Hace una década, el arte se instaló en el Mercado del Norte

Una exposición, que duró una semana, buscaba atraer las miradas de los compradores y que pase de los mostradores a videoinstalaciones o esculturas.

“LA FAMILIA CHAILE”. Un retrato fotográfico sobre una de las paredes del Mercado del Norte le daba un marco especial al recorrido gastronómico.  “LA FAMILIA CHAILE”. Un retrato fotográfico sobre una de las paredes del Mercado del Norte le daba un marco especial al recorrido gastronómico.

Todo pasó hace casi exactamente una década. Pese a que algunos patovicas de la Municipalidad de la capital intentaban impedir el montaje de la intervención al mediodía, más de una decena de artistas dejó instalada una exposición en el centro del Mercado del Norte.

Una noche, se inauguró ante numeroso público una muestra en ese lugar y el vernisagge que aportaron con mucho entusiasmo los puesteros, con pizzas, empanadas y bebidas, redondeó una propuesta poco frecuente.

El proyecto de Evi Tartari y Agostina Bevacqua apuntaba en direcciones diferentes: un mercado de arte en el Mercado del Norte en el centro de la ciudad; una expresión supuestamente selectiva en un medio definitivamente popular. Era el mercado, en especial, concebido como el intercambio capitalista de las mercancías, en un tiempo en que las obras tienen ese valor. Cuando se hablaba ya del mercado de industrias creativas o del mercado cultural.

Entre los cortes diversos de carne que seguían colgados, las pizzas y empanadas y las verduras, en uno de los espacios una videoinstalación exhibía imágenes con la famosa frase de Isabel Sarli (“¡Qué pretende usted de mí!”), y a pocos metros un retrato de Gladys La Bomba Tucumana, frente al que posó ante las cámaras con un acompañante durante su visita. Textos escritos en los mosaicos de un muro y dibujos en otro; una escultura del busto de La Libertad construida con alambres de púas; y “La familia Chaile” se podía ver en un retrato fotográfico.

“El mercado de arte busca acercar las artes visuales al público no especializado, sin deshabituarlo de su mundo cotidiano”, explicaban las autoras del proyecto.

Durante la semana que duró la muestra, los clientes habituales que iban a hacer las compras prácticamente no se detenían ante las obras. Poco o nada se logró en el objetivo de acercar esa mirada; el Mercado siguió a su ritmo sin sorprenderse. No se acortaron las brechas entre el “público distraído” y la producción artística, como se pretendía; la indiferencia predominó en los distintos espacios y sus recorridos.

Como ocurría desde hacía décadas, el conflicto entre los puesteros y las autoridades se dirimía en el propio terreno. Las protestas y las corridas eran frecuentes; circulaban las amenazas de cierre y clausuras por parte de las autoridades y aparecía la resistencia de los puesteros.

ENTRE PÚAS. Significativa réplica de la cara de la Estatua de la Libertad. gentileza fausto Verón ENTRE PÚAS. Significativa réplica de la cara de la Estatua de la Libertad. gentileza fausto Verón

Se lo haya propuesto o no, la intervención artística marco una posición en este debate; exhibir y ganar espectadores alejados del arte, era (y es) una aspiración pendiente. Los comerciantes alentaron “Mercado de arte” y buscaban tener otra visibilidad, no solo ya por las mercaderías sino por el propio arte y la arquitectura (además, era gratuito). Y para los artistas la alternativa era bastante atractiva. Unos y otros procuraban una revalorización.

Otra experiencia fue en octubre de ese mismo año, cuando como parte del Festival de Arte Erótico se realizaron acciones entre distintos puestos y mesadas, que incluyeron performances.

Político

La iniciativa “Mercado de arte” evidenció que el arte político se expresa más allá del contenido de las obras, cuando ocupa el espacio público, cerrado o abierto. Sin dudas, ese carácter cobra mayor dimensión al tratarse de territorios en disputa en la comunidad.

A 10 años, sea por las grietas físicas o los intereses económicos, el Mercado del Norte está cerrado; si se reabre, no será como antes. Así como el Mercado de Abasto se transformó en un hotel, casino, banco y negocios, el del centro será algo similar a un shopping.

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