Educación financiera en contexto de incertidumbre

Educación financiera en contexto de incertidumbre

22 Agosto 2022

Todas las personas están inmersas en el mundo financiero. Adquieren sus necesidades básicas a través del intercambio de dinero, utilizan tarjetas de crédito, débito, algunos bancarizados y otros no, abren negocios venden sus productos o servicios e intercambian bienes. Hoy Argentina es un país inestable económicamente. No es el mismo que durante la hiperinflación cuando, en 1989 y 1990 la subida del nivel de precios era tan rápida y continuada que provoca que todos salgan corriendo a comprar azúcar, aceite, porque la diferencia de precios al día siguiente era considerable. El dinero perdía su valor constante por lo que era mejor conservar las mercancías.

Un estudio de la Escuela Idaes de la Unsam (Universidad Nacional de San Martín) indagó sobre las consecuencias de la inflación –que el mes pasado fue del 7,4% en julio y acumuló en los primeros siete meses del año una variación de 46,2%- y presentó los resultados de una encuesta que indaga en el impacto de este dato en la vida cotidiana, las relaciones familiares y las perspectivas económicas a futuro.

Los resultados que se destacan sin que el 83% de las personas encuestadas aseguran que tuvo que tomar medidas de ajuste frente a la inflación, mientras que el 82,6% afirmó que “habla mucho con su familia” sobre los aumentos de precios. Un 69% de las personas manifestó que creen que van a bajar de clase social en los próximos meses y un 65% expresó estar de acuerdo con la afirmación de que “no hay tema más importante que la inflación”. La inestabilidad y el desajuste constante de la relación entre ingresos y gastos generan un desorden personal y familiar: el 78,6% siente que es muy difícil organizarse con los gastos diarios y el 70,7% admite tener que dedicar más tiempo que antes a la búsqueda de precios. “Existe en la sociedad una suerte de ‘adaptación forzada’ al proceso inflacionario, que hizo que 83% de la población relevada haya tenido que tomar alguna medida de ajuste doméstico que refleja un empeoramiento de sus condiciones de vida. Un 48% de las personas encuestadas aseguró que tuve que dejar de pagar cuentas, facturas o boletas, mientras que un 46% afirmó que tuvo que pedir dinero prestado”, publicó Infobae que replicó la encuesta. La perspectiva de futuro tampoco es alentadora: la mayoría tiene incertidumbre sobre lo que va a pasar, pero certeza de su desclasamiento - siete de cada 10 personas creen que van a descender de clase social en los próximos meses -. Un 62% de las personas encuestadas respondió afirmativamente a la proposición “no puedo pensar en el futuro”, y un 69% aseguró creer que va a bajar de clase en los próximos meses”, apuntó el estudio.

“El ajuste en las economías familiares, la desorganización de la vida diaria y el temor al desclasamiento gobiernan de manera transversal la experiencia y el humor social frente a la inflación”, reseñó el estudio de la Escuela Idaes. Es que en el actual contexto de inflación creciente todos pierden y el problema es que hay muchos que pierden mucho más: quienes ven afectado su poder adquisitivo; trabajadores y jubilados quienes observan cómo el ritmo del aumento de los precios es mayor y más veloz que los aumentos de los ingresos y los más vulnerables: desempleados y jóvenes.

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