Cuando la baja talla se diagnostica tarde: "muchas veces las maestras advierten a los padres"

"El tratamiento con hormonas de crecimiento debería empezar a los cuatro años; no a los ocho", explica una especialista. En qué casos hay que darla y porqué.

ESTANCADOS. La patología puede presentarse de forma aislada o asociada a otras deficiencias hormonales. ARCHIVO LA GACETA ESTANCADOS. La patología puede presentarse de forma aislada o asociada a otras deficiencias hormonales. ARCHIVO LA GACETA

"Cuanto más temprano sean derivados los niños, su talla definitiva será mejor. Lamentablemente, observo que muchas veces son las maestras las que están advirtiéndoles a los padres porque ellos no se han percatado. Y esto ocurre a los siete u ocho años, entre segundo y tercer grados, cuando en el tratamiento con hormonas de crecimiento debería iniciarse a los cuatro años". Quien habla es Cristina Bazán de Casella, doctora en medicina, directora de investigación en Salud de Tucumán y profesora de pediatría de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

"La baja talla es una de las consultas más recurrentes en endocrinología pediátrica", añade. Y refuerza esta percepción de que en los últimos tiempos son las docentes quiénes derivan a algún alumno, al compararlo con el resto y notar que se encuentra por debajo de los percentiles que le corresponden. No obstante, no se trata únicamente de medir como las tablas dicen. El Déficit en la Hormona del Crecimiento (DGH) también demora la pubertad y puede afectar la autoestima.

Asimismo, a su consultorio llegan chicos de 10 a 13 años, otro momento en que los adultos caen en la cuenta de que el crecimiento no ha sido el adecuado. "Si un niño o niña tiene deficiencia de crecimiento durante la fase de estirón puberal, no realizaría dicho estirón. La manifestación clínica más característica es el fracaso de crecimiento, que se vuelve muy evidente en la pubertad, justamente. Estos niños, además de crecer mal, retardan su desarrollo. En el caso de las nenas, se hace lenta la aparición del botón mamario y de la menstruación. En los varones, es lenta la aparición del tamaño testicular agrandado", explica la doctora.

Una vez hecho el diagnóstico (ya sea en los primeros grados o en la preadolescencia), comienza una carrera para ganar unos centímetros anuales. Y -en el fondo- para prevenir problemas cardiovasculares y del metabolismo a mediano y largo plazo. El tratamiento consiste en la aplicación de la hormona de crecimiento recombinante, a través de una inyecciones subcutáneas que se colocan hasta que los huesos se cierran. Está demostrado que un inicio precoz de las inoculaciones favorece que alcance de una talla adulta normal.

Pero, ¿a qué se debe esta alteración? Bazán de Casella responde que el déficit de la hormona de crecimiento se produce cuando la glándula hipofisaria, que se encuentra en el cerebro, deja de producir la hormona en forma adecuada. Eso puede deberse a una alteración idiopática, que es cuando no se conoce la causa (la mayoría de las veces), o a la presencia de un tumor en la hipófisis o en el hipótalamo; por ello es importante que el paciente sea estudiado.

Además, la deficiencia puede presentarse en forma aislada o puede ser múltiple, que es cuando está acompañada de alteraciones de otros sectores de la hipófisis.

A fin de que los padres estén atentos a algunas de las señales de esta patología, la médica hace una enumeración:

- El niño tiene un retraso en la talla. Por lo general, no pasa al número siguiente de calzado o no cambia sus dientes en la edad oportuna.

- Puede producirse una acumulación de grasa en el abdomen. Entonces, se ven nenes y nenas delgados pero con grasa abdominal.

- Puede tener las manos y los pies pequeños

- El cabello a veces es escaso, ralo o finito

- La piel se presenta seca, en ocasiones.

- El maxilar inferior podría verse muy delgado.

- Suele haber constipación.

- El retardo pubertal -reitera- es otra característica notoria.

La glándula pituitaria situada en la base del cerebro es la responsable no solo de la hormona del crecimiento, sino también del metabolismo de grasas y azúcares y de la formación de proteínas y células óseas. "De ahí que los endocrinólogos pidan una radiografía de mano para determinar el retraso en la maduración ósea", concluye Bazán de Casella. En la edición de ayer de LA GACETA, se analizó la problemática de la pubertad precoz, otra de las consultas más frecuentes en endocrinología pediátrica.




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