, consiste en la necesidad que va notando la gente humilde de tener su propiedad”. De esta manera nuestro diario informaba sobre las necesidades de vivienda por parte de los trabajadores y que su búsqueda se dirigía hacia las afuera de los boulevares, ya que los terrenos eran más baratos. Con ello se fue abriendo paso la ciudad.

La noticia indicaba que “en los remates recientemente realizados se ha venido notando un fenómeno digno de estudio, ha sido mayor el número de interesados por terrenos fuera de boulevares, que dentro de los mismos”. Según las indagaciones de nuestros colegas de 1912 a martilleros, una de las causas principales de aquella situación se debía al encarecimiento del valor de los terrenos dentro del marco de las cuatro avenidas debido a las obras edilicias y “por las cloacas, cuyo costo estará a cargo de los propietarios y deberá ser cubierto dentro de los plazos perentorios”. Asimismo se anunciaba que esa propiedad iba a tener pavimento, obras de salubridad, cercas, veredas y demás elementos que las ordenanzas obligaban a incorporar en la zona.

El artículo indicaba que muchas personas no iban a poder hacer frente a esos avances y por ello volcaban su atención hacia las afueras, donde todavía no eran obligatorios esas mejoras. En este sentido se decía: “tienen que salir a los barrios en formación, que se pueblan actualmente con rapidez vertiginosa. A eso se debe la valorización que han alcanzado las ventas de lotes fuera de boulevares”. Cuando se habla de boulevares por entonces, se refiere a las avenidas Roca, Sáenz Peña, Avellaneda, Sarmiento, Mitre y Alem, las reconocidas cuatro avenidas.

Nacimiento

De acuerdo a nuestro diario en los primeros días de octubre de 1912 se producía un nacimiento urbano. “La formación de Villa Alem, en las cercanías de la ciudad vendiendo terrenos a pagar con insignificantes cuotas mensuales, es una iniciativa feliz, que debe ser bien recibida por los empleados y obreros y, en general, por personas que desean poseer hogar propio y solo disponen de recursos modestos para adquirirlos”.

Así se anunciaba el remate de 100 lotes a pagar con una mensualidad de cinco pesos (nuestro diario valía 10 centavos y un traje, unos 40 pesos). La zona que se estaba anunciando estaba “a cuatro cuadras de la actual línea de tranvías y a 20 metros de la usina principal de la Hidro Eléctrica” y agregaba que “por las calles de Villa Alem circularán dentro de poco los tranvías”.

Además se indicaba que “Villa Alem encuéntrase ubicado en la prolongación de las calles Ayacucho, Chacabuco y Jujuy. Para visitarla cómodamente, se toma la calle Ayacucho, sobre la cual aparecen grandes carteles indicando el camino”.

Los ingresos por uno de los lotes que se vendió -el número 23 según nuestra crónica- se destinaron a la casa Escuela de los pobres “como un homenaje a la memoria del ilustre patricio cuyo nombre llevará el nuevo barrio, formado en la parte más pintoresca de la zona sud del municipio”.

La segunda década del siglo XX también estuvo marcada por el crecimiento urbano. Al mismo tiempo que en el centro se producían cambios, hacia las afuera del ejido municipal se generaban remates de terrenos hacia los cuatro puntos cardinales. El crecimiento poblacional y social llevaba a muchos trabajadores a buscar lugares para vivir. Los avisos que por entonces publicaba nuestro diario nos permiten vislumbrar, en parte, como barrios que en el presente están alejados del centro no más de 15 minutos, allá por 1925 eran una novedad y a los cuales se podía llegar por tranvía o tren.

Villa Surgente

La Villa Surgente se publicitaba: “terrenos altos y planos de ubicación insuperable, próximo a tener el tranvía eléctrico a la puerta. Comodidad, punto ideal para vivir y con abundancia de agua pura y cristalina, para poder estar sano y fuerte. La avenida Mate de Luna, es la continuación de la calle 24 de Septiembre, la única arteria que no tiene pasos a nivel de ferrocarriles y es llamada a ser la verdadera calle Rivadavia de Buenos Aires, uniendo la Capital con Villa Luján, Marcos Paz, Yerba Buena y otros hasta el parque Aconquija”.

Los compradores debían pagar 48 mensualidades de 10 pesos y con la primera cuota obtenían la posesión. Como vemos hace casi un siglo lo que hoy es una avenida, junto con la Aconquija, con construcciones a ambos lados apenas eran parcelas de terreno y campo abierto, con algunas edificaciones esparcidas por el lugar. El remate se llevó a cabo en el mismo lugar del loteo el 23 de noviembre de 1925 con buena cantidad de público “pese al mal tiempo que fue motivo para que muchos creyeran que no se realizaría”. En el acto se vendieron más de la mitad de los lotes.

En este sentido nuestro cronista señaló que “tenemos entendido que muchos de los adquirentes construirán inmediatamente sus hogares y, al formarse la nueva y pintoresca villa, los lotes que quedaron sin vender forzosamente aumentarán de valor”. Este famoso pozo surgente se ubicaba, según algunos memoriosos, a la altura del 3.000 de la avenida Mate de Luna. Cabe recordar que recién 15 años más tarde, hacia 1940, fue pavimentada la avenida.

“Tres dragones caprichosos, por cuyas fauces manan frescos y cristalinos chorros de agua surgente, cascada central y un amplio tazón que la recibe forman la fuente situada en la avenida Mate de Luna, donde el tranvía rural hace un recodo para entrar en el camino recto al Aconquija”. Así comienza la crónica del 13 de enero de 1921 que presentaba la famosa fuente realizada por el escultor italiano Juan Bautista Finocchiaro y de cuyo destino se perdió rastro hace ya muchos años. En lugar era reconocido como la “Parada 10” del tranvía rural.

La avenida Belgrano

Otra zona que comenzaba a desarrollarse y poblarse era la avenida Manuel Belgrano. Aunque se anunciaba que había algunas edificaciones se ponían a la venta “40 valiosos lotes de terreno pagaderos en 48 mensualidades de 13,50 pesos”. Se informaba que los terrenos estaban “sobre la avenida Belgrano, continuación del Boulevard Sarmiento, a solo dos cuadras al oeste de la plazoleta Mitre lindando con la Estación Central y talleres del Tranvía Rural”.

Como vemos estas dos nuevas barriadas tenían una comunicación entre ellas y estaba a cargo del recordado Tranvía Rural, que se creó para el Centenario en 1916 y dejó de circular en 1930.

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