Nivel inicial: ¿Está mal calificar a los más chicos del 1 al 10?

El gobierno de Río Negro dio marcha atrás con una medida que reemplazaba el puntaje numérico por calificaciones conceptuales en las escuelas primarias. ¿Qué dicen las especialistas?

EL CLÁSICO BOLETÍN. Según las pedagogas, lo conveniente es combinar las calificaciones numéricas con textos conceptuales sobre rendimiento. EL CLÁSICO BOLETÍN. Según las pedagogas, lo conveniente es combinar las calificaciones numéricas con textos conceptuales sobre rendimiento.
20 Mayo 2022

El Gobierno de Río Negro impulsó una importante reforma en el plano educativo, modificando el sistema de calificación que desde hace tanto tiempo se ha utilizado en escuelas de todo el país. Las autoridades resolvieron reemplazar las notas numéricas de las evaluaciones por notas conceptuales, bajo el nombre de “apreciación de la trayectoria escolar”. Esta medida generó polémicas e inquietudes, hasta tal punto que los rionegrinos debieron dar marcha atrás. Es que el anuncio de que los antiguos boletines iban a desaparecer generó críticas desde distintos sectores.

“Pensamos en reemplazar el boletín porque traía por un lado apreciaciones conceptuales y por el otro lado las de trayectoria (los puntajes del 1 al 10). Lo que hicimos fue definir esa apreciación de trayectoria, de alguna manera graduándola, en función de si se han completado todos los saberes”, explicó Mercedes Jara Tracchia, ministra de Educación y Derechos Humanos de Río Negro. “No derogamos la medida, sino que la suspendemos. Hubo un pedido de parte de algunos supervisores y por parte del gremio para hacer aportes a la resolución”.

La cuestión es que esta disposición rompía con el método tradicional de evaluación mediante el cual los alumnos reciben puntajes del 1 al 10. Entonces, ¿cuál método es más eficiente? ¿Basta con reemplazar uno por otro o debería ser una combinación de ambos? Los especialistas manifiestan distintas posturas.

Si bien la disposición sólo aplica a esa provincia, abre la inquietud sobre la efectividad del método de calificación actual. “Tenemos un sistema educativo que se ha quedado en el tiempo en relación con la sociedad y con los cambios y transformaciones que vamos viviendo”, apunta la psicopedagoga Natalia Jiménez Terán. “Nos seguimos basando en un sistema que hace un recuento de calificaciones por una nota, pero no hay una explicación para que el niño sepa por qué se le da el mérito a uno y no al otro. Los chicos desde el nivel inicial tienen que conocer el resultado de su rendimiento en base a la explicación de quien está al frente en el aula, la docente”, indicó.

Ni uno ni otro, ambos

La profesional con Máster en Neurociencia consideró necesario un acompañamiento de ambas herramientas. “El sistema numérico debería ir acompañado del conceptual. No dejaría a uno por otro, pero sí me parece que se hace necesario ampliar el sistema de evaluación y poder explicarles a los niños su devolución”, indicó. Y agregó: “no podemos seguir quedándonos con la nota o el número. Hay que abrir el abanico y considerar a todo lo que es el niño, que no es únicamente un 5 en Matemática o un 8 en Lengua. Es importante que los docentes los conozcan y a partir de eso remarquen los puntos fuertes y débiles a sus padres para el trabajo en la casa”.

Además, Jiménez Terán manifestó que reducir al alumno a términos únicamente numéricos puede influir de manera negativa en su desempeño. “Esto está muy relacionado a los hechos de violencia escolar y bullying por lo que significan para ellos las notas o los rendimientos escolares”, comentó a LA GACETA.

Dar explicaciones

Según la psicopedagoga, hay que tener en cuenta que los niños no entienden el significado de los términos numéricos que se aplican. “En ese momento el niño todavía es chiquito, hay que explicarles sobre conceptos y méritos y darles esa información para ellos y para su familia. El niño necesita desempeñarse en el aula y que el docente pueda hacerle una devolución inmediata para que vaya aprendiendo qué significa”, sostuvo.

Asimismo, consideró que no se trata de desvalorizar el mérito del alumno que más calificación merece, sino prestar más atención en dar detalles a aquel que necesita rever conceptos. “No hay que quitarle el mérito al niño que tiene más capacidades de pasar a la bandera, pero sí está faltando dar más explicaciones al resto que no puede. No podemos dejar que el niño pase por este proceso de aprendizaje sin un pilar fundamental que es la motivación. Se puede aumentar esto poniendo más cosas en palabras”, aseveró.

En este sentido, la profesional habló de una adaptación del sistema educativo a lo largo del tiempo. “Es muy importante que los niños puedan conocerse a través de conceptos y no tan solo de números. Hoy la escuela tiene que abrirse al panorama de una sociedad muy diferente a la que vivimos antes”, compartió.

Advirtió que, más allá del método que se elija, lo fundamental debe ser fomentar la motivación del alumno y acrecentar el nivel de educación. “Quizás al sumar distintas apreciaciones se puede aumentar la motivación y que los chicos puedan continuar la escuela, últimamente el número de egresados es muy bajo”, consideró Jiménez Terán.

Debilidades y fortalezas

La psicopedagoga Silvia Bono consideró fundamental el uso conjunto de ambas herramientas, tanto la numérica como la conceptual. “No es que uno reemplace al otro, tiene que ser una combinación. Cuantificarlo significa traducir en números las debilidades y fortalezas para que sean trabajadas. Más allá de que se trate de niños de escuelas primarias, es igual de importante valorar el mérito a través de una nota”, puntualizó a LA GACETA.

Manifestó que no es lo mismo señalar que un niño presta atención y es responsable, a determinar con números el contenido aprendido. En este sentido, ambos métodos se hacen presentes. “Todo aprendiente debe ser evaluado de manera cuantitativa, con números, y cualitativa, que corresponde a la apreciación que el docente hace sobre la conducta del alumno”, comentó.

“Se necesita un parámetro que mida cómo ha incorporado los contenidos, un número que refleje el estudio. La apreciación cualitativa por sí sola no garantiza el aprendizaje, el puntaje es el referente”, agregó. (Producción periodística: Bárbara Nieva)

Paros docentes: desde 1983 a la fecha, en promedio Tucumán viene perdiendo 32 días de clases por año

Un informe elaborado por el Sindicato de Educadores Argentinos (SEducA) analiza cuántas huelgas de maestros se realizaron desde el retorno de la democracia, en 1983. De acuerdo con este relevamiento, en Argentina hubo 1.092 días en los que al menos una provincia se vio afectada por un paro docente. Tucumán se ubica como una de las provincias más afectadas, con un promedio de 32 días sin clase por año, casi el triple que la Ciudad de Buenos Aires -la que menos paros sufre- con 13 días perdidos anualmente. Le siguen Mendoza (14) y Formosa (17). En el otro extremo, además de Tucumán, las más afectadas son Chubut (37) y Tierra del Fuego (32).

Siguiendo esa línea, en los 12 años de escolaridad desde primer grado hasta el último curso de secundaria, un chico tucumano pierde dos ciclos lectivos. En los últimos años, incluso más.

Sin embargo, no todas las huelgas tienen el mismo impacto y duración. Por ejemplo, en 2018 Chubut tuvo 78 días de paro docente y Neuquén, 53. Asimismo, Santa Cruz sufrió en 2017 más de 100 días de huelga. Más lejos en el tiempo, en los años 90, la movilización conocida como la “Carpa Blanca” se extendió durante 33 meses.

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