En Santa Ana reclaman por el calamitoso estado de un parque

En Santa Ana reclaman por el calamitoso estado de un parque

La comuna afirma que se realizan mantenimientos. Los vecinos denuncian que el ecosistema, la gruta y el natatorio sufrieron graves deterioros.

 EN GRAVE PELIGRO. En el parque hay especies centenarias. Algunas fueron podadas o se desplomaron. EN GRAVE PELIGRO. En el parque hay especies centenarias. Algunas fueron podadas o se desplomaron.

En Santa Ana hay preocupación por el precipitado deterioro que acusa el parque del pueblo. El predio está ligado a la historia del ex ingenio local y fue declarado en 2004 patrimonio cultural de la provincia.

Los integrantes del grupo “Salvemos el Parque de Santa Ana”, otros vecinos y organizaciones forestales denunciaron que impera una carencia alarmante de preservación del lugar, con la amenaza de desplome de algunas construcciones y la destrucción de árboles centenarios”. 

Frente a esta situación la escritora Rita Valenzuela solicitó a la Dirección de Patrimonio una acción de amparo sobre la reserva, a fin de frenar los daños que amenazan con hacer desaparecer el paseo.

Ella teme que el lugar corra el mismo fin que el enorme casco del ex ingenio Santa Ana el cual, por desidia de las anteriores autoridades comunales, terminó totalmente derribado. De esta manera desaparecieron los vestigios de una fábrica emblemática en la historia de la industria azucarera tucumana: se trató de uno de los más grandes ingenios azucareros de Sudamérica. 

El inmueble fue construido en 1889 por el empresario francés Clodomiro Hileret y su cierre se remonta a hace 50 años. El encargado de obras públicas de la comuna, Diego Delgado, negó las acusaciones y sostuvo que la dependencia realiza una permanente tarea de mantenimiento del espacio.

Fruto de un sueño

El Parque de Santa Ana, que el año pasado cumplió 120 años de su inauguración, habría sido diseñado por el francés Carlos Thays, aunque la propia Valenzuela considera que no hay documentación que pruebe el paso del paisajista por esa zona de Tucumán. Thays, se sabe, tuvo a su cargo el diseño del parque 9 de Julio. De todos modos, fue en tiempos de Hileret que la obra se concretó.

En el parque, ubicado entre las calles Pellegrini, Sarmiento y Belgrano, en diagonal al predio del ex ingenio, se observan especies forestales autóctonas, y otras traídas del extranjero; todas desplegadas en un terreno de dos hectáreas. La tradición oral, con mucho de leyenda, sostiene que el paseo emergió de un sueño que tuvo María Luisa Hileret y que se lo contó a su padre. 

“Se vio en un lago con peces de todo tipo, colores y tamaño, provisto de barquitos, amarradero y una gruta en la que ella subía y bajaba con sus amigas”, dice el testimonio conservado en la comuna. El diseño, entonces, se habría ajustado a los detalles de ese relato de María Luisa.

“El Parque de Santa Ana es parte del patrimonio arquitectónico y urbanístico incorporado en la ley 8.645 pero se encuentra totalmente sin preservar y en un evidente estado de avanzado deterioro en su ecosistema. Así también en las construcciones que posee (gruta y natatorio). Constituye una fuente de la historia sin precedente en relación al resurgimiento de la agroindustria azucarera de fines del siglo XIX y comienzos del XX en nuestra provincia”, planteó Valenzuela ante la Provincia. 

“Los árboles centenarios se están secando rápida y progresivamente sin recibir los cuidados necesarios que prolongarían su expectativa de vida. La Gruta con su llamativa pérgola está próxima a derrumbarse”, denunció. 

“No se justifica su desaparición por la inacción de quienes deben preservarlo”, remató.

Proyecto de recuperación  

Rubén Bulacio, presidente de la Fundación Forestar, advirtió que la arboleda del paseo tiene que ser cuidada por personal idóneo. Además el personal de seguridad o el comunal debe evitar el ingreso de vehículos y de personas que van a hacer asados los fines de semana. 

“Todo esto que se advierte en el lugar va contribuyendo a un deterioro paulatino del parque”, explicó el profesional. 

“Nuestra fundación, con el Instituto Miguel Lillo de la UNT y la Escuela Mantovani realizó un relevamiento con el objeto de definir un plan de trabajo de recuperación y preservación del sitio. Se lo presentamos a la comuna pero hasta ahora no obtuvimos ninguna respuesta”, sostuvo. 

“Lo que sucede en el parque lamentablemente es de terror”, dijo . Diego Delgado, encargado de Obras Públicas en la comuna, tras negar las denuncias, aseguró que no descansa en las tareas de mantenimiento de la reserva. 

“Los árboles que fueron podados son viejos y estaban a punto de caer, tal como sucedió con otros. Así quisimos evitar una tragedia” precisó. 

“Estamos en vía de instrumentar un proyecto que contempla el enrejado de los alrededores del predio y la colocación de luminarias. Así vamos a evitar el ingreso de motos y otros rodados. Además, el proyecto que nos hizo llegar Forestar está en tratamiento y aún no fue autorizado”, advirtió.

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