Mauricio Kartún: "El teatro es un reservorio del arte no domesticado"

El multipremiado dramaturgo Mauricio Kartún dará una conferencia magistral en el San Martín sobre la actividad escénica Una evocación del músico y poeta del folclore a 30 años de su desaparición física.

MAURICIO KARTÚN. El dramaturgo reivindica la vigencia del teatro frente a la abundante oferta del streaming, un medio para el ámbito doméstico. SECRETARÍA DE ESTADO DE EDUCACIÓN PÚBLICA MAURICIO KARTÚN. El dramaturgo reivindica la vigencia del teatro frente a la abundante oferta del streaming, un medio para el ámbito doméstico. SECRETARÍA DE ESTADO DE EDUCACIÓN PÚBLICA

El prestigioso dramaturgo Mauricio Kartún ofrecerá hoy a las 17 una conferencia magistral en el Teatro San Martín (avenida Sarmiento 601) titulada “Manual de supervivencia teatral: cómo y por qué seguimos subiendo al escenario”. La charla será parte del 18º Mayo de las Letras y tendrá entrada gratuita.

Kartún es autor de obras como “Chau Misterix”, “La casita de los viejos”, “Pericones”, “Sacco y Vanzetti”, “El partener”, “Desde la lona”, y “Rápido nocturno, aire de foxtrot”, entre muchas otras, y ha obtenido los máximos galardones que se otorgan en el país a la producción teatral.

En diálogo con LA GACETA, Kartún comentó que en la conferencia no solamente expresará sus ideas sobre la actividad teatral, sino también espera que haya un diálogo con el público.

“Vengo reflexionando desde hace algunos años sobre los caminos posibles del teatro, en un plano de mucho optimismo. Creo en el futuro muy promisorio del teatro -afirmó-. Creo que le ha llegado un momento curioso, donde se plantea como alternativa de todas las otras disciplinas audiovisuales, que quedan inevitablemente en manos de corporaciones. El teatro tiene una libertad, una capacidad de hacerse con poco, que lo vuelve, hoy por hoy, una actividad contracultural. Todas esas reflexiones, que creo que alguna vez irán a parar a un libro, aprovecho para desarrollarlas y jugarlas en charlas y conferencias que vengo haciendo en todo el país, partiendo de esa premisa. Planteando mis hipótesis y dejando el espacio para que venga la respuesta, la dialéctica, y para que esta idea siga creciendo.

- A qué se debe que el teatro sigue vivo a pesar de la sobreoferta audiovisual?

- Justamente, la oferta audiovisual queda en manos exclusivamente de las empresas. Hoy el cine de sala está prácticamente desaparecido. Queda reservado a las grandes producciones de Marvel. Es muy poco el espectador que va a una sala a ver otro cine que no sea ése espectacular. La oferta audiovisual es enorme y, cada vez más, es doméstica. Y, como todo lo doméstico, está domesticado. Está domado. Adaptado a ciertas formas y a ciertos protocolos que le quitan todo salvajismo, toda posibilidad de crítica profunda, todo lo desafiante. El teatro se ha vuelto una especie de reservorio, de parque natural -salvaje- del arte no domesticado. De ese arte que se reserva el derecho de opinar muy diferente de aquellos que están dispuestos a pagar una membresía de Netflix. Eso lo vuelve un lugar interesantísimo. Lo ha sacado de cierto riesgo del anacronismo que tuvo mucho tiempo, donde se pensaba: “bueno... el teatro frente a los otros lenguajes inevitablemente pierde”. Sin embargo, ahora vemos que está notablemente vigente.

- Su obra “Terrenal”, que vino a Tucumán hace tres años, todavía está en cartel en Buenos Aires.

- Precisamente, “Terrenal” es un material que solamente puede sobrevivir en un soporte como el teatro. Es inimaginable en una serie o en una película. No podría funcionar. Tiene ese salvajismo, esa especie de espíritu indomable del humor duro, de ciertas características que funcionan arriba del escenario y no fuera de él.

- ¿Está trabajando con alguna obra nueva?

- Sí. Ahí mismo, en el centro cultural Caras y Caretas, los jueves y viernes va otro espectáculo que había estrenado en 2019 y que lo tuve que parar por protocolo covid. Ahora lo reestrenamos. Se llama “La vis cómica”.

- ¿También está escribiendo?

- Me pasó una cosa muy curiosa con la pandemia. Me agarró fuera de Buenos Aires en una playa donde estábamos terminando las vacaciones, en marzo, y aprovechando que tenemos una casita allí nos quedamos un año y dos meses. No tenía ganas de escribir teatro, porque la demanda interna tiene que ver con las ganas de estrenar, con el deseo de ponerme a ensayar, y no se podía. Pero así como hay gente que tiene el síndrome de “pierna inquieta”, no puede parar, creo que los escritores tenemos el síndrome de mano inquieta. Necesitamos continuamente estar poniendo en palabras algo. Entonces me puse a escribir narrativa, cosa que no hacia desde mis veintipico de años. Porque cuando empecé a escribir teatro, me enamoré del teatro y nunca más volví. Ahora empecé de nuevo. Escribí primero una novela por entregas, luego una serie de relatos que terminaron configurando también una novela que va a salir ahora a fin de año publicada por Alfaguara. Apareció una energía nueva y uno lo que necesita a esta altura de la vida es energía con la que moverse.

- ¿Cómo se titula y sobre qué trata la novela?

- Se llama “Salo solo. Las aventuras del patrullero del amor”. Es una historia de género costumbrista humorístico, que narra las aventuras de un sesentón que enviuda y sale a buscar novia. Cada capítulo es una nueva aventura con una nueva novia que intenta.

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