
Las expresiones de mala educación que se ven a diario en nuestra ciudad son incontables. A veces, pienso que para un taxista que pasa gran parte de su día en la calle, debe ser mejor patrullar las calles de Ucrania que recorrer las de Tucumán. Hace unos días, fui testigo de un cóctel de mala educación, intolerancia, falta de respeto, confusión y, de postre, automedicación. Venía una camioneta 4 x 4 al encuentro de un hombre que se encontraba esperándola en la vereda, en momentos en que otro vehículo intentaba estacionar y tres más trataban de avanzar en fila en sentido contrario. Se produjo una aglomeración que duró unos pocos segundos, pero fue suficiente este tiempo para que el último de los tres vehículos alineados perdiera la paciencia y comenzara a dar bocinazos. Al abrirse paso, el conductor de este automóvil pasó por frente del hombre que esperaba a la camioneta en la vereda, el que le gritó: “¡Eh! ¿Qué pasa? ¡Levantate más temprano!”. No conforme con esto, le agregó, ya más fuerte (porque el automóvil se alejaba): “¡Tomate un tranquilizante, un Lotrial, tomate!”. No debe saber el hombre que el Lotrial es un antihipertensivo, no un tranquilizante.
Daniel Chavez
chavezdaniel04@gmail.com







