Cartas de lectores V: Angina de pecho: ¡Me salvó la vida!

23 Junio 2022

Un día, hace unos años, llegó a mi consultorio un paciente para que le hiciera la valoración pre quirúrgica en la antesala de una cirugía vesicular. Al preguntarle yo si estaba muy sintomático, él, señalándose a mano llena el centro del pecho, me dijo que efectivamente era un dolor opresivo fuerte que aparecía con el esfuerzo y que calmaba con el reposo. Ante mi sorpresa y no refiriéndose a la zona hepatovesicular (bajo las costillas derechas) procedí a realizarle un electrocardiograma no sin tener yo cierto presentimiento en mi mente. El mismo mostraba innegables signos de “pre infarto”, o isquemia de miocardio, por lo que interné de inmediato al enfermo en unidad coronaria. Pospuse su cirugía y al día siguiente fue cateterizado implantándosele tres stent a sus arterias coronarias, que eran las responsables de sus síntomas con claras obstrucciones al paso de la sangre. Transcurrió el tiempo y el paciente con buena evolución fue intervenido quirúrgicamente de su vesícula y actualmente se encuentra muy bien trabajando y gozando de buena salud y lo que es más importante, salvó él su vida. Considero que la anécdota referida es algo que sucede en la “trinchera” médica y vaya esto como ejemplo. Por desconocimiento, o bien simplemente por mecanismos de negación, el individuo a veces no jerarquiza síntomas como ardor, molestia pre cordial o puntadas en el tórax y que pueden ser la expresión atípica de la enfermedad obstructiva coronaria. Por lo que, de presentarse alguno de ellos, la persona debiera concurrir al cardiólogo que, con la clínica y exámenes complementarios, habrá de determinar si sus arterias coronarias son las responsables de esta expresión sintomática. Mi paciente tuvo mucha suerte y un Dios aparte ya que lo que él sentía fue: angina de pecho típica. Porque hay múltiples ocasiones en las que el organismo no avisa y se anticipa la muerte súbita a raíz de un importante infarto agudo de miocardio. Un médico inglés William Heberden describió en el año 1768 por primera vez lo que él llamará la angina de pecho. Hombre que dedicó su vida a lo que le apasionaba, quien hasta en forma literaria relató de manera magnífica los síntomas de esta enfermedad: la coronariopatía. Hoy encuentra sus máximos exponentes de tratamiento a dos argentinos: el Dr. René Favaloro con su Bypass y al Dr. Julio Palmaz con los Stents expandibles. Dos luchadores y genios que debiéramos valorar más ya que posibilitaron salvar con sus aportes, miles de vidas. Desde hace tiempo se instrumentan en Buenos Aires y en otras partes del mundo las Unidades de Dolor Torácico, de interés sanitario. Estos centros médicos de urgencia son muy útiles para ingresar pacientes con síntomas en el pecho y ante la sospecha de que él mismo posea un origen coronario. Se someten en ellas a electrocardiogramas seriados, marcadores biológicos como enzimas y test de troponina, y al final un estudio funcional (ergometría) porque si los mismos son evidencia de enfermedad cardiovascular se le hará al paciente un cateterismo. La medicina siempre está en constante avance y revisión de temas y que se analizan en forma dinámica y este es uno de ellos. Debemos valorar mucho la tecnología aplicada a la medicina, pero si, con una buena anamnesis (entiéndase esto como interrogatorio médico) la misma nos conduce a identificar una angina de pecho o “ángor pectoris” seguiremos pensando como antaño, que la “clínica sigue siendo la soberana”. Porque con ella siempre daremos un paso firme y seguramente también con ella, contribuiremos a salvar más vidas humanas. Angina de pecho: ¡Me salvó la vida porque me dio tiempo para consultar!

Juan L. Marcotullio


Ituzaingó 1.252


Yerba Buena

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