
Nobleza obliga y como consecuencia corresponde felicitar a los legisladores: Berarducci, Bussi y Masso por su denuncia y consecuente oposición sobre las pretensiones del recientemente asumido ministro Soria (decano de la UTN) de amoblar su oficina con muebles de altísimo costo (6 millones de pesos) para trabajar en la Casa de Gobierno. Muebles de caoba, mármoles de Carrara, almohadones con hilos de plata, etc., constituye, por lo menos, una afrenta a la población tucumana empobrecida por reiteradas crisis motivadas por distintas situaciones y de diferente índole, y marca una odiosa ostentación que aísla a los funcionarios de las penurias de la gente. Asumir un cargo ministerial supone una entrega y una contracción al trabajo que obliga a “caminar” la provincia, para detectar necesidades, lejos de pasar el día en una lujosa “poltrona” faraónica gozando de las “mieles” del poder. El ministro fue designado para trabajar humildemente y buscar soluciones urgentes. Que solicite un modesto sillón con un escritorio sobrio para reuniones de trabajo y demuestre que sigue siendo el docente y profesional honesto y capaz como logró demostrar en su carrera universitaria. Que no insista con pedidos desafortunados porque obliga al Gobernador de la Provincia a dejar sin efecto expedientes de solicitudes insostenibles, como el que inició en este caso.
Héctor Miguel Ávila
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