El encanto de los duendes

lejos de banderías estériles y discursos inconducentes.

07 Mayo 2022

Gabriel García Márquez revelaría a lectores y escritores la magia que habita la experiencia histórica latinoamericana, aunque el crítico Guillermo Piro proclama que el español Rafael Sánchez Ferlosio y la mexicana Elena Garro ya lo habían develado antes de 1967 -año en el que los Buendía iniciarían su periplo triunfal validando la magia como recurso poético en nuestra narrativa.

“Importados” de España, nuestros duendes vivían en “salamancas”, préstamo de la gloriosa universidad española, dispensadora de sabiduría.

Mi madre aseguraba que en su niñez, jugando con sus primos en Obanta, habían visto al “Duende, petiso y sombrerudo”. Quién sabe.

Roberto Espinosa se apropia, pues, una vez más –ya lo había hecho en El caracol de los sueños, su colección de relatos para niños– del encanto de los duendes, esta vez para abordar las peripecias de la desaparición de dos estudiantes secundarios, y nos lleva por la búsqueda emprendida por algunos amigos y un par de docentes listos a seguir la pista de los muchachos en épocas en que un “desaparecido” despertaba macabras alarmas.

Atento al legado folklórico, Espinosa incluye en su relato figuras como el Chivo Valladares, los hermanos Núñez y Mercedes Sosa, acentuando el sabor localista de esta narración plena de evidente entusiasmo y que surca duros momentos del así llamado “Proceso” sin banderías estériles ni discursos inconducentes, y con un humor que desarticula el horror y alienta sentimientos positivos.

© LA GACETA

EUGENIA FLORES DE MOLINILLO

NOVELA LOS DUENDES DE LA OLLA MÁGICA / ROBERTO ESPINOSA (Ediciones Ente Cultural – Tucumán)

Tamaño texto
Comentarios