La misa de hoy: No tener miedo sino confianza

Por Pbro. Marcelo Barrionuevo.

07 Agosto 2022

Vivimos el Evangelio en el contexto de hoy. La realidad del mundo y el devenir de la historia se nos presenta confusa, no hay claridad ni certidumbre en muchos ámbitos de la vida. En la fe, en la familia, en la economía, en la política, en la educación, etcétera, todo es un mar de perplejidades a futuro. Es en esta realidad donde cada uno debe buscar luz desde el evangelio de la Vida de Jesús. Hay una síntesis que se nos enseña, “estad atentos y vigilantes”, “fiel y prudentes”. En tiempos de crisis debemos estar más atentos en cómo afrontamos la vida en horas presentes.

En el plano espiritual: Jesús nos exhorta a la vigilancia porque el amor nunca duerme (Cf Cant 5,2), y, no debemos olvidarlo, el enemigo está siempre al acecho (Cf 1 Pet 5, 8). Quien ama de verdad está siempre pendiente del ser querido, velando el sueño del hijo enfermo... El cristiano debe aguardar confiadamente al Señor que puede presentarse en cualquier momento: “Y como no conocemos ni el día ni la hora, es necesario, según la amonestación del Señor, que vigilemos constantemente”. “A la vigilancia se opone la negligencia o falta de solicitud que procede de cierta desgana de la voluntad” (S. Tomás de Aquino). Estamos vigilantes cuando hemos adquirido el hábito de preguntarnos ¿estoy haciendo lo que debo y en lo que hago pongo los cinco sentidos?

Hay que estar al cuidado de los detalles pequeños. Los grandes descuidos proceden de muchos descuidos pequeños. Nadie hace bien lo grande sino no hace bien lo pequeño. Estaremos vigilantes en el amor y lejos de la tibieza y del pecado si nos mantenemos fieles en las cosas menudas del día, que marcan las señales que indican el camino y las raíces de posibles descaminos.

Son tiempos de mucha Fe: por ella podemos sobrellevar y pasar las dificultades. Nuestra Fe es sostén en tantas confusiones, certeza de lo que no veo y esperanza del futuro que me espera. En un mundo en pandemia-guerra-pobreza económica, la fe no viene a solucionar técnicamente esta realidad, pero sí nos permite pasar la crisis con fortaleza y convicción. No apartandonos de la realidad sino afrontando para generar un cambio sostenido.

El Señor nos confirme y fortalezca en la Fe.

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