
Milagros es celíaca y tuvo que comer en una plaza porque no la dejaban usar el comedor de la escuela Clarin

En este 2022, Milagros comenzó el primer grado y asiste a un colegio de doble jornada en la localidad bonaerense de Caseros. Milagros tiene 6 años y además es celíaca. Eso significa que sus alimentos necesitan un tratamiento especial. Una situación que las autoridades del establecimiento no entendieron cuando la pequeña comenzó las clases.
A Milagros le diagnosticaron celiaquía en plena pandemia. Antes del comienzo de las clases, sus papás contaron a Clarín que se reunieron con la directora del colegios de Caseros para explicarle la situación de su hija. Destacaron que en principio, la docente les respondió que no habría problema pero días después se comunicaron con ellos para comunicarles que no podían garantizarle la higiene necesario para celíaca ni mucho menos una comida especial.
Milagros tenia que comer en una plaza Clarín
"Le pedimos un metro cuadrado para darle de comer y no sacarla del colegio. Eso también lo negaron. El colegio no le permitía entrar con luncheras ni tuppers porque los alimentos podían contaminar. Hasta nos llegaron a decir que bromatología no lo aceptaba y lo prohibía", contó Marcelo, papá de Milagros.
La primera "solución" fue almorzar en la plaza. El miércoles, día de la vuelta a clases, Marcelo la fue a buscar al mediodía para darle de comer. Ese día se enteró que la habían llevado al comedor y no sólo eso. Le sirvieron la misma comida que todos sus compañero. Ella, consciente de su limitación y precavida, no probó bocado.
Minutos después se sentaron en la plaza, ubicada a dos cuadras del establecimiento, y Milagros por fin pudo almorzar.
Al día siguiente, pasó lo mismo. Hasta que el viernes, amaneció nublado y la plaza no era una opción posible. La niña comió dentro de un almacén.
Como una forma de hacer justicia, su tío contó la situación en Instagram. La publicación tuvo miles de "likes" y llegó a oídos de la representante legal del colegio, que se comunicó con Marcelo para plantearle una solución para Milagros. "De repente, tenían todo exclusivo para ella. Pero como que estaba hecho desde hace tiempo", recordó Marcelo, quien finalmente se reunió personalmente el lunes con la autoridad de la escuela.
Si bien el lunes quedó solucionado el problema, Marcelo no olvida los tres días de angustia: "La discriminaron, la dejaron comer en la calle y le sacaron el derecho al niño", concluyó el hombre.







