Piden que el Estado se haga cargo del daño que provocó un adolescente en un robo

Un juez entendió que el área de Desarrollo Social tiene corresponsabilidad por no haber tratado al acusado de su adicción. Había robado quesos y una bolsa con masa cruda.

PREOCUPACIÓN. Cada vez son más los adolescentes y jóvenes adictos que viven en situación de calle y que tienen conflictos con la ley penal. PREOCUPACIÓN. Cada vez son más los adolescentes y jóvenes adictos que viven en situación de calle y que tienen conflictos con la ley penal.

En un caso poco común, el fallo tuvo la misma característica. Un juez le sugirió al ministerio de Desarrollo Social que cubriera el daño que generó un adolescente, con severos problemas de adicción y que vive en situación de calle, en un intento de robo que protagonizó en un bar de avenida Roca al 300. El menor fue alojado en el Instituto Roca y la víctima se mostró conforme con el fallo, aunque pidió que también se atiendan a los otros chicos que tienen los mismos problemas y que andan deambulando por la zona.

El viernes a la madrugada, J.D.T, de 17 años, con una piedra, rompió el vidrio e ingresó al local. De su interior, extrajo media pieza de queso cuartirolo, un pedazo de queso tybo, una bolsa con masa cruda, un teléfono fijo sin usar y un par de zapatillas viejas. Fue descubierto por efectivos de la Guardia Urbana y detenido a los pocos metros por personal policial.

El viernes por la tarde se realizó la audiencia para definir su situación procesal. Sin embargo, allí quedó al descubierto la dura vida del adolescente que refleja un verdadero drama social. Se descubrió que el joven no tiene padre conocido y que su madre también vive en situación de calle por los problemas de adicción que padece. Los profesionales del Centro de Atención y Derivación confirmaron que el acusado, en los últimos tres años, fue detenido en ocho ocasiones por delitos contra la propiedad, todos en grado de tentativa. Su primera caída fue cuando tenía 14 años y, por ser inimputable, no recibió acusación alguna.

Interrogados por el juez especializado en Niños, Niñas y Adolescentes Federico Moeykens, los profesionales reconocieron que, entre estos tres años, nunca se hizo un seguimiento del tratamiento que debería haber realizado. Después de cumplir 16 años, fue internado en varias oportunidades en el Roca y en el Complejo Belgrano. En una sola oportunidad, por su propia voluntad, fue llevado al centro Las Moritas, pero terminó marchándose a los pocos días. También señalaron que él único referente adulto que se mostró interesado en él es su cuñada de 21 años, pero que no estaría en condiciones de hacerse cargo de su cuidado.

El magistrado les consultó si, con todos los antecedentes que tenía el legajo del adolescente, el personal de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia, no había solicitado ante una jueza de Familia la internación forzosa para el adolescente (por su estado de vulnerabilidad y abandono). “No, creemos que no existe un pedido de esa naturaleza. Sí entendemos que una magistrada solicitó que se lo buscara en diciembre pasado. Tenemos entendido que el personal trató de ubicarlo en algunas esquinas donde se dedicaba a limpiar los parabrisas de los vehículos en los semáforos de la zona”, le respondieron.

El debate

“Tenía hambre”, dijo J.D.T cuando declaró en la audiencia. “Había fumado marihuana y necesitaba comer”, reconoció abiertamente. Antes había informado que una mujer policía y su compañero lo agredieron a patadas después que lo detuvieran.

La auxiliar fiscal Julieta García, que actuó bajo las órdenes de la fiscala María del Carmen Reuter, lo acusó de tentativa de robo y pidió que se lo alojara en el Roca durante 30 días. “Tiene varios antecedentes y recientemente incumplió un acuerdo al que había arribado y en el que reconoció su responsabilidad penal”, destacó. También informó que la víctima no se mostró interesada en hacerle una demanda penal, pero sí pretendía que se hiciera cargo de los daños que le causó en su local y que valuó en al menos $ 10.000.

La defensora oficial Ximena Cáceres Oliva rechazó todos los planteos esgrimidos por la acusadora. Argumentó que se debía tener en cuenta el principio de lesividad penal, es decir, ningún derecho puede legitimar una intervención punitiva cuando no medie por lo menos un conflicto jurídico, es decir, una afectación a un bien jurídico total o parcialmente ajeno, individual o colectivo. Por ese motivo, pidió su sobreseimiento.

El juez Moeykens aceptó parcialmente el planteo de García y ordenó internar al adolescente en el Roca por 15 días. En su resolución también ordenó instar a la representante del MPF y a la defensora a que realicen la gestiones ante el ministerio de Desarrollo Social para que le sugieran hacerse cargo del daño que sufrió el local de la víctima para poder concretar una salida alternativa en este proceso. “Esto es por la corresponsabilidad del Estado en la omisión para contener a este adolescente desde temprana edad respecto la problemática en el consumo de sustancias. Esta situación derivó en el constante contacto del adolescente con el sistema de protección integral (por estar en conflicto con la ley) sin que desde allí hasta la fecha se haya tomado medidas eficaces para torcer su destino de consumo”, argumentó.

Todo un récord

El acusado estuvo en dos audiencias

J.D.T batió un récord el viernes. En poco más de cinco horas participó en dos audiencias. Además de la del robo en el bar, tuvo que sentarse ante el mismo juez Federico Moeykens para que resolviera otro caso en el que estaba involucrado. En este caso, fue por haber incumplido el acuerdo que había arribado el año pasado en una causa por hurto con escalamiento. El adolescente había asumido su culpabilidad y otra magistrada ordenó que fuera internado en el centro de rehabilitación de Las Moritas y que asistiera al Hogar Belgrano para que retomara sus estudios y aprendiera un oficio. Sin embargo, las autoridades pidieron su captura por no haber cumplido con ninguna de ellas.

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