“Esos géneros mal llamados ‘marginales’ son los más divertidos”

El Festival Fideo sigue hoy en la Sociedad Francesa. A las 19 Marco Caorlin presenta su primera novela.

MÁS QUE UN POLICIAL. Caorlin instala la trama en Cafayate.  MÁS QUE UN POLICIAL. Caorlin instala la trama en Cafayate.
26 Febrero 2022

Por Daniel Medina

Marco Caorlin nació en Córdoba en 1981 y vive en Cafayate desde los 33 años. Es cinéfilo y lector, estudió periodismo y trabaja como administrador de un hotel. En 2019 publicó “Recuerdos del final”, libro que reúne cuentos atravesados por lo fantástico y por la ciencia ficción; y luego se puso al hombro la antología “Coplas Intergalácticas y otros yuyos”, con autores de todo el norte.

Caorlin llega a Tucumán con su primera novela, “¿Dónde está Martita Kraut?”, para presentarla hoy a las 19 en la Sociedad Francesa (San Juan 751), en el marco del festival Fideo. Falta Envido es el sello editor y sobre la obra hablarán Daniel Ocaranza y Verónica Juliano. Antes de su desembarco en el encuentro de escritores, Caorlin charló con LA GACETA.

- ¿Cómo fue el paso del cuento a la novela?

- No muy pesado. Si bien el formato donde me siento más cómodo es el cuento, la novela corta se me hace fácil de llevar y escribir algo de unas 70 a 90 páginas es algo que disfruté mucho. Siempre teniendo la idea bastante redondeada en la cabeza, simplemente voy dejando que las cosas sucedan mientras las paso al papel. En este caso creé al personaje y dejé que le fueran pasando cosas que a veces no tenía muy pensadas de antemano. Eso fue lo más nuevo, porque si bien el esqueleto del relato estaba hay cosas que tenés que ir viendo en las reacciones más a largo plazo del personaje principal. Creo que eso fue lo más desafiante.

- En los últimos años se han publicado varias novelas en Salta, pero la provincia sigue siendo tierra de poetas, cuando no de cuentistaa. ¿A qué pensás que se debe?

- Quizás el escritor promedio no se arriesga a otras herramientas para contar sus historias. Creo que Salta es tierra de cantores y eso hace que el “género” base para contar algo sea la poesía, la canción. La novela es un proceso más largo, más tedioso y de más “horas culo”, que por ahí le juega en contra al escritor que no tiene el tiempo necesario para ponerse a escribir algo así. A mí me jugó a favor la pandemia (escribí “¿Dónde está Martita Kraut?” durante 2019 y mayormente 2020) porque con hijos, trabajo y quehaceres cotidianos a veces se me complica.

- ¿Cómo fue el proceso de escritura?

- Tenía la idea desde hace años. Primero quería que fuera una novela de terror psicológico basada en el infame caso de Martita Stutz: una pequeña que en los 30 desapareció al sur de la provincia de Córdoba y aún hoy no se sabe qué pasó. Pero cambié de opinión: siendo un caso real era posible que generara problemas por los nombres, y todavía es un hecho que genera conmoción en la sociedad cordobesa. Así que lo descarté. Pero siempre mantuve el germen de ese relato. Cuando me vine a vivir a Cafayate siempre la vi como una ciudad con un lado escondido, oculto, y me imaginaba cómo sería que un investigador viniera a meterse en este mundo de bodegas y gente de dinero, en un tono policial negro, pero donde en vez de un tipo que toca una pieza de jazz apoyado en un farol, tenías guitarreros y comía una cazuela de cabrito. Con esas ideas mezcladas, y conociendo mejor el paisaje urbano y social de Cafayate, me largué a hacer esa historia de secuestro (mantuve el nombre de Martita sólo porque me sonaba bien), grupos secretos y traiciones, pero le puse un tono más jocoso y liviano de lo que tenía pensado originalmente.

- ¿Qué te atrae de los géneros marginales?

- Creo que esos géneros mal llamados “marginales” son los más divertidos, y te dan mejores herramientas para contar algo sin caer en la pesadez. Esta novela tiene mucho de suspenso, policial, terror e incluso comedia. Pero también tiene mucho de historieta. El protagonista es un tipo perdido en el tiempo: no usa celular, maneja un auto vintage, usa sombrero y gabardina en un mundo donde ya no se maneja de esa manera. Tiene mucho de The Spirit, de Will Eisner, de Dick Tracy, como también de Philip Marlowe y hasta del Quijote. Esos personajes son los que me gustan, tipos locos, aventureros, sin mucho respeto por las reglas pero con mucho compromiso con lo que hacen y su deseo de justicia a como dé lugar.

-Hay un autor que reivindicás: Stephen King. ¿Qué te dio como lector y como escritor?

- King es un maestro. El tipo escribe como una bestia y todos sus libros son best-sellers. No sé si todos buenos, pero su ritmo y forma de contar siempre me cautivaron. Creo que es el autor del que más obras literarias leí. Esa forma de mezclar nostalgia con temores infantiles y darles ese impacto en el presente me parece formidable en todo lo que hace. Y de las situaciones más ínfimas saca novelas espeluznantes: desde levantar a un autoestopista en una ruta aislada, a pasar días atada a la cama porque tu amante murió antes del juego previo, o ser una nena perdida en medio del bosque y sólo poder charlar con tu propia voz. Me encanta todo eso, lo cotidiano mezclado con lo fantástico. Un genio.

- Conseguiste que un sello de Tucumán se interesara en tu libro. ¿Cómo llegaste a Falta Envido?

- Conocí a Zaida Kassab y a Daniel Ocaranza cuando me invitaron (junto con Nico Ruiz, de Kala Ediciones) a presentar mi libro en 2019 en el marco del Fideo y siempre seguimos en contacto por redes. Cuando en 2020 abrieron la convocatoria para el catálogo les mandé “¿Dónde está Martita Kraut?” (sin muchas expectativas, honestamente, creí que la novela no iba a ser entendida: un menjunje un poco difícil de digerir). Pero les gustó mucho, así que al poco tiempo recibí un mail confirmándome que iba a ser parte de su sello. Realmente no lo podía creer, fue una emoción total.

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