
CANTAUTORA. Feli Colina quiere resignificar y cuestionar lo autóctono.

Hoy a las 20, sube al escenario del teatro municipal Rosita Ávila (Las Piedras 1.550) Feli Colina, con su tour El Valle Encantado. El show toma el nombre de su nuevo álbum, el tercero en su carrera, donde la cantante salteña retruca sus orígenes y lleva su imaginario al extremo.
Un mundo imaginario, nutrido por una fantasía criolla, con su poesía interpela directamente la realidad de hoy en día, y da luz a 12 nuevas canciones.
“El Valle Encantado” es un viaje por los orígenes de Colina. De sus raíces la cantante toma lo que quiere para reinventarlo y para darle una nueva vida a la música latinoamericana. “Uno no elige donde nace, pero sí toma de su contexto lo que puede o quiere y a su manera”, afirma.
Si hablamos de obras conceptuales en los últimos años, es imposible no mencionar a la cantante.
Salteña en Buenos Aires
Colina reside en Buenos Aires desde 2014. En 2016 comenzó a insertarse en el circuito indie porteño. Y en 2018 fue convocada por Mateo Sujatovich (Conociendo Rusia) para ser corista de su banda estable, mientras comenzaba a componer los temas de su álbum anterior, “Feroza”.
En 2019 viajó a Londres a grabar ese álbum, que con su oscuridad y ternura generó un quiebre tanto en su carrera como en la escena local.
Tres años después está presentando esta nueva producción, una pieza que sigue expandiendo el territorio de la música argentina y que oyendo el pasado y previendo el futuro, resignifica y cuestiona lo autóctono desde su mirada refrescada.
Una prosa
“El disco empieza con una plegaria, con un pedido explícito a la musa. Le pido que aparezca, pero sabiendo que ‘los estados más divinos se pierden cuando los busco’. Le rezo (y casi le exijo) a la Música, contándole lo que me genera su presencia y cuánto la necesito. Varias veces me preguntaron sobre mi proceso de composición, y una de las primeras frases de esa canción es para mí la forma más clara de explicarlo. Es un paseo de Este a Oeste por los pies de una fosa (supongo, mi inconsciente) que me revela cosas que balbuceo entre dientes. Cuento también que a mis penas se las ofrendo, que ejercer la inspiración como oficio es un camino duro pero al que le vengo ofreciendo la vida hace varias vidas porque así lo prefiero”, dijo en la presentación del disco.
“El Valle Encantado” ofrece un paisaje sonoro simple: guitarras criollas, pianos acústicos, percusiones misteriosas y voces desgarradas. La producción estuvo a cargo de Colina y Baltazar Oliver, y contó con la grabación de su banda actual: Martín Misa (percusión y coros), Manuel Figuerero (percusión y coros), Oliver (piano y coros), Agustín Colina (bajo y coros).







