

Ricardo Cisneros
Ex consejero superior de la UNT
El 2/01/2008, todavía festejando ese año nuevo, el entonces rector de la UNT Juan Cerisola decía que la Ciudad Universitaria estaba concluida y sepultaba así el legado de Peirano.
Este acto permaneció oculto para casi toda la comunidad universitaria hasta septiembre de 2014; sólo lo conocían el rector y su séquito. A partir de fines de 2014 el Consejo Superior universitario demostró que en aquel momento Cerisola no estaba facultado para decidir sobre los bienes universitarios. Hasta hoy la Ciudad Universitaria no está definida ni concluida.
La UNT, por legado de Abel Peirano, dispuso de riquezas en minerales en la provincia de Catamarca en una magnitud tal que hoy nuestra Casa de Altos Estudios podría ser la universidad con mejor infraestructura en América Latina. Los yacimientos existentes dentro del predio de Farallón Negro dan fe de ello.
¿Qué pasó que esto no sucedió? Ocurrió lo más común dentro de las gestiones de gobierno de Argentina: una historia llena de traiciones y de corrupción impidió a la UNT arrimarse a tan fantástico destino.
En la gestión 2006-2010 del ex rector Cerisola se pergeñó una intriga para consumar el perjuicio de la UNT. El 27/12/2007 el directorio de Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD) por unanimidad exigió que la Universidad diera por terminada la construcción de la llamada Ciudad Universitaria; ello se consumó con un convenio suscripto días después, el 2/01/2008, entre el rector de la Universidad y un empleado de YMAD.
Todo ello para utilizar indebidamente dicho dinero como si fuera de “libre disponibilidad”. Recordemos que por Ley n° 14.771 (creación de YMAD), hasta el 2/01/2008 la UNT percibió el 40% de las utilidades de la empresa destinadas exclusivamente para la construcción de una ciudad universitaria, determinada en esa misma ley. Según esta ley, sólo una vez terminada la Ciudad se recibiría sólo el 20% de dichas utilidades como si fueran montos de libre disponibilidad.
¿Cómo pudo suceder tamaño perjuicio y que nadie estuviera al tanto? Ello sólo pudo darse si quienes condujeron el día a día a la UNT tenían un interés manifiesto en que no avanzaran aquellas voluntades que buscaban esclarecer dichos hechos.
¿Cómo se entiende que la mayoría de los funcionarios universitarios y del Consejo Superior boicotearan las iniciativas que desde el mismo intentaron esclarecer el tema?
El ex rector Cerisola, hoy procesado, aseguró que para hacer todo lo que hizo no estuvo solo, pues contó con la anuencia y aplausos de funcionarios, empleados varios y consejeros superiores varios.
Sólo puede verificarse algo así si un grupo, que entonces gobernaba, hizo un hábito sistemático de transgredir reglas y leyes para su beneficio. Un grupo que tuvo aceitado un proceder que le garantizó que los nuevos rectores serían personas que sirviesen exclusivamente a sus fines.
Este grupo perfeccionó un tipo de gestión basada en la premisa maquiavélica de que “El mejor truco del diablo fue convencer al mundo de que no existía”. Lo cual implicó actuar de tal forma que el Estatuto, las resoluciones, es decir el derecho dentro de la UNT exista formalmente pero que no se aplique. De esta forma funcionarios surgidos con la promesa de la transparencia absoluta, sólo garantizaran el ocultamiento de lo sucedido. Ello en razón de las necesidades de resguardo jurídico y político del grupo; por dicha razón gobernaban el día a día declamando su sumisión a las leyes a sabiendas que no las aplicarían cuando no fuera de su conveniencia.
Para ello fue indispensable que los organismos de control interno no funcionaran como exigen las leyes. El “control de la legalidad de los actos universitarios” con esa dirigencia, al menos en el tema YMAD, fue sólo una ilusión.
Para que todo saliera a la luz fue necesario que nuevamente se habituaran a visitar al Consejo Superior la ética y la honradez, que ese recinto se impregnara de los espíritus de Terán, Descole y Virla, entre otros.
Los consejeros superiores que entre los años 2014 y 2018 actuaron intentando poner en evidencia lo sucedido fueron acusados por la tradicional dirigencia de hacerle daño a la UNT con sus investigaciones. Fueron mostrados como díscolos y, en consecuencia, llegaron hasta no ser ni saludados por empleados temerosos de sus superiores. Todo un accionar disfrazado de Estado de Derecho en la UNT.
Este proceder que demoniza “al distinto” sólo puede darse en una institución avasallada por el miedo a la verdad y al correcto proceder; en una institución donde los corruptos disfrutan de sus roles amedrentando a los borregos.
El mejor truco fue convencer a toda la sociedad, especialmente a la propia comunidad universitaria, de que la corrupción no existe, que sólo es una difamación de la Justicia Federal, de la Sindicatura General de la Nación, de la Auditoría General de la Nación y de algunos consejeros superiores trasnochados.
Estos “supuestos trasnochados” hoy pueden exhibir como logros:
- Haber desenmascarado estos hechos de corrupción y a sus autores.
- Haber aportado a que los responsables sean enjuiciados.
- Haber denunciado judicialmente a quienes desde afuera actuaron en perjuicio de la UNT; y lo más importante:
- Haber sentado las bases para que hoy la UNT haya recuperado el derecho a tener su Ciudad Universitaria construida con dineros de YMAD.
El Acta Transaccional propuesta recientemente por el directorio de YMAD a la UNT significa exactamente eso.
“YMAD garantiza el cumplimiento de ley respecto de la construcción de la Ciudad Universitaria si la UNT retira el juicio iniciado en la Justicia Federal de la Provincia de Catamarca con miras a anular el acta firmada por el ex rector Cerisola el 2/01/2008”
El Acta Transaccional resulta ser el elemento jurídico idóneo diseñado por la nueva composición, a partir de mediados de 2020, del directorio de YMAD para superar definitivamente todas las controversias entre las partes miembros de la empresa, es decir entre la Provincia de Catamarca y la UNT.
Esto significa una vuelta a la legalidad efectiva, a la honestidad y a la verdad. Un trayecto realizado en pocos años, por personas comunes y de características casi épicas. El esfuerzo de unos cuantos ha generado que se recuperara el legado de Peirano.







