Denuncian que en el dique La Angostura escasean los pejerreyes

Pescadores sostienen que la población bajó por el furtivismo. Otros dicen que sí hay, pero que factores ambientales inciden en el fenómeno

UN PARAÍSO. La Angostura es considerado por los especialistas como uno de los lugares más bellos del país para pescar pejerreyes en altura. UN PARAÍSO. La Angostura es considerado por los especialistas como uno de los lugares más bellos del país para pescar pejerreyes en altura.

La Angostura, enclavado en el corazón del valle de Tafí, está considerado como el lugar más bello para pescar pejerreyes en altura a nivel nacional. Pero ahora, ese pequeño espejo de agua, para algunos, agoniza. Lo único cierto es que la falta de pique de ejemplares de la especie desató toda una polémica que se resume con una pregunta: ¿se extinguieron los peces del lago?

Miguel Quesada (h) es uno de los operadores que alquila botes para que los fanáticos practiquen el deporte. “El 25 de mayo guardé todo porque no puedo estafar a la gente. No les puedo mentir a los clientes: no hay nada”, aseguró sin dar vueltas. “La pesca ilegal generó todo esto. Con redes mataron a la población y hoy el lago está agonizando porque desde hace por lo menos dos años que no se siembra nuevos ejemplares”, añadió.

“Algo pasa, pero no sabemos qué. No creo que sea por la pesca furtiva. Estamos todo el tiempo controlando que no nos roben y nunca vimos nada extraño”, aseguró Sabrina Andrés, de “El Pelao Pesca”, otro operador de esta actividad de El Mollar. “Sí pedimos que renueven la población de peces porque desde hace años que no siembran”, indicó.

Teorías

“Recuerdo hermosos días de pesca, pero ahora no pasa nada. Estás toda una mañana probando de un lado a otro y sacás uno o dos pescaditos. Y que no me vengan a hablar de que es porque estamos en el ciclo reproductivo. Hace cuatro meses que nadie pesca nada”, opinó Esteban Orresta. “Esta es la consecuencia del uso de las redes y del salvajismo de algunos que sacaban cuatro o cinco veces la cuota permitida, que es de 30 pejerreyes”, añadió el deportista.

Un grupo de pescadores, en las mesas de café o en los asados, elaboraron una teoría sobre lo que está sucediendo. Cada vez hay más personas que se dedican a la pesca con fines comerciales, actividad prohibida en nuestra provincia. “Si uno camina por Tafí del Valle, a simple vista, descubre que cada vez son más los restaurantes que ofrecen en sus menús platos elaborados con pejerrey. Ellos pretenden hacer creer que los compran en pescaderías. También hay personas que los adquieren por mayor. Cualquiera llega a El Mollar y adquiere kilos de filetes de la especie. ¿Saben cuántos ejemplares se necesitan para juntar un kilo? Decenas”, explicó Camilo García.

Su amigo y compañero de pesca Julio Gramajo dijo que, como todo lo que ocurre en el valle, se hace con la autorización de la cacica Margarita Mamaní. “El Estado debería investigar lo que pasa. No sólo estamos hablando de la usurpación de terrenos fiscales a la orilla del lago, sino a las personas que han tomado la pesca como una actividad comercial. Son recursos de todos y no de la comunidad originaria, como ellos afirman. El lago se hizo en los 80 y el pejerrey no es una especie autóctona, sino introducida. Basta de verso”, comentó.

Los pescadores, en largas tertulias, reproducen una y otra vez un mito que nunca llegó a probarse. Cuentan que hace no mucho tiempo, un grupo de por lo menos seis riojanos se instalaban durante varios días en El Mollar. Todos los días ingresaban con varias cañas y por jornada sacaban varios centenares de pejerreyes, los hacían “filetear”, los congelaban y luego los vendían en los restaurantes de Catamarca y de su provincia natal.

Otra visión

Luis Lucentino, después de haberse jubilado, se instaló en El Mollar para hacer lo que siempre amó: pescar. Su casa está ubicada a 300 metros del lago. “Puedo decir que no hay pesca con redes. Hay pescados, pero hay que saberlos buscar. La verdad, creo que no hay una disminución de ejemplares; sí se pueden tener en cuenta otros factores”, comentó.

El multicampeón de la disciplina Miguel Saguir también opinó sobre el tema. “No se acabaron, pero sí hay problemas con el pique. Algo está pasando y creo que tiene que ver con cuestiones ambientales. El ecosistema del lago se modificó y eso se está haciendo sentir. Esa creo que puede ser la razón de una supuesta disminución de la población”, razonó.

“Sí puede haber peces, pero La Angostura siempre se caracterizó por ser un lugar donde cualquiera podía pescar. No había que ser muy experimentado. Es más, muchos lo señalaban como una verdadera escuela de pesca”, comentó Gustavo Pedraza.

Cambios naturales

Lucentino, veterano pescador, no es un especialista, pero su experiencia lo habilita para brindar algunos detalles sobre lo que puede estar sucediendo en La Angostura. “Hay algunos factores que pueden incidir. Hubo muchos cambios naturales. Por ejemplo, al lago venían muchos riojanos, traían mojarras vivas y las que les sobraban, las tiraban al agua. Ahora hay esta especie en el dique. Lo mismo pasa con los camarones. Y tampoco podemos negar el cambio del clima. A la mañana la temperatura es de 2 grados y después supera los 27. Eso influye en muchas cosas, especialmente en el ciclo reproductivo”, opinó.

La presencia de mojarras en el espejo no es un dato menor. Esta especie se alimenta de las ovas y de los alevines del pejerrey, situación que termina afectando a la renovación poblacional de la especie. “A veces no nos damos cuenta, pero la acción del hombre genera un daño tremendo. Y si le agregamos que no se está haciendo reproducción de la especie de manera artificial en la provincia, el panorama es espantoso”, destacó Pedraza en una entrevista con LA GACETA.

Liliana Fortini, hasta hace una semana directora de Flora y Fauna, sabía que algo extraño estaba pasando en ese lugar. Según confiaron fuentes del área de la Secretaría de Desarrollo Productivo, se había iniciado un expediente para comprar en Chascomús, provincia de Buenos Aires, reproductores con el fin de renovar la población del espejo.

“Algo tienen que hacer porque es una lástima que semejante pesquero muera como murieron otros lugares. El caso más concreto es Escaba, un paraíso que quedó en el olvido. La pesca es turismo, el turismo es vida para los pueblos y sus habitantes”, finalizó Álvaro Fernández Díaz.

Explicación oficial: “Biólogos harán un estudio para determinar qué está pasando con esa especie”

“Estamos por convocar un equipo de biólogos para que nos ayude a entender lo que está ocurriendo en La Angostura. Descartamos de lleno que haya una disminución de población como se dice”, aseguró a LA GACETA el secretario de Desarrollo Productivo, Juan Blasco.

El funcionario consideró que hay cuestiones naturales que inciden en este problema. “En primer lugar, el cambio climático está afectando considerablemente al ciclo reproductivo de los pejerreyes. Esa variación de temperaturas impide el desove normal”, explicó. “Eso también se nota en la cantidad de algas que hay en las orillas. Es un problema que estamos atendiendo”, añadió.

Blasco consideró además que el cambio del ecosistema del lago ha generado otro inconveniente. “El pez tiene demasiada comida. Se encontraron poblaciones enormes de mojarras y camarones, que antes no sobrevivían ahí. Con tanto alimento es raro que el animal tome una carnada”, analizó. “La misión de los biólogos justamente será la de analizar eso para ver cómo lo podemos solucionar. Tanto las mojarras como el camarón son especies introducidas, no naturales”. agregó.
El secretario de Desarrollo Productivo señaló que La Angostura es el sitio pesquero más vigilado de toda la provincia. “No sólo tenemos una importante cantidad de guardapescas que se encargan de controlar a los deportistas. Geográficamente el dique está tan bien ubicado que es imposible no saber si alguien está pescando. No puedo negar que puede haber alguien que lo haga, pero nunca descubrimos uno y los pescadores hubieran denunciado”, analizó.

Por último, Blasco confirmó que la semana que viene viajarán a Buenos Aires a comprar ejemplares que serán utilizados para la reproducción en laboratorio. “La idea es renovar la genética del espejo con una nueva siembra. Eso le hará muy bien”, finalizó.

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