Alberto Fernández y Cristina Kirchner.
Los errores del pasado transitan el presente argentino como fantasmas. La vocera presidencial, Gabriela Cerruti, tuvo que salir a decir que no hay riesgo de hiperinflación en la Argentina frente a la escala de precios y a una inflación que en marzo pudo haber trepado a niveles mensuales similares a los registrados en 1991, antes de la Convertibilidad. Si la espiral inflacionaria no se frena, varios analistas, economistas y dirigentes de la oposición vienen advirtiendo en un recrudecimiento del escenario político e institucional en el país. El ex presidente de la UCR y actual senador nacional por Mendoza, Alfredo Cornejo, advirtió que si no prospera el acuerdo con el FMI, la situación puede agravarse, más aún con la disputa de poder entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. ¿Quién descarta que un espiral inflacionario genere una situación de ingobernabilidad, se empiecen a echar la culpa entre ellos y terminemos en una asamblea legislativa con renuncias?" expresó a Radio Mitre el ex gobernador mendocino.
Durante la charla con LA GACETA, el jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manzur, no sólo ha descartado la posibilidad de una asamblea legislativa, sino también ratificó que el Gobierno está trabajando en herramientas que ayuden a mitigar los efectos de la inflación. “Eso es historia. No hay probabilidades de que eso ocurra”, indicó respecto de los rumores de convocatoria a una asamblea legislativa.
“Con un poder debilitado, a Alberto todo se le vuelve cuesta arriba, sino imposible. Resolver el intríngulis de precios y salarios, más la demanda de los movimientos sociales es demasiado peso sobre sus espaldas. Tiene muy pocas herramientas políticas y de gestión, además de poca creatividad, para enfrentar esos desafíos”, señaló Carlos Fara en una columna para 7miradas.com. Desde esa óptica, el consultor agregó que la crisis política y económica acompañará al Presidente hasta el final de su mandato.
¿Qué escenarios se abren frente a estas variables? Fara enumera los siguientes:
1. ¿Cristina quiere que Alberto deje el cargo? No. Si eso sucediese, la presidenta del Senado debería hacerse cargo de la administración cotidiana. Así, se desatarían todos los demonios; el Fondo se pondría en señal de alerta, pagaría todos los costos indefectiblemente y la crisis pasaría de ser política a institucional. Todo se agravaría y solo llevaría a imaginar con más seguridad un triunfo opositor en 2023. Parece un mal negocio. Por eso la estrategia es condicionar, pulsear hasta torcerle el brazo para que quede claro quién manda.
2. ¿Y si Alberto se va y Cristina también? Como en 2001 se desataría el mecanismo de sucesión con la Asamblea Legislativa. Disparo final a la credibilidad de ambos integrantes de la fórmula ya que abandonarían el barco en el medio de la tormenta, agudizando los malos pronósticos y por razones políticas. El peor de los mundos para ellos.
3. Si se produce la vacancia ¿puede ser la hora de Sergio Massa? Imposible de predecir. Como sería un barajar y dar de nuevo, la persona elegida llegaría con poco poder y sumamente condicionado. De modo que debe ser alguien que al menos logre un amplio consenso dentro del oficialismo, donde ya se sabe pesan fuerte los gobernadores.
4. Si se produce la vacancia ¿puede haber gobierno de unidad nacional, semejante a la experiencia de Eduardo Duhalde? Difícil. Debería producirse una constelación de poder muy particular. Hoy no existe el Raúl Alfonsín dentro de la oposición que pueda encolumnarla y acordar con un sector del peronismo con el cual comparta objetivos e instrumentos. El juego es muy distinto. Con el aroma a triunfo que hay en Juntos por el Cambio, no querrán quemarse en una experiencia incierta. Preferible dejar que el Frente de Todos se incinere y no haya más para discutir. Hoy no existen los incentivos para una confluencia de ese tipo. ¿A qué peronista aceptaría la oposición como presidente de la crisis, que al mismo tiempo reúna el consenso de la mayoría del actual oficialismo? Tiene que ser alguien con cargo electivo. ¿Massa? ¿El cordobés Juan Schiaretti? o ¿el sanjuanino Sergio Uñac?
5. En ese marco de presidente o presidenta elegido por la Asamblea ¿se puede adelantar la elección presidencial? Más allá de los detalles legales, todo se puede, pero ¿quién tomaría esa decisión y a quién favorecería? Aceleraría las internas por posicionamiento, lo cual haría que se profundice la crisis económica solo por el efecto incertidumbre. El mandatario o mandataria será de absoluta transición, y sin poder para resolver nada.
Fara concluyó su análisis apuntando que la probabilidad de que se vaya a un escenario de vacancia hoy es cercana a cero. Por lo tanto, indicó el analista político, pone a la mayoría de estos 5 puntos mencionados en el mero plano de la especulación (pero que cada vez más gente del mundillo se pregunta). “Insistimos que el escenario futuro se parece más a una crisis permanente del oficialismo -que no se rompe- complicando el proceso de toma de decisiones y paralizando a la gestión, con todo lo que implica”, finalizó.








