Ataque de patovicas: El mal ejemplo del “Malevo”

Un látigo en instrumento de tortura y sumisión. Aunque comenzó siendo una herramienta agraria, su uso se extendió sobre todo entre esclavistas y tiene múltiples variantes como el knut ruso, el chicote, el flagrum romano o el martinete. No es un elemento de defensa. Está hecho para el ataque. Por las heridas que provoca, es pavoroso enfrentar a alguien que porta un látigo. Las laceraciones que deja pueden ser permanentes. En Tucumán Mario “El Malevo” Ferreyra llevaba siempre uno con él. Le quedó la costumbre de cuando arreaba animales. Y provocaba pánico entre los delincuentes a los que azotaba sin piedad. Y aún hoy en el campo hay policías que lo llevan. Que un grupo de “patovicas” tenga látigos en la puerta de un boliche demuestra una predisposición a la agresión. ¿Quién los controla? El látigo es la evidencia de su nula preparación. Es como querer apagar un incendio con nafta. Sólo genera más violencia.

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