21 Noviembre 2004 Seguir en 

SALTA (De nuestro enviado especial, Gustavo Martinelli).- Sofisticación, misterio, alta tecnología y un gran respeto por el pasado. Esto es lo que exhibe el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM), que acaba de ser inaugurado en Salta, y que está destinado a albergar uno de los más grandes tesoros arqueológicos de nuestro país: los niños del Llullaillaco.
En marzo de 1999, un grupo de científicos liderados por el antropólogo alemán Johan Reinhard, hizo un hallazgo asombroso en la cumbre del volcán Llullaillaco (a 6.700 metros sobre el nivel del mar). Se trata de los restos de tres niños pertenecientes a la civilización inca, junto a una gran cantidad de objetos y adornos de oro y plata. Los niños habían sido sacrificados como ofrenda a los dioses y sus cuerpos se encontraban en perfecto estado de conservación gracias al frío y a la altura.
Una parte de este maravilloso hallazgo (el ajuar y los objetos encontrados) fue presentado el viernes ante una multitud de invitados de todo el país. Las momias, en tanto, permanecen en el museo, en una cámara especialmente diseñada para su preservación, y serán exhibidas al público en una segunda etapa. "Se trata de un lugar donde podremos afianzar nuestro vínculo con el pasado. No podemos reparar injusticias hacia atrás, pero sí tenemos el desafío de trabajar hacia delante. Nuestra obligación es que la cultura de los pueblos originarios de América sea tratada, estudiada y analizada con respeto y desde su propia óptica", señaló el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero, durante la ceremonia de apertura.
El edificio, ubicado en plena peatonal salteña, también fue concebido para llevar adelante este desafío. Por empezar, se rescató la fachada de un viejo edificio público ubicado en Mitre 77, frente a la plaza principal. "El desarrollo del proyecto llevó casi cinco años. A la par de las investigaciones realizadas a los cuerpos de ?La Niña del Rayo?, ?La Doncella? y "El Niño", fuimos transformando el interior del edificio para convertirlo en uno de los museos más modernos del país", señaló el director del MAAM, Gabriel Miremont.
Magia y simbolismo
Ya desde el hall central, el ambiente del museo subyuga. Allí se recreó el clima de los Andes y, con la proyección de un video en una pantalla gigante, se describe la epopeya arqueológica realizada en 1999. Un medio ambiente controlado y libre de bacterias; el mismo sistema de iluminación que posee el Museo Británico de Londres y bandas de sonido en cada sala, que recrean la música precolombina, hacen del MAAM uno de los museos más sofisticados del país.
"Para los tucumanos que lean esta nota y que quieran visitar el museo, hay que aclarar que las momias no son exhibidas aún. Están en el museo, pero hasta que no desarrollemos la tecnología adecuada no vamos a poder exhibirlas. En esta primera etapa sí exponemos el ajuar, los objetos que fueron encontrados en el santuario y el resultado de las investigaciones realizadas a lo largo de estos cinco años", destacó Miremont.
Cada una de las salas constituye un universo en sí misma. "La idea era trabajar sobre lo luminoso. Por eso, el edificio tiene mucha luz natural y hay alegorías al sol y a lo que representa el mundo inca. Cada objeto decorativo, cada abertura apunta a este objetivo", agregó.
DETALLES DE LUJO
* AMBIENTE CONTROLADO.- La temperatura del edificio permanece constante en 18 grados. Además, el sistema de aire acondicionado central tiene un purificador que deja el ambiente libre de bacterias y de partículas de polvo.
* EL NUMERO CUATRO.- Todo el museo está concebido en base al número cuatro, que para los incas, era un número mágico. Vitrinas, mobiliario, sillas y murales están hechos en base a la proporción del número cuatro.
* LIBROS, COMIDAS Y ALGO MAS.- El MAAM también posee una tienda de recuerdos, una librería, un centro de divulgación de la cultura andina y un bar temático donde se sirven platos andinos contemporáneos.
En marzo de 1999, un grupo de científicos liderados por el antropólogo alemán Johan Reinhard, hizo un hallazgo asombroso en la cumbre del volcán Llullaillaco (a 6.700 metros sobre el nivel del mar). Se trata de los restos de tres niños pertenecientes a la civilización inca, junto a una gran cantidad de objetos y adornos de oro y plata. Los niños habían sido sacrificados como ofrenda a los dioses y sus cuerpos se encontraban en perfecto estado de conservación gracias al frío y a la altura.
Una parte de este maravilloso hallazgo (el ajuar y los objetos encontrados) fue presentado el viernes ante una multitud de invitados de todo el país. Las momias, en tanto, permanecen en el museo, en una cámara especialmente diseñada para su preservación, y serán exhibidas al público en una segunda etapa. "Se trata de un lugar donde podremos afianzar nuestro vínculo con el pasado. No podemos reparar injusticias hacia atrás, pero sí tenemos el desafío de trabajar hacia delante. Nuestra obligación es que la cultura de los pueblos originarios de América sea tratada, estudiada y analizada con respeto y desde su propia óptica", señaló el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero, durante la ceremonia de apertura.
El edificio, ubicado en plena peatonal salteña, también fue concebido para llevar adelante este desafío. Por empezar, se rescató la fachada de un viejo edificio público ubicado en Mitre 77, frente a la plaza principal. "El desarrollo del proyecto llevó casi cinco años. A la par de las investigaciones realizadas a los cuerpos de ?La Niña del Rayo?, ?La Doncella? y "El Niño", fuimos transformando el interior del edificio para convertirlo en uno de los museos más modernos del país", señaló el director del MAAM, Gabriel Miremont.
Magia y simbolismo
Ya desde el hall central, el ambiente del museo subyuga. Allí se recreó el clima de los Andes y, con la proyección de un video en una pantalla gigante, se describe la epopeya arqueológica realizada en 1999. Un medio ambiente controlado y libre de bacterias; el mismo sistema de iluminación que posee el Museo Británico de Londres y bandas de sonido en cada sala, que recrean la música precolombina, hacen del MAAM uno de los museos más sofisticados del país.
"Para los tucumanos que lean esta nota y que quieran visitar el museo, hay que aclarar que las momias no son exhibidas aún. Están en el museo, pero hasta que no desarrollemos la tecnología adecuada no vamos a poder exhibirlas. En esta primera etapa sí exponemos el ajuar, los objetos que fueron encontrados en el santuario y el resultado de las investigaciones realizadas a lo largo de estos cinco años", destacó Miremont.
Cada una de las salas constituye un universo en sí misma. "La idea era trabajar sobre lo luminoso. Por eso, el edificio tiene mucha luz natural y hay alegorías al sol y a lo que representa el mundo inca. Cada objeto decorativo, cada abertura apunta a este objetivo", agregó.
DETALLES DE LUJO
* AMBIENTE CONTROLADO.- La temperatura del edificio permanece constante en 18 grados. Además, el sistema de aire acondicionado central tiene un purificador que deja el ambiente libre de bacterias y de partículas de polvo.
* EL NUMERO CUATRO.- Todo el museo está concebido en base al número cuatro, que para los incas, era un número mágico. Vitrinas, mobiliario, sillas y murales están hechos en base a la proporción del número cuatro.
* LIBROS, COMIDAS Y ALGO MAS.- El MAAM también posee una tienda de recuerdos, una librería, un centro de divulgación de la cultura andina y un bar temático donde se sirven platos andinos contemporáneos.
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