ENTRE MICHAEL JACKSON Y JUAN SAAVEDRA. Tito y Fermín tienen gustos distintos, pero un objetivo común. prensa
A los dos les gusta bailar. Están afincados en el sur argentino, exiliados de sus lugares de origen, buscando nuevos destinos. Tito nació en Quequén (provincia de Buenos Aires), pero sus padres se fueron de esa ciudad para que no lo sigan discriminando por su discapacidad, ya que sufre de un leve autismo. Fermín es de Maimará, Jujuy, y le escapó a la herencia familiar de ser finquero para conseguir trabajo en Tierra del Fuego.
Entre el viento, el frío, la soledad y las diferencias, descubren que se necesitan: después de 30 años, un viejo compañero de escuela de Tito, Lee Chang, lo invita a su fiesta de casamiento en China para que le prepare un asado. Pero él no sabe hacerlo; es un bailarín profesional fanático de Michael Jackson y debe recurrir al carnicero Fermín, cuyo máximo deseo es poder danzar como su ídolo, el folclorista Juan Saavedra. Tito sabe que es su oportunidad de ser conocido, y su eventual compañero, se cumplir un viejo e íntimo anhelo.
De ese encuentro trata “La Compañía Americana de Danza en gira a China”, que el grupo jujeño de teatro independiente La Vida es una Barca presentará hoy a las 22 en La Sodería (Juan Posse 1.141). Los personajes son interpretados por Juan Villegas y Luis Sánchez, dirigidos por el dramaturgo Sergio Mercurio, en un espectáculo donde con humor se abordan los prejuicios y las características de la identidad argentina a partir de dos seres segregados que los reproducen.
“Lo superador entre ellos es la danza, que les permite crear algo nuevo, un forma de bailar que sensibiliza, cuestiona y alegra su propia relación y les permite crecer”, resalta Villegas para LA GACETA.
- ¿Cómo es el acercamiento entre los personajes?
- Tito y Fermín se conocen por casualidad y se descubren por necesidad. Es una comedia, porque usamos el humor y la ternura para hablar de diferentes temáticas y la danza y el teatro como expresión. Nos preguntamos qué significa ser argentino, ser jujeño, ser tucumano, ser latinoamericano... Una de las referencias es el pensamiento del antropólogo Rodolfo Kusch.
- ¿Y qué significa?
- Para nosotros, abordar el tema de la identidad, es una fortma de realizar una crítica. El prototipo de argentino que se vende en los medios es el porteño o el que vive en la Capital Federal; a los jujeños no nos tratan como argentinos, sino como boliviano o paraguayo. Se desconoce la riqueza cultural del interior, y las diferentes etnias que nutrieron el país. Estos personajes, cuando se admiten débiles y desde sus universos diferentes, encuentran las herramientas necesarias para modificar lo que les está pasando. Juntos van por un objetivo común al reconocer y aceptar al otro.
- ¿Cómo fue el proceso de creación?
- Todo se desarrolló en pandemia, mientras no se podía hacer ninguna actividad a público. Nos encerramos a crear este espectáculo y convocamos a Mercurio. Trabajamos un año y medio por Zoom, mandándonos filmaciones, y sólo 10 días antes lo vio en persona. También se sumó al ecuatoriano David Bonilla, que compuso la música original a distancia.
- ¿Cuándo estrenaron?
- Estrenamos la obra en diciembre en nuestro espacio en Tilcara, y esta función es parte de una gira hasta Santiago del Estero para homenajear a Saavedra con su gente. Él pudo estar en el debut y fue declarado ciudadano ilustre en nuestra localidad. Es un gusto compartir este trabajo, que busca dar un mensaje muy lindo.








