¿Hasta qué edad hay que regalar en el Día de las Infancias?

En tiempos en que la niñez se acorta, hay papás que se cuestionan si dar o no obsequios. Lo importante no es la edad, sino qué ofrecerles a los chicos.

“Mientras siga viviendo en la casa de mis padres recibiré regalo”, exclama Ignacio Guzmán, que ya cumplió los 18 años. Luana, con 13, también espera su obsequio, como ya es costumbre cada tercer domingo de agosto, en el Día de las Infancias. La mamá, Viviana, reniega. “Un vestido para ir a una matiné ya no es regalo de niña; ¿sos nena o adolescente?”, cuestiona, aunque ya tiene la bolsa con el presente para su hija.

No son pocos los papás que protestan por lo mismo en tiempos donde se habla de que la niñez se ha acortado. O que se preguntan ¿hasta cuándo debe hacerse un regalo por el Día del Infancia?

De todas maneras, hay padres que continúan haciendo regalos a sus hijos jóvenes en el Día de las Infancias, y esto no quiere decir que los siguen tratando como niños. “Yo dejé de recibir obsequios por el Día del Niño cuando me comenzaron a dar por el Día de la Madre”, confiesa Melina Vega. “No importa la edad, los hijos siempre serán nuestros niños eternamente”, apunta Loló Robledo. “Aunque ya están grandes, a mí me gustar regalarles algo”, apunta Cynthia Salva, que tiene hijos de 20, 18 y 13 años.

Los especialistas coinciden en que no está mal seguir con la tradición de obsequiar aun cuando ya se superó la etapa de niño. En el fondo, hay papás que lo toman como el “día del hijo”. Para Cecilia López, psicóloga especializada en infancia, no es necesario asociar el fin de una etapa como la niñez, con seguir o no dando regalos en esta fecha.

¿Hasta cuándo se es niño? Según Unicef, se considera niño o niña a todo ser humano menor de 18 años. Pero hay otras cuestiones biológicas, sociales y culturales y también psicológicas.

“Desde la biología podríamos decir que la niñez finaliza con la llegada de la preadolescencia, que sería aproximadamente a los 12 años. También está lo sociocultural y lo psicológico. Sobre este último aspecto, podríamos decir que la niñez es una etapa del desarrollo que permanece en el ser humano, aunque la mayoría de las personas lo duerman. Desde lo psicológico y emocional, que es muy dinámico, algunos permanecen despiertos en su niñez pese a ser adultos”, explica López.

Por separado

Hay edades bisagra, como a los 12 o 13 años, en la que algunos padres se plantean si está bien o no seguir haciendo regalos. Lo que debemos tener en cuenta, en todo caso, es que en ese obsequio no se está jugando si sigue siendo un niño o no, remarcan los expertos. Son cuestiones que deben ir por separado. Porque si bien los chicos quieren crecer y ser grandes, todavía tienen algo de niño y les gusta ser agasajados. Priscila Morcos, por ejemplo, cuenta que su hijo de 13 años le ha planteado que debería haber un día para festejar la adolescencia.

“¿Hasta qué edad regalar en la actualidad? En tiempos en que la infancia se ha ido acortando en función de una adolescencia cada vez más extensa, el regalo es muy importante. Más allá de la edad, es necesario pensar en qué obsequio darles. Y en ese sentido, el mejor es aquel que demuestre el papel fundamental del adulto en su rol de acompañamiento”, opina la psicopedagoga Natalia Jiménez Terán.

Muchas veces somos los mismos adultos quienes empujamos temprano a los chicos a correrse de ese lugar de niños, o no les damos la posibilidad de que disfruten de un juego porque la tecnología facilita las cosas: un celular o una tablet los entretiene y no implica un esfuerzo extra para los padres, remarca.

“En cambio, un juguete o un juego de mesa (depende la edad) es un elemento que posibilita al adulto aproximarse al niño y es fundamental para su desarrollo en todas las etapas. Hoy, un chico que tenga un adulto que quiera jugar con él realmente ha encontrado un tesoro”, remarca la especialista. E insiste en retrasar lo que más se pueda la llegada del primer celular.

Jiménez Terán hace un llamado a la reflexión en el Día de las Infancias. “Los primeros años de vida que se denominan infancia son esenciales para el desarrollo de una persona porque ahí se va moldeando el comportamiento. Hay dos etapas: la primera infancia, que dura hasta los cinco años, y la segunda es hasta los 12, cuando entran a la adolescencia. En todos esos años, la guía y el acompañamiento de los adultos resulta imprescindible, especialmente para que aprendan a gestionar sus emociones y a poder enfrentarlas”, resalta.

“‘Los artistas subliman, los neuróticos reprimen y los niños juegan‘, dice Freud. El chico juega para construir y representar su mundo, asimilar la realidad que lo rodea, descargar angustias, tramitar experiencias vividas. La niñez no debe obviarse como una etapa fundamental en la formación de la subjetividad del futuro adulto. Por más que digamos hoy las infancias son más cortas, ese límite lo pone el adulto que convive y es referente del niño o niña”, aporta la psicopedagoga Mariana Dato.

Una oportunidad

La profesional sostiene que “el regalo en el Día de las Infancias es una oportunidad para recuperar el juego como ese modo simbólico de estar en el mundo y de encontrarse a través de él con el deseo inconsciente que todos llevamos y reprimimos desde el momento en que llegamos a este mundo, cuando somos bautizados por el baño del lenguaje del Otro y la Palabra”.

Según Dato, que la niñez recree el mundo adulto en sus juegos, como las nenas al pintarse o los varones al Fifa o plantas versus zombies en la Xbox, son procesos de identificación y no significa que se estén quemando etapas o que el varón debería estar apegado a un autito y la nena de tres años solo a un juego de apilar.

“Frente a un mundo donde la tecnología usada con límites y juegos que estimulen la creatividad es altamente positiva, los adultos debemos ofrecer alternativas donde prime la interacción, la cooperación, manejar la ansiedad en la espera del turno en el juego aprendiendo de este modo a convivir con el otro y aceptar la frustración como parte de la vida”, aconseja.

Cambios
¿Por qué se le dice día de las infancias?

Si bien cada país tiene la libertad de celebrar el Día del Niño en la fecha que le parece más conveniente, la Asamblea General de las Naciones Unidas definió que el Día Universal del Niño se conmemore todos los 20 de noviembre, ya que en esa jornada en 1959 se aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959.  

El objetivo es recordar que los chicos son el colectivo más vulnerable y, por tanto, el que más sufre las crisis y los problemas del mundo.

En Argentina, que se celebra el tercer domingo de agosto, esta conmemoración adoptó el nuevo nombre de “Día de las Infancias” en 2020. Detrás de este cambio está la intención de hacer la fecha más inclusiva. La idea es celebrar la diversidad de toda la niñez. Decir “niño” no alcanza para representar las experiencias heterogéneas y múltiples de la niñez, se explicó oficialmente.

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