

Carlos Duguech
Columnista invitado
En muchas ocasiones se me ocurrió comparar la política exterior argentina como un diagrama “diente de sierra”. Con altos y bajos, pendientes en subida y también en bajada. Puntos altos que no duran más que un punto y puntos bajos que reanudan su ascenso al día siguiente. En buen romance: la Argentina tiene una política exterior impredecible, a veces zigzagueante. No muy distinta, por cierto, de lo que ocurre puertas adentro. Aunque en no pocas oportunidades, se queda en el zaguán, merodeando sin trasponer la puerta de cancel. Viejos y amados tiempos de las casas con esos sistemas de acceso.
Hace 120 años
El próximo 28 de mayo se cumplirán 120 años de la suscripción en Santiago (Chile) el llamado “Tratado general de arbitraje” entre nuestro país y al país trasandino. Se cumplieron todas las etapas previas a su entrada en vigor con el canje de los documentos respectivos (22/09/1902) durante la presidencia de Justo A. Roca. Sólo nos interesa que nos expliquen la razón de ser del artículo III que se transcribe: “Las Altas Partes Contratantes designan como árbitro al Gobierno de Su Majestad Británica. Si alguna de las partes llegara a cortar sus relaciones amistosas con el Gobierno de Su Majestad Británica, ambas partes designan como Árbitro para tal evento al Gobierno de la Confederación Suiza”.
Era un Tratado para someter “a juicio arbitral dotas las controversias de cualquier naturaleza que por cualquier causa surgiera entre ellas (las Altas Partes Contratantes) en cuanto no afecten a los preceptos de la Constitución de uno u otro país y siempre que no pudieran ser solucionadas mediante negociaciones directas” tal y como lo señala el artículo primero.
Hace 189 años
En 1833, casi dos siglos desde entonces , el Reino Unido de Gran Bretaña en una operación militar ocupó las Islas Malvinas. Con distintas y muy variadas posiciones Argentina hizo hincapié en la pertenencia de esos territorios insulares del Atlántico Sur. Sobre todo en el sistema de enseñanza: “Las Malvinas son argentinas”.
Si apenas transcurridas casi siete décadas (de 1833) elegimos de árbitro (en cuestiones limítrofes con Chile) nada menos al imperio que había usurpado Malvinas, estamos dando un discurso doble: no obstante nos invadieron los militares de Su Majestad Británica la designamos árbitro con nuestro “país hermano” Chile en cuestiones de límites (o de usurpaciones cruzadas).
Canal de Beagle
Un tema que generó un alto riesgo de enfrentamiento armado entre Argentina y Chile. Finalmente fue el arbitraje (otra vez) de Gran Bretaña que lo suscribió en 1977. Argentina no aceptó el laudo sobre el complejo marítimo e insular del Beagle. Sobreviene la alternativa de la mediación papal. El cardenal Samoré, designado por Juan Pablo II, toma a su cargo las gestiones arduas y delicadas. Ya vuelto el sistema a la vigencia de la Constitución en un gobierno de la democracia, Alfonsín convoca a un plebiscito no vinculante (1984) que consistía en votar por SI o por NO (la aprobación de la propuesta de la mediación papal.) Cerca del 82% se pronunció por el sí en un plebiscito no vinculante aunque cercano en cuanto a las decisiones políticas. El justicialismo se manifestó boicoteando el plebiscito. Particularmente en Tucumán. Debo decir que en ese tiempo formulé una denuncia en el Tribunal de Cuentas (TC) por una publicidad encubierta con nombre supuesto de un “movimiento” que instaba al “NO” en grandes avisos en LA GACETA paralelos a los avisos en los que el gobierno provincial garantizaba la concurrencia al plebiscito. Demostrado que fue el doble papel del gobierno luego de una ardua investigación del TC la empresa publicitaria donó sus acreencias por los avisos y el gobernador Riera tuvo que suscribir un decreto aceptando la donación. Era mucha plata. No pasó de eso. No hubo sanciones ni pronunciamientos del gobierno. ¡Nada!
Vuelvo al título: que alguien me explique lo del arbitraje por la “Corona Británica”.







