Luisina Troncoso: “Hay que deconstruir la alimentación familiar”

"Cuidar la alimentación en la infancia es tener una buena relación con la comida de adultos", explica la escritora y puericultora.

Luisina Troncoso: “Hay que deconstruir la alimentación familiar”
Por Paula Barbaran 04 Febrero 2022

“Comer sano es un concepto muy amplio porque lo saludable para vos o para mí puede variar muchísimo. Lo que sí no podemos hacer es no elegir comida real”, dice poniendo énfasis en sus palabras la puericultora y escritora Luisina Troncoso a LA GACETA. “La comida real es la que posee los ingredientes más parecidos a cómo vienen en la naturaleza y eso se prepara en casa”, agrega.

La autora de “Fácil y nutritivo. Cocina para humanos de todas las edades” y “Los primeros 1.000 días de tu hijo” destaca la importancia de los alimentos durante la crianza.

“La teoría de lo que debemos comer es muy linda, pero es más importante saber cómo preparar los alimentos de forma deliciosa, poner en práctica lo que hacemos en la cocina y evitar la comida rápida que no son las hamburguesas, sino los ultraprocesados, estos atajos que nos da la industria para hacerlos creer que todo debe hacerse rápido”, subraya.

Para conocer qué macro o micro nutrientes necesitamos, Troncoso recomienda conversar con un especialista en nutrición o médico de cabecera y destaca: “Tenemos que reconciliarnos con la comida que es simple. No todo es una foto digna de Instagram”. La especialista, además, es diplomada en nutrición materno infantil.

En sus libros y redes sociales no solo comparte recetas sino que también revaloriza la alimentación y la construcción de hábitos saludables desde los primeros 1.000 días de un bebé.

“Esos días incluyen desde la gestación a los dos años de vida y es una etapa fundamental porque vamos a generar beneficios que van a durar para el resto de la vida. Es importante destacar que hay muchas cosas que podemos hacer y cientos de otras que no podemos controlar en la maternidad o paternidad. Tenemos que soltar un poco el control y aprender a optimizar y reparar lo que se puede cambiar. Pero es importante sacarnos esa mochila porque no todo se controla”, advierte la especialista.

A continuación, parte del diálogo que mantuvo con LA GACETA:

- Destacás mucho el tema de cómo introducirles y presentarles comida a los chicos, ¿cómo debería hacerse esto?

- Hay una etapa de selectividad que es habitual en los niños, durante la que no quieren comer determinados alimentos. Si nosotros no lo hacemos y pasamos mucho tiempo sin ofrecerles otras cosas, esta etapa de selectividad puede extenderse años y privarlos de nutrientes y experiencias sobre la comida y lo social.

Nunca hay que decir delante de los chicos que no van a comer algo o no les gusta porque somos sus referentes y lo que decimos como padres es palabra santa. Luego, no hay que ofrecerles una, dos o tres veces. ¡Hay que ofrecerles 50 veces los alimentos! Cuando ya lo vieron muchas veces, deja de ser nuevo y ahí vencemos la fobia a lo nuevo.

COMIDA SIMPLE Y NUTRITIVA. Troncoso revaloriza lo simple: “No todo es una foto digna de Instagram”, asegura.  COMIDA SIMPLE Y NUTRITIVA. Troncoso revaloriza lo simple: “No todo es una foto digna de Instagram”, asegura.

Nadie se hará amigo de la comida a la fuerza por eso hay que sumar exposiciones, poner la fuente de comida al medio de la mesa familiar. Ese sería el primer paso. El segundo es que les pongamos un pedacito en su plato y, más adelante, y si se lleva la comida a la boca, sería otro avance. Hay que cambiar los paradigmas con los que nos criamos, por medio de los que se generaban premios y castigos alrededor de la comida: “si no comés, no hay postre” no existe más como frase. Hay que deconstruir la alimentación familiar.

- ¿Sentarse a comer mirando la TV no va más?

- Si lo siento -o nos sentamos- a ver TV, quito la posibilidad de conectarnos con lo que comemos. El sabor entra por los ojos, el olfato, los sentidos en general, tocando los alimentos. Con la TV encendida hay una desconexión total que tiene sus consecuencias. Si queremos educar adolescentes y adultos con una buena relación con su alimentación, se empieza desde la infancia.

- Antes se evitaba introducir en los niños pequeños alimentos como las frutillas, por ejemplo, por la posibilidad de que generen alergias, pero eso cambió. ¿Por qué?

- La ciencia va avanzando y todo va cambiando. Por eso es importante que los agentes de salud nos actualicemos constantemente e investiguemos a la par de lo que va sucediendo con la ciencia. La alimentación es un día a día y tenemos que ir viendo qué pasa, por eso es importante consultar con profesionales porque hoy, estos alimentos que antes no se introducían, se presentan con diversas técnicas, en trozos. Por ejemplo, hay que dejar al menos tres días entre la introducción de un alimento nuevo y otro para observar posibles reacciones alérgicas.

- ¿Cuáles serían los tips para “deconstruir” la alimentación familiar?

- Creo que es importante involucrar a todos en la familia y que no se trate de la tarea de una sola persona que, por lo general, es la mujer. Pareja e hijos deben participar, primero en la compra de los alimentos y luego en la preparación de las comidas. La propuesta es que los chicos vayan a la verdulería, observen qué verduras y frutas de estación hay y comamos eso que es lo más abundante y económico.

Preparar la comida nos da ganas de probarla porque lo hicimos nosotros. Poner y levantar la mesa también es una actividad que debería hacerse entre todos. En la pedagogía Montessori se llama “vida práctica” y niños de edades pequeñas no son actores pasivos de la comida que no aparece “mágicamente” delante de ellos: aprenden a preparar y a poner la mesa.

Creo que hay que hacer de la comida un momento placentero, de disfrutar y compartir juntos, apagar las pantallas, la TV y que la comida gire alrededor de la mesa, volver a lo primitivo y social, que nos miremos y divirtamos todos juntos. Que no sea un rato tedioso o que se hace obligadamente.

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