El duro desafío de enfrentar los subsidios a la energía

06 Agosto 2022

Es real que la crisis energética es mundial, que se encareció en a nivel internacional y que desde hace décadas el ahorro de energía está incorporado como algo cultural en gran parte de las naciones. De hecho, por ejemplo en Brasil, el encarecimimento de los alquileres para quienes veranean en el vecino país cada tanto está atado a la cantidad de personas que ocuparán el inmueble, pero no “porque son muchos” sino porque consumen mucha electricidad. Y en Brasil es costosa.

Ahora bien. También es cierto que la cultura de “subsidios” en los sucesivos gobiernos de las últimas dos décadas provocó que los argentinos abandonaran la costumbre de cuidar la energía y no derrocharla. Allí radica, en los subsidios, una porción importante del déficit fiscal y a la vez del malestar social -comprensible- porque de sopetón habrá que pagar más por los servicios básicos como luz, agua y gas.

Por eso en su presentación como ministro de Economía, Producción y Agricultura, Sergio Massa anunció los pilares en los que sostendrá su gestión y puso especial atención en la segmentación energética y los subsidios que se aplican sobre los servicios públicos.

En el marco de inscripción al Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) ya se anotaron más de 10 millones de hogares y otros cuatro millones no se anotaron. En relación a esto, Massa anticipó que las familias que no se hayan plegado al pedido de recibir una tarifa diferenciada “serán el primer corte” y dejarán de percibir el beneficio. Y anticipó también que se implementará un esquema para promover el ahorro en el consumo energético. Pero también advirtió que habrá limitaciones en los subsidios para aquellos usuarios residenciales que consuman más de 400 kilovatios-hora (kWh) o un nivel equivalente de metros cúbicos en gas.

En ese sentido, Massa precisó que “entre los más de nueve millones que sí pidieron mantener el subsidio se va a promover el ahorro por consumo”, y detalló que en luz se subsidiará hasta 400 kilowatts (kw). En materia de gas, la quita seguirá la misma lógica “partiendo de las diferencias climáticas y costos de distribución, pero también respetando la estacionalidad de las diversas regiones de nuestro país”. Y en agua la aplicación de la quita por segmentación se iniciará en septiembre.

El titular de Economía explicó que el contexto global, impulsado por las consecuencias financieras de la guerra entre Rusia y Ucrania, “encareció la energía y el agua entre cuatro y 10 veces de acuerdo a la zona del mundo en la que le toque vivir a cada uno”. “Entre los más de nueve millones que sí pidieron mantener el subsidio vamos a promover el ahorro por consumo. No solamente por economía de las cuentas públicas, sino también por progresividad del sistema y por eficiencia en el uso de los recursos. No podemos seguir con un esquema en que quien más gasta la energía o el agua, es quien más subsidios recibe”, precisó.

En relación a esto, Massa detalló que en electricidad se subsidiará “hasta 400 kilowatts, alcanzando al 80% de los usuarios pero solo el 50% del consumo total residencial”. “Asumimos el desafío de cuidar las cuentas públicas, pero como sociedad tenemos que asumir el compromiso de cuidar nuestros recursos energéticos y naturales”, concluyó el flamante ministro.

En definitiva, sin decirlo, Massa anticipó que habrá que pagar más, ya sea por el mayor consumo o porque los subsidios alcanzarán sólo a la mitad del consumo total residencial. Estamos ante la oportunidad de comenzar a sincerar los números del país, de que el Gobierno empiece a hacerse cargo de los errores históricos y de que como ciudadanos exijamos políticas serias, más allá de que parezcan ayudar a nuestros bolsillos en el corto plazo y que a la larga haya que pagar ese presunto beneficio.

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