
Y llegó el día, terminó la pandemia de la covid-19, en la FIFA todos contentos, el ostentoso mundial de Qatar 2022 está en marcha. La llamada fiesta del fútbol llegó por primera vez a un país árabe, decía uno de los jeques organizadores de dicho evento. Yo le preguntaría a esa persona porque no dijo nada de las 7.000 personas que perdieron en un trabajo esclavo para construir directamente ciudades flotantes llamadas estadios de fútbol: ¿No tenían derechos humanos esos seres? Muchos de ellos fueron a trabajar porque no tienen ninguna posibilidad en sus países, para esos capitalistas que lo único que quieren es que vayan todos a ver el espectáculo de fútbol, ojo, la comunidad LGTB no tiene participación dado que la Ley Islámica no los protege ni son violentados por los terroristas de ISIS; lo mismo diría yo de los cristianos y judíos que tampoco tienen ninguna protección en ese país. Ese lugar fue elegido por los jefes de la FIFA gracias al cohecho que recibió “Don Julio” para jugar en ese país, que ni siquiera una liga competitiva tiene, salvo los equipos que dirigió Diego Maradona, que son conocidos solo por él, si no nadie conoce nada. Es más, una selección que jamás estuvo en la mira de nadie. Lionel Messi y Cristiano Ronaldo juegan su último mundial; Neymar Jr. Y Mbappe y los periodistas perversos ya están hablando del duelo Messi-Lewandosky por lo acontecido en premiaciones entre estos dos jugadores. Otros lunáticos quieren llevar el corazón de Diego Maradona para desearle suerte a Messi y la Selección argentina para venerar como un dios, cosa que es una profanación, una locura y por supuesto dinero de por medio dado que ya Diego no estará en las gradas de algún estadio qatarí. Así se convirtió el deporte más bello del mundo en un negocio despiadado de dinero, las marcas más grandes del mundo ya están diseñando camisetas de todas las selecciones, con tecnología de altísimo nivel cuando antes se jugaba por la camiseta que eran harapos con números cosidos como fue la que Diego usó contra Inglaterra en 1986 donde el solo gano el partido más grande que jamás se haya jugado en una copa del mundo. En fin, ya el calendario 2026 afirma que tres países de Norteamérica van a tener el mundial en sus países, y en el 2030 quieren traer acá junto con Uruguay y se sumaría Chile para este evento al cual yo le digo no, dado que el país tiene muchas más necesidades que estar gastando dinero en esta fiesta de apuestas y capitalistas. Hagan sus apuestas ya. Amo el fútbol, pero esto es una aberración contra el deporte. Ah, cierto, el fútbol ya no es deporte, me había olvidado.
Fernando Esteban Saade
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