Diferencia abismal

Pocas veces, coincide el ambiente de nuestro fútbol, hubo tanta diferencia (a nivel de clubes) entre Argentina y Brasil. Son los dos países históricamente dominadores en Sudamérica, está claro, pero la distancia entre ambos quedó expuesta en la última goleada de Flamengo 4-0 a Vélez en Liniers, que lo dejó con un pie para repetir una tercera final consecutiva enteramente brasileña en la Libertadores. Demasiado.  

A Vélez no le sirvió siquiera haber llenado de arena el césped para, supuestamente, perjudicar el mejor juego de Flamengo. Si hasta hubo algún gol brasileño que fue todo por el aire. Fue 4-0 y podría haber sido mucho más amplia la diferencia. Flamengo viene de perder de modo increíble la última final de la Libertadores contra Palmeiras en el tiempo extra, un resbalón de Andreas Pereira cuando salía jugando que permitió a Deyverson definir el pleito.  

Era el Flamengo que ya venía de ganarle una final de Libertadores también increíble a River en 2019 y que inició mal 2022, al punto que despidió al DT portugués Paulo Sousa y lo reemplazó con Dorival Junior (de gran campaña con el modesto Ceará) y (no hay mal que por bien no venga) encontró en Pedro (autor de tres goles en Liniers) un diamante para reemplazar la grave lesión de Bruno Henrique. Pedro es hoy el goleador de la Libertadores y su gran momento hasta parece despertar celos de Gabigol, la gran figura del equipo. Con un lugar cada vez más difícil en el plantel de la selección que irá a Qatar, Gabigol lleva 28 goles y está a uno de convertirse en el máximo artillero brasileño en la historia de la Libertadores.  

Gabigol es un paulista que encontró su lugar en Río de Janeiro (a cambio de 300 mil dólares mensuales), en el único equipo carioca que le sigue discutiendo el poder en Brasil a los equipos de Sao Paulo, y que se da el lujo de ganarle a Boca la puja por el volante chileno Arturo Vidal y dejarlo en el banco, haciéndolo jugar solo en los minutos finales. Flamengo, el equipo más popular de Brasil y con más hinchas en el mundo, deberá resolver fácil la semifinal que ya tiene en sus manos y seguramente buscará revancha contra Palmeiras, que para eso tendrá que revertir el 0-1 de la ida contra el tercer club brasileño en semifinales de la Libertadores, Atlético Paranaense.  

Parte de la diferencia actual entre el fútbol de Argentina y Brasil se explica en el dinero. Claro, en la economía de ambos países que se traduce a los clubes. Allí está el salario de Gabigol y el fichaje de Vidal como apenas algunos de los tantos ejemplos. Otra parte se explica en el modelo de campeonato, un Brasileirao tradicional, de formato sostenido, fuerte contraste con una Liga nuestra que incluye cada vez más equipos y, es inevitable, pierde algo de su poderío y competitividad. Otros creen que la diferencia se explica en la apertura de los clubes brasileños a las Sociedades Anónimas Deportivas, un formato que rechazan nuestras asociaciones civiles sin fines de lucro.    

Como sea, el colega Andrés Burgo me cita estadísticas recientes que ubican a nuestro campeonato con registros bajísimos entre las Ligas de cierta élite. Hablamos de tiempo neto de juego, pases, etcétera. Es otro fuerte contraste con el Brasileirao, cuyos registros compiten en cambio con las mejores Ligas de Europa. El juego neto promedio en nuestra Liga está hoy en 50 minutos (bajó dos desde que comenzó el uso del VAR) y está a cuatro del registro en Brasil.

Las interrupciones en cada partido en Argentina son 108, contra 99 de Brasil, casi un 10 por ciento más. La diferencia sigue así en todos los registros, como el de los pases precisos (81 por ciento contra 73). ¿Aquí hay más presión, más batalla táctica que achica espacios y traba la circulación? Puede ser. Por algo los entrenadores argentinos cotizan en la región. Siguen surgiendo jugadores en Argentina, no tantos como en Brasil, y se van rápido. Allí está San Lorenzo obligado a vender a Nicolás Fernández Mercau, como le sucederá pronto a Rosario Central con el volante ofensivo Facundo Buonanotte.  

La dura caída de Vélez contra Flamengo puede explicarse si se habla de “un club de barrio que se mide contra una multinacional”, como dijo alguien. Flamengo “tiene el presupuesto mas caro de Sudamérica”, en una lista que no incluye a Vélez, pero sí, por ejemplo, a River y Boca, que están en el top 5 de la nómina, pero que ni siquiera llegaron a cuartos de final de la Copa Libertadores. “La triste realidad es la que la evidencia nos pone al desnudo y nos muestra en el espejo lo que somos y donde estamos”, dice Daddy Elizondo. Es el DT argentino que lleva largos años trabajando en Qatar. La sede del Mundial en el que sí aspiramos a acortar tanta distancia. Acaso nuestro único escenario hoy de competitividad posible.

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