Tevez, el personaje que rompe los moldes

Carlos Tevez impuso “chapa” desde el inicio. El viernes, en su debut en Rosario Central, firmó la planilla como DT sin ser DT. Como DT asistente firmó su hermano Miguel Ángel (que sí tiene título habilitante). Y sus otros dos hermanos, Diego Daniel y Ricardo Ariel, firmaron como aguateros. Llamativo cuerpo técnico que perdió a último momento el conocimiento de Carlos “Chapa” Retegui. El consagrado ex DT del hockey sobre césped, campeón mundial y olímpico, con mujeres u hombres, siempre cercano al mundo del fútbol, subestimó su acercamiento a la política. Creyó que podía cesar temporalmente como secretario de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires, pero le dijeron que eso no era tan fácil. Que si se iba se iban también todas las personas que él había designado. Tuvo que renunciar a Central. “Es que todo esto fue de la noche a la mañana”, argumentó. Así de explosivo fue todo. “De la noche a la mañana”.

No importó. Tevez siguió imponiendo chapa (no Retegui) antes del debut. Logró la suspensión del partido del martes de Copa Argentina contra Quilmes porque quiere trabajar una semana encerrado con el plantel. La AFA no sólo le concedió el pedido, sino que además le facilitó el predio de Ezeiza. Confirmación acaso del impulso del presidente Claudio “Chiqui” Tapia para que Central contratara a Tevez como DT. Cuentan que el primer pedido de Tapia surgió en Inglaterra, en un viaje conjunto por el partido de Argentina contra Italia en Wembley. Y que luego, ya producida la salida de Leandro Somoza, el pedido fue tomado casi como una “presión”. Y que fue acompañado del nombre de Christian Bragarnik, un poder paralelo del fútbol argentino, para seducir con la posibilidad de los refuerzos. Tevez, campeón donde jugó, atacante formidable, recibió alguna vez el apodo de “jugador del pueblo”. Pero sus trasferencias, además de pueblo ilusionado, estuvieron siempre rodeadas de misterio. A los doce años, cuando su nombre era Carlos Martínez, el Boca de Mauricio Macri se lo sacó a All Boys por 10.000 dólares y en 2005 lo vendió a Corinthians por 20 millones de dólares, una trasferencia que incluyó fondos de inversión, paraísos fiscales, comisiones de Gustavo Arribas y sospechas de mafia rusa. Tantas que, a partir de entonces, el Banco Central obligó a los clubes a que liquidaran en el país los ingresos de las trasferencias. Tevez pasó en 2006 a Inglaterra por 19 millones. Pero los testaferros islandeses dueños del West Ham terminaron pagando una multa récord de casi 10 millones de euros porque habían ocultado que el pase de Tevez era propiedad de un particular, lo que está prohibido por los reglamentos. Allí fue cuando surgieron los nombres del agente iraní Kia Joorabchian y del mafioso ruso Boris Berezovsky, principal inversor del MSI, supuesto salvador de Corinthians.

En 2007, Tevez pasó a Manchester United por 20 millones de dólares, a préstamo por dos años. Terminó enojado con el renombrado DT Alex Ferguson y se cruzó por 38 millones de dólares al “enemigo” Manchester City, donde también se enfrentó con el técnico Roberto Mancini, en un partido recordado en el que se negó a entrar desde el banco de suplentes. En 2013 pasó a Juventus por 16 millones. Volvió a ganar, como siempre, y el DT Antonio Conte, dice ahora, es su máxima influencia para su nueva carrera como entrenador. En 2015 volvió a Boca. Dijo que era “para quedarse”, pero a fin de 2016 partió a China supuestamente por dos años y 40 millones de dólares, una cifra tan escandalosa en el momento que el gobierno chino impuso límites a los clubes del país. El libro “El lado sucio del fútbol”, de los periodistas alemanes Rafael Buschmann y Michael Wulzinger, cuenta que el arreglo fue por un mínimo de 38 millones de euros brutos por año, más 950.000 euros si jugaba el 70 por ciento de los partidos, una cifra igual si salía campeón y casi dos millones más si ganaba la Champions asiática. Fue visitado en China por Macri que, ya presidente del país, imaginó que “el gran carisma” de “Carlitos” serviría para convertirlo en una suerte de “embajador” que ayudaría “a mejorar la relación con China”. La aventura terminó rápido, sin títulos y pocos goles.

La vuelta última a Boca ya es historia más reciente. Bandera reelectoral para su amigo Daniel Angelici. Cuentan que a Macri no le gustó su decisión de ser DT. Que lo imaginaba como bandera opositora para ganarle a Juan Román Riquelme en las próximas elecciones de Boca. Tevez tiene demasiadas caras. Y temperamento fuerte. Los primeros pasos de su nuevo oficio no fueron tal vez los más acertados. Central incorporará seguramente algún refuerzo. Pero le será difícil pelear por títulos, como hizo durante absolutamente toda su carrera. A Tevez le tocará crecer esta vez desde más abajo. Con paciencia y tesón. Como en los inicios en Fuerte Apache.

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